No todas las latas de atún son iguales: esto es lo que debes buscar en la etiqueta

Según una entrevista publicada por La Vanguardia, la nutricionista Blanca García‑Orea advierte sobre los riesgos  en conservas de atún.

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Cómo elegir atún bajo en mercurio

Qué distingue al “atún” del “atún claro” enlatado

Cuando compras conservas de atún en el supermercado es habitual que encuentres etiquetas como “atún” o “atún claro”. Esa diferencia no es solo de marketing: según la nutricionista Blanca García‑Orea, involucra la especie del pescado y su tamaño. El “atún claro” suele corresponder a ejemplares grandes —de hasta 200 kg— que han acumulado más mercurio u otros metales pesados a lo largo de su vida. Por el contrario, el “atún” a secas suele ser un pez más pequeño —alrededor de 35 kg— con menor concentración de contaminantes.

Riesgos de salud vinculados a metales pesados

El mercurio y otros metales pueden acumularse en pescados grandes a lo largo de su vida. Cuando esas especies se usan en conservas, ese contaminante puede llegar al consumidor final. Algunos estudios que analizan muestras de atún enlatado muestran diferencias claras en las concentraciones de mercurio. Optar por piezas pequeñas ayuda a reducir ese riesgo.

Frecuencia de consumo aconsejada

Blanca García‑Orea recomienda no consumir más de una o dos latas de atún por semana. Esta moderación busca evitar una acumulación progresiva de metales pesados en el organismo cuando se consume pescado en conserva con exceso de frecuencia.

Envase importa: vidrio o lata

Además de la especie, el envase también puede influir en la exposición a contaminantes. Si puedes, elige conservas envasadas en vidrio, ya que este formato evita añadir metales del proceso de enlatado. Según la experta, esa simple elección es una forma adicional de reducir riesgos innecesarios.

 

Alternativas al atún para reducir exposición

  • Pescados pequeños como la caballa o la melva, que acumulan menos mercurio.
  • Variedad en la dieta: alternar con otras fuentes de proteína como legumbres, huevos o pescados de bajo riesgo.

Cómo aplicar esta información en la compra diaria

Antes de llenar la cesta en el supermercado, conviene revisar la etiqueta de la lata. Si solo aparece “atún” —sin adjetivos— probablemente se trate de una especie menor, con menor carga de metales pesados. Si aparece “atún claro” o similares, conviene evaluarlo con moderación o descartarlo si se busca minimización de riesgos de mercurio. Además, priorizar conservas en vidrio o consumir versiones frescas de pescados pequeños puede mejorar notablemente la seguridad alimentaria.

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