El CEO de Repsol desafía al coche eléctrico: ¿por qué el diésel moderno podría emitir menos CO₂?

El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, ha generado sorpresa al afirmar que un diésel moderno emite menos CO₂ que un eléctrico, si se analiza todo su ciclo de vida.

Durante el XVIII Foro Empresarial de Guipúzcoa, el ejecutivo ha cuestionado las políticas europeas y la “hiperregulación ecológica” que considera favorecen ideologías sobre tecnología.

Debate diésel eléctrico
Debate diésel eléctrico

Un discurso con carga científica y estratégica

En su intervención en el XVIII Foro Empresarial de Guipúzcoa, Josu Jon Imaz—con formación en Química y exlíder del PNV—defendió que no solo los diésel antiguos contaminan, sino que los modelos modernos, bien equipados, pueden ser más limpios que un coche eléctrico en su ciclo completo de emisiones.

¿Qué ciclo de vida analiza el CEO de Repsol?

Imaz apuntó que el análisis debe incluir la huella de carbono desde la producción hasta el reciclaje del vehículo. Esto significa contemplar:

  • Las emisiones derivadas de la extracción y manufactura de baterías eléctricas.
  • La matriz energética empleada para recarga en distinto territorio.
  • La eficiencia en uso, especialmente en recorridos largos.

Los argumentos más contundentes

  • Eficiencia del diésel moderno: consumen menos combustible, reduciendo CO₂ por km recorrido.
  • Coste ambiental de las baterías: requiere minerales críticos y provoca emisiones durante su fabricación.
  • Red energética variable: si la electricidad no es 100 % renovable, la recarga eleva huella de carbono.

Críticas a las políticas europeas

Imaz criticó lo que llamó “hiperregulación y políticas ecológicas radicales” de Bruselas en torno al veto a térmicos en 2035. Considera que dichas normas penalizan al diésel moderno sin diferenciación tecnológica.

¿Por qué este mensaje puede cambiar el debate?

El discurso del CEO de Repsol introduce varias líneas de reflexión:

  • Renovación progresiva: propone promocionar el cambio de un diésel antiguo por otro moderno, menos contaminante y eficiente.
  • Perspectiva tecnológica “agnóstica”: permite decidir sin presiones ideológicas, apostando por análisis objetivos.
  • Impacto industrial: evitar un frenazo brusco en sectores industriales ligados al motor térmico.
  • Plazo a largo plazo: Imaz estima que en 2050 aún habrá un 50 % de vehículos de combustión.

El debate no está cerrado

La discusión sobre si un diésel moderno es más limpio que un eléctrico depende de muchos factores:

  • Tipo de batería y origen de la electricidad.
  • Patrones de uso (ciudad vs carretera).
  • Mantenimiento y reciclaje.

Pero lo que propone Imaz es que no se dicten prohibiciones generalizadas por motorización, sino que se favorezca la renovación tecnológica inteligente.

Una invitación al análisis riguroso

Más allá de posturas ideológicas, su mensaje subraya la importancia de basar las decisiones en datos completos y comparables. No basta con contar las emisiones durante la conducción, sino que hay que evaluar el ciclo de vida completo del vehículo.

¿Qué pasos podría seguir el consumidor?

  • Informarse sobre emisiones totales, no solo durante uso.
  • Evaluar ayudas públicas locales independientes de la motorización.
  • No asumir que 'eléctrico = cero emisiones' sin comprobación del mix energético.

El futuro de la movilidad según Imaz

Una movilidad sostenible no se define por etiquetas, sino por eficiencia global y coherencia tecnológica. En este modelo, el diésel moderno puede ser un aliado válido si está bien gestionado.

Este posicionamiento de Repsol genera interrogantes relevantes: ¿están las políticas ambientales alineadas con la ciencia industrial? ¿Debe el consumidor poder elegir con equidad entre motorizaciones?

El debate queda abierto: lo que comenzó como defensa del diésel también supone una llamada de atención para repensar las bases del diseño de la movilidad del futuro.

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