Sofía Atienza rompe un tabú del vino que aún divide a los más puristas

Durante décadas, el vino ha estado rodeado de normas no escritas sobre cómo debe servirse y consumirse. Este universo de reglas ha contribuido a crear una barrera invisible que aleja a muchos posibles aficionados.

Ahora, una experta reconocida en el sector lanza una propuesta que desafía una de las prácticas más criticadas por los tradicionalistas, provocando una intensa reacción en redes.

Varias botellas de vino.
La recomendación que hace Sofía Atienza en redes desconcierta a los expertos

Un gesto habitual que aún genera controversia

El debate sobre la forma correcta de tomar vino no es nuevo, pero sigue vigente. Entre recomendaciones de temperatura, tipo de copa y maridajes adecuados, muchas personas sienten que deben cumplir con un protocolo casi ceremonial para no equivocarse. Sin embargo, en determinados contextos, como cenas al aire libre o días calurosos, estas normas pueden resultar poco prácticas.

Una de las cuestiones más debatidas es la posibilidad de añadir hielo al vino. Lo que para algunos es una solución lógica para mantener la frescura de la bebida, para otros representa una auténtica transgresión a la cultura vinícola. ¿Está bien hacerlo? ¿Rompe esto con la esencia del vino? La respuesta que propone Sofía Atienza es clara.

La visión de una experta que busca democratizar el vino

Sofía Atienza, junto a su hermana Alba, lidera el proyecto Lacrima Terrae, una iniciativa que busca acercar el vino a todas las personas, eliminando el elitismo que lo rodea. Desde sus canales en redes sociales, Sofía explica que no existe una única forma válida de disfrutar de esta bebida milenaria. “Está bien que haya recomendaciones, pero no dejan de ser eso: recomendaciones”, afirma.

En uno de sus vídeos más comentados, la experta defiende el uso de hielo en el vino si eso permite a quien lo bebe disfrutar más de la experiencia. “Es una pena que muchas personas no se animen a tomar una copa de vino con hielo porque creen que están haciendo algo mal, cuando en realidad lo correcto es disfrutarlo de la manera que a cada uno le guste”, señala.

Romper con la ‘policía del vino’

Según Atienza, el principal error no es alterar la bebida, sino renunciar a disfrutarla por miedo al juicio ajeno. “Al final, quien se lo va a tomar eres tú y tienes que hacerlo como más te guste. Da igual lo que diga la policía del vino”, asegura. Su mensaje ha sido ampliamente compartido, sobre todo por consumidores jóvenes que buscan una relación más libre con el vino.

Otras formas de mantener el vino frío sin hielo

Para quienes siguen reacios a añadir cubitos, existen alternativas igualmente eficaces. Usar copas refrigeradas, cubitera con agua y hielo o incluso cubitos reutilizables de acero inoxidable o gel permiten conservar la temperatura sin diluir el contenido.

Los expertos coinciden en que el vino blanco debe servirse entre 7 y 10 °C, mientras que el tinto se disfruta mejor entre 16 y 20 °C. Sin embargo, estas cifras no deberían ser una barrera, sino una guía flexible. Cada paladar es distinto, y lo importante es conservar la esencia del disfrute.

Un cambio cultural en marcha

El mensaje de Atienza no es aislado. En el sector, cada vez más voces abogan por romper con el esnobismo y acercar el vino a públicos nuevos. Esta visión inclusiva busca ampliar el consumo responsable y consciente, sin necesidad de conocimientos técnicos ni etiquetas de experto.

Este enfoque se alinea con iniciativas institucionales para fomentar la cultura del vino desde una perspectiva moderna. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación mantiene campañas para revalorizar el vino como parte del patrimonio cultural y gastronómico español, destacando su valor accesible y plural.

Una invitación a redescubrir el vino

Más allá de la polémica, el mensaje central de Sofía Atienza apela a la libertad personal y a la autenticidad. Lejos de imponer una verdad absoluta, invita a experimentar, probar y descubrir. Así, el vino puede dejar de ser un símbolo de distinción para convertirse en una experiencia cotidiana, compartida y, sobre todo, libre de prejuicios.

El cambio ya está en marcha, y propuestas como la de Sofía Atienza contribuyen a renovar la mirada sobre una bebida tan antigua como vigente. El hielo en la copa no es más que un símbolo de esa transformación cultural.

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