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Lo que no se vio por televisión

El otro Madrid-Barça: aficionados culés pitaron durante el minuto de silencio por Adolfo Suárez

La Grada Joven madridista recordó los problemas del Barcelona con Hacienda. Periodistas catalanes celebraron los goles con insultos. Aficionados pagaron la derrota con el árbitro y la prensa

Bale regatea a Jordi Alba.
photo_cameraBale regatea a Jordi Alba.

El Clásico del Santiago Bernabéu se saldó con victoria del Barcelona por 3-4 ante un Real Madrid que pierde el liderato. Antes de que comenzase el encuentro, hinchas culés no respetaron el minuto de silencio por Adolfo Suárez. Fue la anécdota más triste de un partido que dejó muchas historias curiosas.

El Confidencial Digital pudo comprobar en primera persona como el millar de aficionados culés presente en el Santiago Bernabéu pitó en el minuto de silencio que se llevó a cabo por la memoria del presidente Adolfo Suárez.

Durante ese momento, el club tuvo que subir al máximo el volumen de la megafonía para que la música clásica maquillase los silbidos y los gritos de los aficionados visitantes, que desplegaron banderas catalanas y realizaron cortes de manga mientras se emitían imágenes de Suárez por los videomarcadores del estadio.

Fue la nota más desagradable de un Clásico que se desarrolló sin mayores incidentes y que acabó con la victoria del FC Barcelona. Los azulgranas se adelantaron a los 6 minutos por mediación de Iniesta. Benzema dio la vuelta al marcador antes de la media hora de juego con dos goles, pero Messi puso de nuevo las tablas al filo del descanso.

Ya en la segunda mitad, tres penaltis transformados por Cristiano y el argentino (uno para el Madrid y dos para el Barça) dieron el triunfo a los visitantes. Sergio Ramos vio la roja y dejó a su equipo con uno menos durante casi media hora.

Otros detalles del partido fueron los siguientes:

-- Gran ambiente en los alrededores del Santiago Bernabéu desde primera hora de la tarde. Aficionados madridistas y culés rondaban las inmediaciones del feudo blanco, algunos incluso retratándose con seguidores rivales.

Los tradicionales puestos de venta ambulante que se colocan en las calles contiguas al estadio, normalmente con material casi exclusivo del Real Madrid, aprovechaban para vender camisetas, banderas o bufandas del FC Barcelona. En su mayoría, a seguidores culés extranjeros.

El momento más álgido de la previa se produjo cuando varios centenares de aficionados madridistas escoltaron el autobús del Real Madrid a su llegada al Bernabéu. Hubo bufandas al viento, banderas, bengalas y muchos cánticos.

-- Ultras Sur protestó por los horarios y se recordaron los problemas del Barça con Hacienda. El grupo se citó a las 16:00 en el Santiago Bernabéu para acudir desde allí hasta Valdebebas, donde jugaba a las 18:15 el Castilla frente al Mallorca. Durante el encuentro del filial blanco, que también perdió, mostraron la pancarta: "Horario disparatado sin contar con el aficionado".

Tras la conclusión del partido, a las 20:00, los ultras pusieron rumbo al estadio madridista. Los 200 que fueron admitidos en la Grada Joven en enero ocuparon sus asientos en dicha zona a escasos minutos de que comenzase el partido. Por primera vez en mucho tiempo, el grupo no realizó un tifo, aunque el Real Madrid repartió banderas para todos los aficionados locales.

Con el partido ya en juego, cuando el Barcelona mandaba ya en el marcador por 0-1 tras el gol de Iniesta, la Grada de Animación desplegó una pancarta que rezaba "¿Cómo se llama la película?", al mismo tiempo que otros aficionados mostraban el símbolo de la Agencia Tributaria. Fue una clara referencia a los casos de Neymar o Messi, que han puesto en el punto de mira al club catalán y a su jugador estrella.

-- Algunos periodistas catalanes: “Jodeos, muertos de hambre”. Unos 700 periodistas de todo el mundo fueron acreditados para el partido. Algunos jamás habían pisado el Santiago Bernabéu y tenían serios problemas para hallar su ubicación en la tribuna de prensa. Otros optaron por realizar conexiones en directo para televisión desde sus asientos en esta zona, algo insólito, ya que estas se llevan a cabo a pie de campo o en las cabinas habilitadas para ello.

Desde que se abrieron las puertas del estadio y antes de que saltaran a calentar ambos equipos, el Real Madrid emitió por sus videomarcadores el final del Castilla-Mallorca. El filial blanco vio como su rival daba la vuelta al marcador en los minutos finales, algo que varios periodistas catalanes celebraron desde sus asientos con júbilo. "Toma ya" o "Jodeos, muertos de hambre" fueron algunas de las frases que dejaron estos profesionales.

Durante el partido, sin embargo, con la tribuna de prensa bastante más concurrida, los mismos individuos no festejaron ninguno de los goles del FC Barcelona.

-- Messi y Dani Alves, los más pitados por el Bernabéu. Durante el anuncio por megafonía de los componentes de ambos equipos, el futbolista argentino y el brasileño fueron los que más silbidos escucharon por parte de los aficionados madridistas.

La cosa no acabó ahí para Messi, que tuvo que escuchar en varias ocasiones a lo largo del partido insultos. Tras hacer su primer gol, el 2-2 justo al borde del descanso, el argentino dedicó un gesto a los aficionados ultras.

-- El árbitro, la prensa y la independencia. A lo largo del partido, el público madridista mostró su descontento con la labor del árbitro Undiano Mallenco en numerosas ocasiones. Curiosamente, el primer penalti que señaló el colegiado, a favor del Real Madrid, llegó mientras el estadio entonaba el "Fuera, fuera" al colectivo arbitral.

Poco después, el 'trencilla' pitó dos penaltis en el área del Madrid que permitieron a los culés dar la vuelta al marcador, además de expulsar con roja directa a Sergio Ramos, lo que intensificaron las protestas de los aficionados.

Tras el pitido final, con el definitivo 3-4, algunos seguidores sentados cerca de la tribuna de prensa se encararon con los periodistas, culpándoles de no "contar la verdad" sobre los arbitrajes. Otros, directamente, pedían la expulsión de todos ellos del estadio.

Por ultimo, algunos aficionados pedían la independencia de Cataluña, "que se vayan a jugar con el Sabadell y no vuelvan más".

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