El aceite de oliva vuelve a subir: el precio que marcará los supermercados este otoño
El aceite de oliva vuelve a situarse en el centro del debate económico y alimentario. Tras un verano marcado por olas de calor y ausencia de lluvias, la próxima campaña de recolección llega con pronósticos poco alentadores.
El sector olivarero advierte de que la escasez de aceituna provocará un nuevo repunte en los precios. Sin embargo, a diferencia de lo ocurrido en 2023, la existencia de un importante stock en almazaras podría frenar la escalada en los supermercados.
El impacto del clima en la campaña
La campaña de recolección de la aceituna, que arranca en octubre, se enfrenta a un escenario adverso. Las altas temperaturas registradas entre junio y septiembre y la ausencia de precipitaciones han reducido drásticamente la capacidad de producción en zonas clave como Andalucía y Cataluña. En muchos casos, las aceitunas se han secado en los olivos, limitando el proceso de lipogénesis y, por tanto, la generación de aceite.
Según datos del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA), la producción de aceite de oliva virgen en Cataluña apenas alcanzará las 15.000 toneladas, lejos de las 50.000 que se obtenían en campañas consideradas normales antes de la sequía.
El precio del aceite de oliva este otoño
En los últimos días, el precio en origen ya ha superado los 4,50 euros por litro, frente a los 3,50 de gran parte del año anterior. Los analistas prevén que, al comenzar la nueva campaña, el precio se sitúe en torno a los 5 euros en origen. Sumando distribución y márgenes comerciales, el consumidor podría pagar en torno a 6 euros por litro en los lineales de los supermercados.
Este dato supone un alivio en comparación con la campaña 2023-2024, cuando el litro llegó a rozar los 10 euros debido a la falta de existencias y a la sequía extrema. En esta ocasión, la diferencia radica en que las almazaras parten con un stock de 280.000 toneladas de aceite, lo que ayudará a estabilizar el mercado.
Andalucía, el termómetro del mercado
Andalucía, responsable del 60% de la producción nacional de aceite de oliva, volverá a marcar el rumbo de los precios. En provincias como Jaén, la sequía estival ha frustrado las expectativas de una buena cosecha, pese a que la primavera fue favorable. Los productores advierten de una merma considerable en la calidad y cantidad de las aceitunas.
El consumidor frente a la incertidumbre
En los supermercados, la situación es más compleja. Aunque el precio en origen justifica un litro a 5 o 6 euros, algunas marcas continúan aplicando tarifas superiores. En muchos casos, los envases que llegan a los lineales aún corresponden a aceite de campañas anteriores, lo que explica por qué algunos consumidores siguen encontrando precios cercanos a los 10 euros.
El etiquetado y la procedencia del aceite
Otro aspecto que genera dudas entre los consumidores es el etiquetado. La normativa actual no obliga a especificar la localidad ni la región de origen del aceite, solo si procede de España, la Unión Europea o terceros países. Esta situación permite que aceites envasados en Cataluña contengan producto originario de otras comunidades, como Jaén, sin que el consumidor pueda detectarlo fácilmente.
Organismos de control y asociaciones de consumidores reclaman una mayor transparencia en la información al comprador. De este modo, sería posible garantizar que el consumidor conoce con precisión la procedencia de las aceitunas y el lugar de elaboración del aceite que adquiere.
Un producto cada vez más caro
El aceite de oliva es uno de los productos que más se han encarecido en la última década. Según el Consejo de Empresas Distribuidoras de Alimentación de Cataluña, el precio se ha incrementado más de un 50% respecto a 2020. Esta tendencia refleja no solo la crisis climática y sus efectos en la agricultura, sino también el papel de la especulación y los márgenes comerciales.
De cara a 2025, el escenario dependerá en gran medida de la evolución de las lluvias en otoño e invierno. Si el déficit hídrico persiste, el precio del aceite de oliva podría consolidarse en niveles históricamente altos, afectando tanto a la economía de los hogares como a la competitividad del sector agroalimentario español.
El aceite de oliva, símbolo de la dieta mediterránea, seguirá siendo un producto esencial, pero también uno de los más sensibles a las tensiones del clima y el mercado.
