Dinero

Los últimos movimientos han ‘asustado’ a los italianos de Atlantia

El Gobierno no descarta una contraopa de Aena sobre Abertis... pero no es el momento

Un control estatal sobre la empresa catalana parecería ahora un acto de agresión. Se ha despertado el interés de otras compañías como ACS y elevado el precio de venta

Autopista de peaje.
photo_cameraAutopista de peaje.

El anuncio de la contraopa de Aena sobre Abertis ha puesto al grupo de autopistas español en el punto de mira de las grandes compañías de infraestructuras nacionales e internacionales. La entrada de ACS es sólo un ejemplo. Era uno de los objetivos del Gobierno que, solo por el momento, ha decidido frenar la operación. Pero no descarta retomarla más adelante.

Fuentes de la cúpula económica del Ejecutivo reconocen a El Confidencial Digital que el lanzamiento al mercado de la contraopa de Aena forma parte de una estrategia para colocar a Abertis en el radar de otras empresas que puedan querer ahora entrar en juego, poniendo en valor la compañía.

Persigue también “bajar los humos” a los italianos de Atlantia, que han venido ninguneando al Gobierno español, desde que se anunció la OPA en mayo, y han mantenido además inamovible la oferta de 16,5 euros por acción.

Así, el primer objetivo ha comenzado a conseguirse. ACS confirmó el viernes que trabaja, desde hace semanas, en una operación de compra de Abertis, para lo que necesita los fondos necesarios para mejorar la oferta de Atlantia, que la valora en 16.300 millones de euros, a los que hay que sumar 15.000 millones de deuda, lo que eleva la operación a 32.000 millones. 

Anteriormente, Aena había comunicado que tiraba la toalla después de haber analizado a fondo la posibilidad de una contraopa en metálico o en acciones. Sin embargo, todos estos movimientos buscan también meter presión a Atlantia para conseguir que mejore la oferta.

Aena o ACS para garantizar la españolidad

En cualquier caso, las pretensiones de Aena y ACS coinciden con las del Gobierno, que desde el primer momento se ha manifestado en contra de que Abertis acabeen manos de un grupo extranjero como Atlantia, que pasaría a ser el mayor operador de autopistas de peajes en España y el socio de control de Hispasat, un activo estratégico para España.

Desde que la italiana Atlantia anunció la OPA sobre Abertis, el Ejecutivo ha advertido de que actuará “con estricto cumplimiento de la legalidad”, y en defensa, “ante todo, del interés general”. Una estrategia que persigue preservar la ‘españolidad’ de la compañía catalana, la “mayor preocupación” en Moncloa.

El desenlace de la OPA a Endesa, en 2009, provocó uno de los mayores escándalos político-económicos de los últimos años. Y ese es el trasfondo fundamental que explica la implicación del Gobierno en la OPA de Atlantia sobre Abertis, que se anunció hace un mes.

Cataluña desaconseja ahora la operación

Según ha podido saber también ECD, por fuentes de la cúpula económica del Ejecutivo, la contraopa de Aena sobre Abertis tampoco ha sido descartada completamente por el Gobierno.

Por el momento, el Estado, a través de la sociedad Enaire, que controla más del 50% de la compañía, ha desestimado la posible operación. Se ha frenado una contraopa que tenía varias implicaciones, tanto financieras como políticas. 

En efecto, un factor de alta trascendencia política ha resultado clave ahora para frenar la operación: un control estatal sobre una empresa catalana sería visto como un “acto de agresión” por parte de las autoridades de la Generalitat, justo en pleno desafío independentista.

En cualquier caso, la primera opción del Ejecutivo, de acuerdo con La Caixa, primer accionista de Abertis, es la búsqueda de un caballero blanco, figura que podría comenzar a representar ACS, para contrarrestar a la firma italiana.

Pero la pérdida de la españolidad de Abertis, que además de ser el primer concesionario de autopistas de peaje y accionista de control de Hispasat, es socio de referencia de Cellnex, preocupan en Moncloa. Por ello, si fracasa el intento de la constructora que preside Florentino Pérez, el Gobierno no ha cerrado la puerta a que Aena vuelva a entrar en juego.

Todo ello, a pesar de que si la operación se afrontaba en metálico, el gestor aeroportuario hubiera disparado su endeudamiento, mientras que si se hacía con canje de títulos se hubiera diluido la presencia accionarial del Estado. No es, por tanto, el primer escenario. Pero si una bala de urgencia.

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