Centro Europeo de Neurociencias
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La recuperación del síndrome post-UCI y otras patologías del COVID-19 gracias a la neurorrehabilitación intensiva

Durante las primeras semanas de la crisis los pacientes que hubieran sido derivados a los centros hospitalarios o de neurorrehabilitación dejaron de ser atendidos

Celebro que comencemos a ver algo de luz en esta catástrofe humanitaria, especialmente, tras haber superado las primeras semanas de colapso del sistema sanitario. Una situación que en el área de la rehabilitación nos ha preocupado mucho.

Durante las primeras semanas de la crisis, muchas personas, que en situaciones normales hubieran sido derivadas a los centros hospitalarios o de neurorrehabilitación, por causas directas o indirectas, dejaron de ser atendidas. Un hecho muy alarmante cuando los expertos en la materia sabemos cuán fundamentales son la atención temprana y las primeras semanas para paliar al máximo los posibles daños irreversibles en la vida de las personas que sufren una lesión cerebral, sea por ICTUS u otras causas.

Ahora que la descongestión del sistema sanitario, así como las medidas de higiene y seguridad, son más evidentes y, por lo tanto, el miedo al contagio menor, confío en que se estén atendiendo como corresponde los casos, que implican cierto riesgo de secuelas discapacitantes, y que rondan los 9.000 nuevos casos cada mes, según datos de la Federación Española de Daño Cerebral (FEDACE).Foto 24-9-19 15 53 43 (1)

Las personas afectadas y sus familiares necesitan de atención rehabilitadora, y también de información que les ayude a entender qué les ha pasado y cómo empezar a recuperarse de sus secuelas. Y esto en el menor lapso de tiempo posible. Existen amplias evidencias que confirman que, en los primeros días, tras sufrir una lesión, los mecanismos de recuperación de las personas están más activos, por lo que es esencial aprovecharlos para conseguir una mejor evolución.

Otro tema acuciante y de plena actualidad ahora es el de atender a las personas que, tras largos periodos inmovilizadas y entubadas en las Unidades de Cuidados Intensivos, durante días o semanas, sufren del síndrome Post-UCI. La estancia prolongada en estas unidades acarrea secuelas tanto físicas, como cognitivas y emocionales. Problemas como la alteración de la memoria y la atención, la depresión, problemas deglutorios o neuromusculares, así como la atrofia muscular y debilidad ante la falta de movilidad, son algunas de las principales secuelas presentes en estos pacientes.

Abordar estos casos con terapias intensivas y multidisciplinares de neurorrehabilitación es lo más recomendable. La experiencia nos ha mostrado cuán relevantes son para que estas personas con este síndrome, que puede llegar a afectar al 50% de los pacientes, puedan recuperar en un corto plazo de tiempo sus capacidades para retomar lo antes posible su autonomía en su vida personal y laboral.

Asimismo, además de este síndrome post-UCI, el 36% de los casos de coronavirus analizados hasta ahora presentan síntomas neurológicos, según la SEN (Sociedad Española de Neurología). Desde Wuhan -lugar de origen de la pandemia- se han reportado varias consecuencias neurológicas importantes como: encefalopatía, ataxia, epilepsia y daños en los nervios periféricos diversos, entre las personas afectadas por la COVID-19.Foto 24-7-19 15 51 56

Lo recomendable en el contexto de esta pandemia para las personas que presentan secuelas neurológicas, pero de carácter leve o moderado, es apostar por las terapias a distancia o tele-rehabilitación. Ahora, los casos graves requieren de una atención directa por parte de los expertos que, bajo la garantía de los protocolos y medidas de higiene y seguridad adecuados, guían de forma personalizada y con la tecnología correspondiente una terapia intensiva que les garantice la máxima calidad de vida y autonomía posibles.

Para terminar, me gustaría lanzar un mensaje positivo y, sobre todo, de esperanza a todas aquellas personas que, pese a haber sido dadas de alta tras ser ingresadas por dar positivo por coronavirus, presentan dificultades o patologías antes desconocidas, en el habla, el caminar o incluso en el rendimiento intelectual. A todas ellas, y a sus familiares, es imprescindible informarles de que con la ayuda de la terapia intensiva y la tecnología adecuadas, la gran mayoría de estas secuelas son recuperables.

 

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