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Un juzgado admite una demanda contra Eduardo Inda por llamar “proetarras” a los ‘titiriteros de Carmena’

Uno de los actores que contrató el Ayuntamiento de Madrid reclama 15.000 euros al director de OK Diario por vulnerar su derecho al honor

Eduardo Inda.
photo_cameraEduardo Inda.

El juzgado 35 de Madrid ha admitido a trámite la demanda de Alfonso Lázaro de la Fuente, uno de los actores denunciados en su día por una representación de títeres, contra el director de OK Diario, Eduardo Inda, por haberles llamado "proetarras" en 22 noticias publicadas en dicha web.

Con fecha 14 de marzo, se admite como demanda sobre derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen, que se sustanciará por las reglas de juicio ordinario.

En su escrito reclama al periodista 15.000 euros y la publicación íntegra de la sentencia en la página principal de OK Diario durante una semana.

Contratados por el ayuntamiento

En febrero de 2016, una actuación de títeres contratada por el Ayuntamiento de Madrid sembró la polémica, al exhibir un cartel con la frase “GORA ALKA-ETA”. La representación, que tuvo lugar en el madrileño barrio de Tetuán y fue presenciada por niños, incluyó además el ahorcamiento de figuras de jueces o la vejación de monjas.

Esa actuación fue denunciada a la Policía, que detuvo a los dos representantes de la obra por presuntos delitos de odio y enaltecimiento del terrorismo. Sin embargo, la Audiencia Nacional archivó la causa, por lo que el asunto quedó en un sonado revuelo que salpicó especialmente a la alcaldesa Manuela Carmena y a Celia Mayer, entonces concejal de Cultura y encargada del programa de eventos de carnaval en el que se enmarcaba este guiñol.

Ahora, uno de los dos titiriteros ha interpuesto una demanda sobre tutela del derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen contra Eduardo Inda, director de OK Diario y la empresa responsable de dicho medio, Dos Mil Palabras S.L.

La demanda fue presentada unas semanas en los Juzgados de Primera Instancia de Madrid y acaba de ser admitida a trámite.

ECD se ha puesto en contacto con Eduardo Inda, que no ha querido hacer ningún comentario al respecto.

Derecho al honor

La parte demandante busca así resarcir una “intromisión ilegítima en el derecho al honor”, por haberle calificado de “proetarra” y de “titirietarras”. Considera además que los ataques se hicieron con “temerario desprecio a la verdad” y utilizando “calificativos difamatorios”.

Acusan al periodista de “quiebra de su derecho de presunción de inocencia”, al considerar que se les “presentó como culpables” cuando aún se enfrentaban al proceso judicial por delitos de odio y enaltecimiento del terrorismo.

La demanda destaca que “se realiza una expresa vinculación de dos ciudadanos anónimos con la banda terrorista ETA”. Añade que se contaron inexactitudes como que se dieron "vivas a ETA" o que sacaron un cartel con el lema "Gora ETA", o que los actores pertenecían a un colectivo que "visita" a presos etarras

OK Diario fue uno de los medios más activos en la cobertura del asunto de los entonces conocidos como “titiriteros de Carmena”. Inda llegó a calificar de “perturbados mentales” a los responsables de la obra, en un programa de televisión.

El escrito al juzgado adjunta 22 noticias de OK Diario que, según la parte demandante, prueban las calumnias lanzadas contra los titiriteros.

Uno de los puntos que más resalta es que el medio afirmó que el cartel exhibido en la representación de la obra decía “Gora ETA”, cuando la expresión real era “Gora ALKA-ETA” (un juego de palabras entre AL-QAEDA y ETA), y que mantuvieron esa versión en varias noticias.

Para adultos y en esperanto

Además de reclamar la indemnización por los ataques recibidos desde OK Diario, el escrito realiza una defensa de la actuación de los titiriteros.

La obra, titulada “La bruja y Don Cristóbal”, estaba expresamente destinada, según el texto, a un público adulto. Sin embargo, “el propio ayuntamiento, involuntariamente, publicitó la obra a través de otros canales dentro de la programación infantil”.

Aunque reconoce que había menores presentes, la parte demandante afirma que pocos pudieron enterarse del contenido ya que la obra se representó en idioma esperanto. Y sostiene que se interpretó mal el contenido de la obra. Se trataba, afirma, de una “crítica satírica a la sociedad” que trataba temas como la “especulación inmobiliaria, el papel de la Iglesia en robos de bebés durante la dictadura o los procesos judiciales contra colectivos anarquistas”.

Justifica la escena en la que apareció el cartel “Gora ALKA-ETA” afirmando que era parte de la trama: “Un títere-policía coloca el cartel sobre la protagonista cuando estaba inconsciente con objeto de hacerle una fotografía y conseguir que sea injustamente procesada por un delito de terrorismo”. Era, mantienen, parte de la crítica a procesos judiciales llevados a cabo contra colectivos anarquistas.

Desde febrero de 2017, dirigieron diversos burofax a los demandados, sin obtener ninguna respuesta.

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