Andalucía pierde terreno en un cultivo clave: lo que está creciendo en su lugar
Mientras el consumo mundial de aceituna de mesa crece sin freno, en Andalucía se consolida una tendencia que amenaza a este producto emblemático. La superficie dedicada al cultivo ha caído más de un 30% en los últimos años.
La reconversión hacia un modelo más rentable está transformando el mapa agrícola de la región. Pero este cambio podría tener consecuencias a nivel económico y comercial, especialmente en mercados clave como Estados Unidos y Brasil.
El modelo agrícola andaluz vira hacia el aceite
Durante la reciente Jornada de Aceituna de Mesa organizada por Asaja Sevilla, Juan Bascón, Jefe de Servicio de Estudios y Estadísticas de la Junta de Andalucía, presentó cifras preocupantes para el sector. Según los datos ofrecidos, la comunidad produce una media de 444.441 toneladas anuales de aceituna de mesa, lo que representa el 95% de la producción española, el 56% de la europea y el 14% de la mundial.
No obstante, la superficie cultivada se ha reducido drásticamente. En 2017 había registradas 96.170 hectáreas destinadas a este cultivo. En la actualidad, apenas se contabilizan 65.999 hectáreas, lo que supone un descenso del 32%. Esta caída responde a un fenómeno claro: las nuevas plantaciones apuestan por la producción de aceite, en detrimento de la aceituna para mesa.
Una transformación de mercado global
Paradójicamente, el interés por la aceituna de mesa está en auge a nivel internacional. El consumo mundial ha crecido un 21% en la última década, mientras que las importaciones han subido un 26%. Dos países destacan en esta evolución: Estados Unidos y Brasil, que han incrementado su peso como importadores en un 25% cada uno.
El comercio global de aceituna también se ha intensificado, con un aumento del 19% en los últimos diez años. España sigue liderando las exportaciones con un 37% de cuota mundial, seguida por Grecia (26%). Sin embargo, países emergentes como Egipto y Argentina han dado un salto notable en el mercado internacional. Egipto ha crecido un 109% entre 2021 y 2024, y Argentina un 49%.
Impacto en las exportaciones españolas
Las consecuencias del giro productivo en Andalucía ya se sienten en mercados clave. Las exportaciones a Estados Unidos han caído un 28,4% desde la campaña 2017/2018, coincidiendo con la imposición de aranceles a la aceituna negra española. Las variedades más afectadas son la negra oxidada, con una caída del 57,5%, y la verde, que baja un 15,8%.
Actualmente, el principal destino de la aceituna española sigue siendo la Unión Europea (43%), seguida de Estados Unidos (16%), Rusia (8%), Reino Unido (6%) y Arabia Saudí (6%).
Riesgos y oportunidades de la reconversión
El paso de la aceituna de mesa a la producción de aceite no está exento de riesgos. A corto plazo, la pérdida de superficie puede tensionar la oferta en un contexto de demanda creciente. Además, se pone en jaque el liderazgo español en este nicho específico, justo cuando competidores como Egipto y Argentina ganan protagonismo.
No obstante, también se abren oportunidades para diversificar la oferta y optimizar la rentabilidad de las explotaciones. El olivar intensivo y superintensivo enfocado al aceite permite mecanizar y reducir costes, algo que resulta más complicado en el cultivo de mesa tradicional.
El futuro de la aceituna de mesa en Andalucía
La clave estará en encontrar un equilibrio entre innovación, rentabilidad y tradición. El cultivo de aceituna de mesa no solo representa una actividad agrícola, sino también un elemento identitario y cultural para muchas comarcas andaluzas. Reforzar la calidad, abrir nuevos mercados y apostar por el valor añadido serán fundamentales para su supervivencia.
Mientras tanto, el auge del aceite de oliva continúa reconfigurando el paisaje agrícola de la región. Andalucía, epicentro mundial del olivar, se enfrenta al reto de mantener su liderazgo sin perder su esencia.
