El cambio físico extremo de Agustín Della Corte antes de su gran papel en Netflix

Agustín Della Corte pasó de competir en el Mundial de Rugby con Uruguay a interpretar a un atleta de élite en una de las series más vistas de Netflix. Para lograrlo, el actor debió someterse a una exigente rutina de entrenamiento y alimentación que transformó por completo su físico.

El resultado es impactante y ha captado la atención del público y de la crítica. Sin embargo, detrás de ese éxito se esconde una preparación que exigió meses de sacrificio, planificación y compromiso total con su personaje en Olympo.

Agustín Della Corte sorprende con su transformación en Olympo
Agustín Della Corte sorprende con su transformación en Olympo

Un atleta real en la ficción

La historia de Agustín Della Corte no es común en el mundo del espectáculo. Antes de dedicarse a la actuación, fue jugador profesional de rugby y representó a Los Teros, la selección nacional de Uruguay, incluso en la Copa del Mundo de Japón 2019. Su paso por el deporte profesional marcó su enfoque disciplinado, que luego trasladó a su nueva carrera actoral.

Su debut internacional fue en La sociedad de la nieve, donde interpretó al rugbier Antonio “Tintín” Vizintin. Para ese papel, Della Corte debió perder 27 kilos, siguiendo una dieta rigurosa bajo supervisión médica para reproducir el deterioro físico real vivido por los sobrevivientes de los Andes.

Olympo: un nuevo reto físico y emocional

Ahora, en Olympo, la exitosa serie de Netflix estrenada el 20 de junio, el actor se enfrenta a otro tipo de desafío: dar vida a Roque Pérez, un deportista que combate la homofobia en el deporte. Esta interpretación ha generado un gran impacto en redes sociales, con miles de personas identificándose con su personaje y agradeciendo el mensaje de inclusión que transmite.

Para encarnar a un atleta de alto rendimiento, Della Corte volvió a entrenarse con intensidad. Durante cuatro meses previos al rodaje, siguió una rutina exhaustiva de ejercicios y un plan nutricional detallado para lograr una imagen convincente como deportista olímpico.

Entrenamiento extremo y disciplina alimentaria

La preparación incluyó correr entre 5 y 10 kilómetros diarios, ejercicios aeróbicos, trabajo de pesas y sesiones específicas de rugby. Además, recibió formación técnica junto a sus compañeros según la disciplina que cada uno interpretaba, desde natación sincronizada hasta halterofilia.

La alimentación fue igual de exigente. La dieta incluía exclusivamente carnes magras, pescados, ensaladas, yogures proteicos y desayunos reducidos a dos huevos. Durante el rodaje, debían mantener ese régimen con un catering diseñado para cada actor, supervisado por nutricionistas.

Una experiencia transformadora

“Después de meses de entrenamiento, te cambia el cuerpo y también la cabeza”, confesó Della Corte. Aunque fue agotador, reconoció que muchos hábitos saludables adquiridos durante la serie los ha incorporado a su vida diaria. También destacó el compromiso colectivo del elenco: todos entrenaron y siguieron el régimen con máxima seriedad.

La experiencia no solo fue física, sino también emocional. Interpretar a un personaje que sufre discriminación le permitió comprender realidades ajenas y generar un impacto en la audiencia. “Un chico me dijo: ‘Después de ver la serie me dieron ganas de ser quién soy y de luchar por eso’. Eso me emocionó profundamente”, relató.

Consejos y futuro actoral

Durante el rodaje, Della Corte recibió apoyo y consejos de Nico Furtado, otro actor uruguayo que participa en Olympo. “Me dijo: ‘Si estás acá es por algo. Hacé lo que venís haciendo, porque por eso te eligieron’”, recordó. Esa seguridad le permitió asumir el peso protagónico con confianza.

Actualmente vive en Madrid, donde busca aprovechar el auge de la industria audiovisual española. Aunque está enfocado en su carrera, mantiene vínculos con Argentina y Uruguay, países que considera fundamentales en su trayectoria.

El sacrificio detrás de escena

La dureza de la rutina no dio tregua ni durante el rodaje. Las jornadas de filmación podían superar las 10 horas, tras las cuales los actores debían seguir entrenando. La fiesta de cierre fue el único momento de relajación: sushi libre, tortilla de papa y jamón crudo reemplazaron temporalmente las estrictas pautas alimenticias.

“Durante todo el rodaje nadie tomó alcohol. Queríamos dar el máximo. Quizás estábamos algo obsesionados, pero valió la pena”, concluyó entre risas. El esfuerzo colectivo se nota en pantalla: los personajes no solo lucen como atletas reales, sino que transmiten autenticidad y profundidad emocional.

Una carrera con proyección

Agustín Della Corte demuestra que la disciplina deportiva puede ser una aliada valiosa en el mundo del cine. Su paso del rugby a la actuación lo posiciona como un talento prometedor que no teme a los desafíos físicos ni emocionales. Olympo es apenas el comienzo de una carrera que promete nuevos retos y transformaciones impactantes.

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