Un histórico buque espía será reemplazado por uno nuevo: lo compraron por 24 €/tonelada
El Gobierno ha activado un proyecto estratégico que implica la renovación de uno de los activos más discretos de la Armada española. Se trata de un buque dedicado a tareas de inteligencia técnica, con una historia tan singular como simbólica: fue adquirido a la extinta Alemania comunista por un precio irrisorio.
Tras más de tres décadas de servicio, este navío será sustituido por un nuevo modelo adaptado a los estándares tecnológicos actuales. Pero, ¿qué hacía exactamente este misterioso barco y por qué era tan importante?
Una inversión de 242 millones para renovar la inteligencia naval
El Consejo de Ministros ha aprobado una partida de 242 millones de euros para la construcción de un nuevo buque de inteligencia para la Armada. Este navío, que recibirá la denominación oficial de BAM AGI, será desarrollado por la empresa pública Navantia dentro de los Programas Especiales de Modernización (PEM) del Ministerio de Defensa.
El objetivo es reforzar la capacidad de captación, análisis y procesamiento de señales electrónicas en línea con los compromisos de interoperabilidad adquiridos con la OTAN. La financiación será plurianual y abarcará del año 2025 hasta 2031, alineándose con el plan nacional para alcanzar el 2% del PIB en gasto militar.
El adiós al veterano Alerta A-111
El nuevo BAM AGI sustituirá al actual Alerta A-111, una embarcación que ha servido desde 1993 como principal plataforma de inteligencia técnica en la zona del norte de África. Originalmente construido en la desaparecida República Democrática Alemana (RDA), el buque fue botado en 1982 como transporte de la clase Darss y transformado más tarde en buque espía.
España lo adquirió en 1992 tras el colapso del bloque comunista, a un precio simbólico: 24 euros por tonelada. Su nombre original era Jasmund (D41), pero al integrarse en la Armada española fue rebautizado como Alerta (A-111), apodado internamente como “Atila”.
Una vida operativa marcada por el secretismo
Con base en Cartagena desde julio de 1993, el Alerta se adaptó para operar con sistemas de inteligencia electrónica (ELINT) y participó activamente en el Programa Santiago, encargado de captar emisiones electromagnéticas en regiones estratégicas.
El buque recibió una completa modernización en los astilleros Astican de Las Palmas, donde se sustituyó su motor soviético Kolomna por un Bazán-Caterpillar 3606, lo que incrementó su potencia y autonomía. Sus capacidades incluían el análisis de frecuencias entre 1 y 40 GHz, además de una dotación de 60 personas con técnicos altamente especializados.
Un legado que deja huella
Durante más de 30 años, el Alerta ha vigilado silenciosamente las comunicaciones y señales electrónicas del norte de África, operando en el más absoluto sigilo. Su reemplazo responde tanto a la obsolescencia técnica como a la necesidad de contar con una plataforma más sofisticada ante las nuevas amenazas híbridas.
Con el inicio del programa BAM AGI, la Armada se prepara para afrontar las próximas décadas con un sistema naval más potente y versátil en materia de inteligencia.
