Defensa

La misión menos conocida de los psicólogos militares: 8.000 actuaciones en la ‘Operación Balmis’

Dieron apoyo telefónico, realizaron terapias en grupo y repartieron guías de actuación a los miembros de las Fuerzas Armadas y civiles en residencias de ancianos

Hospital Gómez Ulla.
photo_camera Hospital Gómez Ulla.

La psicología militar formó parte de un amplio sistema de servicios combinados de salud mental y de apoyo psicosocial generados para luchar contra la pandemia a nivel nacional a través de la ‘Operación Balmis’.

Las situaciones de emergencias y desastres tienen un impacto elevado para la salud mental. La Constitución Española (1978), la Ley Orgánica 4/1981 y la Ley Orgánica 5/2000 garantizan que “el personal y los centros y establecimientos sanitarios de carácter militar contribuyan a reforzar el Sistema Nacional de Salud en todo el territorio”.

Los psicólogos militares desarrollaron sus cometidos desde varias unidades: la Unidad de Psicología de la Inspección General de Sanidad de la Defensa (IGESAN), las unidades de salud mental de los hospitales militares, el centro de apoyo psicológico a los intervinientes de la Unidad Militar de Emergencias (UME), la División de Igualdad y Apoyo Social al Personal y las secciones y gabinetes de las unidades de los Ejércitos de Tierra y Aire, la Armada, la Guardia Real y las delegaciones o subdelegaciones de Defensa.

El Mando de Operaciones (CMOPS) coordinó, junto a otras estructuras orgánicas, la actuación de la psicología militar. Todas las acciones responden al plan de atención psicológica puesto en marcha desde el Ministerio de Defensa, que elaboró hasta tres guías de actuación.

De acuerdo con la revista Sanidad Militar (abril-junio 2020), la psicología militar realizó unas 15.000 actuaciones, de las que se han registrado formalmente 8.000. Las guías y cartelería no se contabilizaron como acciones.

Del total de personas atendidas, el 40% recibió al menos una intervención psicológica, el 13% de forma individual y el 27% en sesión grupal. En las intervenciones individuales se detectaron síntomas de salud mental negativos y patrones de resiliencia para gestionar el estrés. 

Las intervenciones fueron presenciales, telefónicas y en diferido.  Las presenciales y telefónicas se basaron en el apoyo y acompañamiento, tanto a nivel emocional como físico. En las intervenciones diferidas se utilizaron guías psicoeducativas para hacer hincapié en señalar y reconocer los riesgos físicos y psicosociales asociados a la emergencia, y en la detección y potenciación de la resiliencia para hacer frente a dichos riesgos.

Asistiendo a civiles y militares

Los psicólogos militares trabajaron con civiles y militares. En ambos casos, las intervenciones se dirigieron a amortiguar el impacto negativo sobre la saludad mental de los riesgos asociados al trabajo y a propia la emergencia NBQR.

Los psicólogos militares prestaron apoya a residencias de mayores y centros de personas vulnerables. Dicho apoyo comenzó el 25 de marzo y tuvo lugar en dos fases diferenciadas. En la primera, psicólogos militares llamaban por teléfono ofreciendo apoyo psicológico y facilitaban un número de contacto. En una segunda fase, la atención psicológica se daba en respuesta a la llamada recibida en el teléfono habilitado 24/7. En total se actuó en 2.576 residencias y centros a lo largo de toda la operación.

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El mayor número de llamadas recibidas se produjo en el pico de muertes de la pandemia. Entre los principales síntomas las primeras semanas se encontraban la angustia, el estrés y problemas para dormir derivados de una situación de incredulidad e incertidumbre. En las semanas posteriores aparece la carga física y la fatiga mental. A partir de la sexta semana empezaron a manifestarse ataques de pánico y depresión.

Los psicólogos clínicos militares de los Hospitales Militares atendieron a personal sanitario que se encontraba en primera línea durante la emergencia sanitaria, hospitalizados con Covid-19 y familiares de hospitalizados y fallecidos.

Por otra parte, psicólogos militares de Órgano Central dieron apoyo a militares retirados o viudas de militares.

De cara a proteger la salud mental de los militares que intervenían directamente en la ‘Operación Balmis’ y pudieran estar contagiados o enfermos, así como la de sus familiares, los psicólogos militares de los Ejércitos, Armada o Guardia Real intervinieron en el ámbito del cometido de sus funciones.

También se llevaron a cabo actuaciones centradas en oficiales de sanidad, personal en labores de desinfección y traslado de fallecidos, personal en labores de gestión, logística, trasporte, abastecimiento y resto de personal.  Se elaboraron, además, recomendaciones específicas para mandos y subordinados.

La especial labor de la UME

Las intervenciones realizadas por la sección de psicología de la Unidad Militar de Emergencias (UME) fueron aproximadamente 750 durante la ‘Operación Balmis’. Estas se realizaron en siete contextos diferenciados.

Por una parte, prestaron apoyo psicológico y seguimiento telefónico a los propios miembros de la UME y a sus familiares, haciéndose en total de 472 llamadas y atendiendo a 181 personas. Se llevaron a cabo 174 sesiones grupales a 2.118 intervinientes repartidos en 103 grupos. También prestaron asistencia presencial en 35 ocasiones y participaron en 39 despliegues para desinfectar residencias de ancianos y centros de personas vulnerables. Además, difundieron mensajes de concienciación mediante cartelería, dieron sesiones formativas a jefes de equipo y apoyo específico en determinados puestos de trabajo.

Apoyo tras la ‘Balmis’

El Ministerio de Defensa ha tenido que dar apoyo psicológico a más de 2.200 militares, la mayoría integrantes de la UME, tras su participación en la ‘Operación Balmis’.

Esta atención se ha dado principalmente a los militares que se encargaron de la morgue del Palacio de Hielo, concretamente de las tareas del traslado de los fallecidos desde los hospitales y residencias en las semanas más intensas de afección de la pandemia.

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