Dinero

Grandes empresas del Ibex ‘brindan’ por el fracaso de Albert Rivera

Le acusan de haber mirado sólo por sus intereses, no preocuparse de la estabilidad económica del país y menospreciar las advertencias que le hacían

Albert Rivera.
photo_cameraAlbert Rivera.

“Albert Rivera se ha ganado a pulso el castañazo que se ha pegado en las urnas”. Es el balance general que se realiza estos días en varias compañías del Ibex 35 tras la debacle de Ciudadanos en las últimas elecciones. En algunos despachos han llegado a celebrar este “desastre” después de meses de continuos desplantes del líder de C’s a la clase empresarial.

A la vuelta del verano, las grandes compañías del país comenzaron a defender la conveniencia de una repetición de las generales. El principal argumento que sostenían era que la composición del Parlamento no garantizaba la estabilidad del país para los próximos cuatro años.

Confiaban en que Podemos acabaría prácticamente diluido y el PSOE ganaría apoyos en unas nuevas elecciones. “Sánchez se librará de las medidas económicas más radicales de Podemos, porque ahora es muy complicado que el PSOE temple sus posiciones”, explicaba a ECD uno de los principales ejecutivos del país antes del 10-N.

En algunos despachos del Ibex habían comenzado a manejar otra razón, no sin cierta maldad, para defender la repetición electoral: “Hay que castigar a Albert Rivera”.

Un Gobierno que amenace la estabilidad

A la espera de la formación de Gobierno, el temor más extendido en las principales empresas del país es que se configure un Ejecutivo que amenace la estabilidad económica. Todo esto en un momento en el que se manifiestan los primeros síntomas de desaceleración, cuando no de estancamiento, y en un contexto internacional desalentador.

Un descontrolado aumento del gasto que ponga en riesgo la reducción del déficit y los altos niveles de deuda, junto con la posibilidad de una subida de impuestos y cambios en la legislación laboral, tienen alarmados a los grandes empresarios.

“Sólo se ha movido por puro interés personal”

Confidencial Digital ha tenido acceso al análisis post electoral que se ha realizado esta semana en la cúpula de varias empresas de cierta entidad, con un protagonista principal: Albert Rivera.

Unas reflexiones que se producen justo días después de confirmarse el desplome de Ciudadanos en las elecciones del pasado domingo.

Altos ejecutivos reconocen en privado que no lamentan, en absoluto, el fracaso de Rivera: “Se lo ha ganado a pulso”, concluyen desde un importante banco del país. “Llegó un momento en el que dejó de tener sentido sentarse con una persona que no escuchaba a nadie, sino solo a sí mismo”, añaden.

“Desde abril solo ha mirado por su interés personal y la jugada le ha salido mal”, concluyen en una gran constructora. “Ahora La Caixa tendría que darle también esquinazo”, sugieren desde un banco competidor.

Presumía de no coger el teléfono a los empresarios

Fuentes empresariales de alto nivel destacan a ECD que, para demostrar su total indiferencia a las presiones, sobre todo de los poderes económicos, Rivera ha llegado a presumir ante su equipo de confianza de “no coger el teléfono a los empresarios del Ibex”.

Se cita el caso de César Alierta. La llamada del ex presidente de Telefónica le sorprendió este verano a Rivera durante una cita con su círculo más cercano, a los que les enseñó el nombre que aparecía en la pantalla del móvil. A continuación mostró cómo rechazaba la llamada, todo ello “con cara de pocos amigos”.

Una “actitud chulesca” –así la califican en las empresas que conocen este episodio-, que ha provocado que en algunos despachos del Ibex brinden estos días por “el castañazo de Rivera”.

“No se ha preocupado por la estabilidad del país”

Las fuentes a las que ha tenido acceso ECD reprochan también al ex líder de Ciudadanos que, con su negativa cerrada a apoyar un Gobierno de Pedro Sánchez después de las elecciones de abril, no miró en ningún momento por la estabilidad económica del país.

Su bloqueo, aseguran, imposibilitó un Gobierno moderado de centro izquierda, sustentando por 180 diputados. Lo que ha llevado ahora a Pedro Sánchez a intentar la formación de un Ejecutivo de coalición con Unidas Podemos, que requiere el apoyo de una amalgama de partidos diferentes, poniendo en grave riesgo la estabilidad del país.

El Ibex 35 impulsó a Rivera como líder nacional

Hay que recordar que el Consejo Empresarial para la Competitividad (CEC), el ‘lobby’ que reunía hace unos años a las grandes compañías del país, entre las que destacaban Telefónica, Santander, Iberdrola y CaixaBank, fue uno de los principales impulsores del líder de Ciudadanos cuando estaba empezando en la política nacional, en el año 2014.

Rivera se reunió en varias ocasiones con los miembros del CEC, entre los que destacaban César Alierta, Emilio Botín, Ignacio Sánchez Galán, Isidro Fainé y Francisco González.

La negativa de Albert Rivera a facilitar la investidura de Pedro Sánchez llevó, a comienzos de verano, a los grandes empresarios a intentar acercarse a él para intentar que flexibilizara su posición contra Pedro Sánchez.

Altos ejecutivos de varias compañías habían comenzado incluso a organizar una reunión secreta con el líder de Ciudadanos, pero la cumbre saltó por los aires después de que Rivera retara al Ibex a que se presentara a las elecciones con “su propio partido”, si lo que buscaban era que “el sanchismo campe a sus anchas”.

Un reproche que todavía “escuece” en algunas grandes empresas, donde ECD ha podido escuchar en las últimas semanas a altos directivos afirmar, en círculos reducidos, que estaban “deseando” que se celebraran las elecciones “para que Ciudadanos se la pegara”.

Desde entonces, las relaciones de los grandes empresarios del país con Albert Rivera se encuentran completamente rotas.

Prudente distancia de la clase empresarial

El líder de Ciudadanos se ha mantenido siempre a una prudente distancia de la clase empresarial. Al menos, en público. Consideraba que visualizar un aparente respaldo de las grandes empresas del Ibex a Ciudadanos podía “contaminarle”. Se le podría vincular rápidamente con el poder económico y financiero.

No obstante, en la gran empresa se vio en todo momento con buenos ojos la andadura de un partido de centro liberal, que surgió para plantar cara al independentismo en Cataluña, y como alternativa al bipartidismo a nivel nacional.

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