Este gesto al hacer ejercicio podría no servir para lo que siempre te han contado

El consejo de "activar el abdomen" ha sido repetido hasta la saciedad en clases de entrenamiento funcional, rutinas de fuerza y artículos de salud. Se presenta como una técnica clave para prevenir lesiones y mejorar el rendimiento. Pero, ¿y si no fuera necesario hacer ese esfuerzo consciente?

Una nueva corriente respaldada por expertos en ciencias del deporte y evidencia clínica plantea que nuestro cuerpo ya se encarga de ello automáticamente. Y no, no se trata de una opinión sin base, sino de una reinterpretación del funcionamiento natural del cuerpo humano.

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Activar el abdomen: lo que no sabías

¿Realmente debes activar el abdomen?

Durante años se ha recomendado contraer la musculatura abdominal al realizar ejercicios como planchas, sentadillas o peso muerto. Se afirma que esta práctica mejora la estabilidad del tronco, la postura y previene lesiones. Sin embargo, voces expertas cuestionan esta necesidad como un mito del fitness contemporáneo.

El doctor en ciencias del deporte Aitor Zabaleta sostiene que la activación voluntaria del abdomen no es imprescindible. Según explica, el cuerpo humano está programado para generar presión intraabdominal de forma automática, sin necesidad de intervención consciente.

Un reflejo innato desde la infancia

Zabaleta apoya su afirmación en estudios realizados con personas que padecen parálisis cerebral. En estos casos, la falta de activación refleja del abdomen impide incluso mantener una postura erguida al estar sentados. Esta evidencia clínica sugiere que la presión abdominal es un mecanismo reflejo aprendido desde la infancia.

"No necesitas activar tu abdomen. Tu cuerpo lo hace solo. Es un acto inconsciente, como respirar", asegura Zabaleta. Según él, el control del core está integrado en nuestro sistema nervioso y no requiere de una activación específica durante el ejercicio habitual.

¿Entonces es inútil trabajar el abdomen?

No exactamente. Aunque el cuerpo mantiene de forma natural cierta activación, existen métodos voluntarios, como los ejercicios hipopresivos, que permiten intensificar el trabajo abdominal. El punto clave no es que sean inútiles, sino que no son imprescindibles para funciones básicas como mantenerse erguido o estabilizar el cuerpo.

Este planteamiento no pretende invalidar los beneficios del entrenamiento abdominal, sino matizar su necesidad continua y consciente. De hecho, muchos practicantes aseguran notar mejoras al enfocarse en la contracción voluntaria del abdomen. La clave está en comprender que el cuerpo ya trabaja esa zona incluso cuando no lo piensas.

La experiencia personal también cuenta

En la práctica, es habitual que durante una rutina de ejercicio los deportistas olviden activar el abdomen conscientemente, especialmente cuando el esfuerzo, la técnica o el peso son la prioridad. Y eso no significa que el core esté desconectado.

Si sientes que activar el abdomen te ayuda, no es necesario dejar de hacerlo. Pero tampoco debes preocuparte si no lo haces cada vez. Tu cuerpo se encarga, de forma automática, de que tu zona media esté operativa.

La ciencia como base para desmontar mitos

El auge de la ciencia del deporte y la biomecánica ha permitido revisar creencias profundamente arraigadas en el ámbito del entrenamiento físico. La activación abdominal consciente puede ser útil en contextos específicos, pero no debe convertirse en una obsesión o una norma universal para todos los ejercicios.

Comprender cómo funciona nuestro cuerpo desde una perspectiva científica permite tomar decisiones más informadas sobre el entrenamiento. En lugar de reproducir consejos sin fundamento, es mejor acudir a fuentes especializadas y estudios revisados por pares para afianzar nuestro conocimiento.

El equilibrio entre técnica y automatismo

En definitiva, el cuerpo humano cuenta con mecanismos automáticos que garantizan su estabilidad. La activación del abdomen es uno de ellos. Forzar una contracción constante puede no solo ser innecesario, sino incluso contraproducente si interfiere con el patrón natural de movimiento.

La recomendación más sensata es dejar que el cuerpo trabaje como está diseñado. Y si algún ejercicio requiere una activación más consciente, será el propio gesto técnico el que lo demande, no una regla impuesta por hábito o costumbre sin base real.

Como recuerda Zabaleta, "si tu cuerpo no activara el abdomen por sí solo, no podrías estar ni de pie". Una frase que invita a confiar más en la biología que en los mitos del gimnasio.

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