Isabel Gemio vuelve a RNE con un programa nocturno que sorprende a todos
La medianoche abre un pasillo distinto para cada viajero: mientras unos regresan al hogar, otros comienzan su turno. En ese umbral, la radio nocturna se convierte en refugio. Ahora, una voz muy reconocida vuelve a encender los micrófonos.
La periodista Isabel Gemio regresa a Radio Nacional de España con un formato especial, concebido para acompañar a los oyentes en horas de desvelo. El proyecto recupera una parte esencial de su biografía, marcada por trenes, etapas y estaciones.
El regreso a los micrófonos
El nuevo espacio de Isabel Gemio se titula El último tren y se emite cada noche en RNE a partir de las 23:30. El programa se prolonga hasta las dos de la madrugada y propone un viaje íntimo con los oyentes, donde la palabra cobra un protagonismo absoluto. Gemio asegura que todavía siente “mariposas en el estómago” al encender la luz roja del estudio, un ritual que la conecta con sus inicios en la radio a los dieciséis años.
La elección del nombre no es casual: el tren es una metáfora de su trayectoria, jalonada por trayectos, paradas y cambios de rumbo. “La vida son estaciones, etapas, y un día tomamos el último tren, aunque nunca sabemos cuándo será”, explica. Esa filosofía impregna el tono del programa, pensado como refugio para quienes buscan compañía durante la madrugada.
De la radio a la televisión
La carrera de Gemio se inició en Barcelona, donde se consolidó como “la chica de la radio”. Con apenas veinte años, ya era una referencia en la programación nocturna. En 1992 se trasladó a Madrid, y poco después dio el salto a la televisión. Debutó en TVE con Los Sabios y más tarde condujo formatos que marcaron la televisión de los noventa como Lo que necesitas es amor y el icónico Sorpresa, Sorpresa.
En televisión, la presentadora vivió tanto éxitos como etapas difíciles. Reconoce que fue doloroso perder programas con altas audiencias, pero asume que en los medios la renovación de voces y rostros es inevitable. Aun así, nunca dejó de sentirse vinculada a la radio, su primer amor profesional.
Las diferencias entre medios
Gemio señala que la radio ofrece un contacto directo y sincero con los oyentes, sin las distracciones propias de la televisión. “En televisión hay hombres con canas, en mujeres no se acepta. En radio desaparece el ruido y la palabra adquiere más fuerza”, reflexiona. También recuerda el consejo de Jesús Hermida: nunca perder la ilusión ni la emoción al hablar ante un micrófono.
Compromiso social y ciencia
Su vida personal también ha marcado su carrera. La periodista es madre de dos hijos, uno de ellos con distrofia muscular de Duchenne, circunstancia que la llevó a crear la Fundación Isabel Gemio en apoyo a la investigación de enfermedades raras. Para ella, la ciencia es un bien común que merece más reconocimiento y recursos.
En su nuevo programa contará con la participación del divulgador Ricardo Moure, con el objetivo de situar la ciencia en el centro del debate social. La combinación de música, entrevistas y memoria histórica con invitados de prestigio busca convertir cada emisión en un viaje plural.
Un espacio para escuchar
Isabel Gemio insiste en que la radio nocturna tiene un público muy particular: personas que trabajan mientras otros descansan, oyentes que buscan compañía en el insomnio o que necesitan compartir experiencias íntimas. “La gente quiere ser escuchada, y yo les voy a escuchar”, afirma.
Ese es el señal que diferencia a El último tren: un vagón abierto a las confidencias y a las emociones, con la certeza de que cada voz importa. En tiempos de incertidumbre, Gemio propone un refugio sonoro donde la vida, la música y la palabra se encuentran.
Mirada al futuro
A sus más de cuarenta años de trayectoria, la presentadora mantiene intacta la pasión por la comunicación. Reconoce que aún le quedan muchos viajes por hacer, tanto personales como profesionales. Por ahora, su tren circula cada medianoche en las ondas de RNE, llevando compañía a hogares y trabajos en todo el mundo.
Con El último tren, Isabel Gemio no solo recupera sus raíces en la radio, también reafirma su compromiso con la palabra y la escucha. Y lo hace convencida de que, aunque cada viaje tenga una estación final, siempre hay un nuevo trayecto por recorrer.
