Navantia pierde otro megacontrato militar: Canadá da un golpe que supera al fiasco en India
La industria de defensa española enfrenta un nuevo revés en el escenario internacional. Tras perder una licitación en India hace apenas unos meses, una de sus principales compañías vuelve a quedar fuera de un contrato estratégico de alcance global.
El proyecto, considerado clave para reforzar la presencia naval en aguas árticas, estaba valorado en una cifra histórica. Sin embargo, la decisión del Gobierno canadiense ha puesto punto final a las aspiraciones españolas.
La empresa estatal Navantia no ha sido seleccionada en el proceso para suministrar doce submarinos a la Royal Canadian Navy, un contrato estimado en 70.000 millones de dólares canadienses (43.400 millones de euros). Se trata de la mayor inversión en defensa marítima de Canadá en las últimas décadas, destinada a reemplazar la envejecida flota de clase Victoria adquirida de segunda mano al Reino Unido en 1998.
Según confirmó el Ejecutivo canadiense en un comunicado oficial, las compañías elegidas han sido la alemana Thyssen Krupp Marine Systems (TKMS) y la surcoreana Hanwha Ocean. La decisión, según Ottawa, se tomó tras una “evaluación exhaustiva” que tuvo en cuenta los plazos de construcción, la capacidad tecnológica y la entrega escalonada de las nuevas unidades.
Un nuevo revés para la industria española
Este resultado supone la segunda gran derrota internacional de Navantia en menos de un año. En octubre de 2024, la compañía también quedó fuera de la puja en India, valorada en 4.500 millones de euros, donde igualmente resultó ganadora la firma alemana TKMS. El doble fracaso marca un momento crítico para la capacidad exportadora del submarino español S-80.
A pesar de los esfuerzos diplomáticos, los intentos resultaron insuficientes. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, había viajado a India para respaldar la oferta, y el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, hizo lo propio en Canadá. Sin embargo, el factor tecnológico y los tiempos de entrega pesaron más en la decisión final.
Las exigencias de Canadá
Con la costa más extensa del planeta y un interés creciente en el Ártico, Canadá busca reforzar su presencia militar con submarinos de última generación. El comunicado oficial destaca que las nuevas unidades deberán ofrecer mayor autonomía, capacidad de sigilo y resistencia para operar en aguas heladas y en misiones prolongadas.
El plan de renovación prevé la entrega del primer submarino en apenas cinco años. A partir de ese momento comenzará una fase de transición que podría extenderse hasta la década de 2040, cuando los actuales Victoria serán retirados de manera definitiva.
Un contrato de impacto global
El valor de la operación coloca a Canadá en el centro de la carrera naval internacional. El acuerdo no solo fortalece su alianza con Alemania y Corea del Sur, sino que también desplaza a otros competidores europeos como Francia y España. Para Navantia, el impacto es doble: económico y reputacional, ya que limita las posibilidades de consolidar al S-80 como referente tecnológico fuera de Europa.
Perspectivas para España
Este revés abre interrogantes sobre la estrategia de internacionalización de la industria de defensa española. Mientras Navantia continúa con la construcción de los S-80 para la Armada española, la falta de contratos en el exterior podría comprometer su proyección futura.
La pérdida de oportunidades en mercados clave como India y Canadá evidencia la dificultad de competir en un sector dominado por gigantes industriales. En este contexto, el apoyo gubernamental resulta esencial, pero no suficiente. Las próximas licitaciones internacionales se presentan como un desafío ineludible para mantener el prestigio tecnológico español en el ámbito de la defensa.
Más información sobre programas de adquisición de defensa puede consultarse en la página oficial del Departamento de Defensa Nacional de Canadá.
