El Lamborghini Miura cumple 60 años: así nació el superdeportivo
Hay coches rápidos, coches bellos… y luego está el Lamborghini Miura. Cuando apareció en el Salón del Automóvil de Ginebra de 1966 parecía un objeto llegado del futuro: un V12 central, apenas 105 cm de altura y una silueta tan baja que parecía deslizarse sobre el asfalto incluso parado.
Sesenta años después, aquel deportivo italiano sigue provocando la misma reacción. No fue solo una máquina espectacular con 380 CV y casi 290 km/h de velocidad punta. Fue el coche que cambió para siempre la forma de entender los deportivos de carretera.
Cuando Lamborghini presentó el Miura el 10 de marzo de 1966, la empresa italiana apenas tenía tres años de vida. Ferruccio Lamborghini había creado su marca para competir con los grandes GT europeos, pero lo que su joven equipo de ingenieros estaba preparando era mucho más radical.
En los talleres de Sant’Agata Bolognese, tres nombres estaban detrás del proyecto: Gian Paolo Dallara, Paolo Stanzani y el piloto de pruebas Bob Wallace. Su idea era simple y revolucionaria al mismo tiempo: construir un coche de calle con soluciones técnicas propias de los prototipos de competición.
Ese sueño acabaría convirtiéndose en uno de los automóviles más influyentes de la historia.
El coche que inventó el superdeportivo moderno
| Versión | Potencia | Motor | Velocidad máxima | |
|---|---|---|---|---|
| Miura P400 (1966) | 350 CV | V12 3.9 | 280 km/h | |
| Miura P400 S (1968) | 370 CV | V12 3.9 | 280 km/h | |
| Miura P400 SV (1971) | 385 CV | V12 3.9 | +290 km/h |
La clave del Miura estaba donde nadie esperaba encontrarla: justo detrás del conductor. Lamborghini montó un motor V12 de 3,9 litros en posición central transversal, una configuración inspirada directamente en los coches de carreras.
Hoy parece algo habitual en los superdeportivos, pero en 1966 era una idea casi herética. La mayoría de los deportivos de la época seguían apostando por el clásico motor delantero y largas carrocerías tipo gran turismo.
El Miura rompió con esa tradición de un golpe.
Gracias a esta arquitectura, el reparto de pesos equilibrado era mucho más equilibrado y el comportamiento dinámico cambiaba por completo. El coche se sentía más ágil, más directo y mucho más cercano a un protótipo de competición que a un GT convencional.
Un V12 que marcó el ADN de Lamborghini
El corazón del Miura era un motor V12 de 3.929 cc con un ángulo de 60 grados. Incorporaba cuatro árboles de levas, carburadores Weber y un diseño extremadamente compacto que obligó a integrar motor, transmisión y diferencial en una misma carcasa.
En su primera versión, el Miura P400 entregaba 350 CV a 7.000 rpm. Puede parecer una cifra modesta hoy, pero en los años sesenta era pura locura mecánica.
El resultado: aceleración de 0 a 100 km/h en unos 6,7 segundos y una velocidad máxima cercana a 280 km/h.
En aquel momento, aquello significaba algo muy concreto: el Miura era el coche de producción más rápido del mundo.
Las evoluciones posteriores elevaron aún más el listón. El Miura P400 S alcanzó los 370 CV y añadió mejoras de confort como elevalunas eléctricos o frenos ventilados. Finalmente, el P400 SV llevó el motor hasta los 385 CV y superó los 290 km/h.
Un diseño que todavía parece moderno
Si el motor era revolucionario, la carrocería diseñada por Marcello Gandini para Bertone lo convirtió en un icono instantáneo.
El Miura medía apenas 105 centímetros de alto. Era increíblemente bajo incluso para los estándares actuales. Su silueta parecía esculpida con una línea fluida que recorría el coche desde el morro hasta las poderosas caderas traseras.
Los faros escamoteables rodeados por unas peculiares “pestañas”, las enormes tomas de aire laterales y las lamas traseras de ventilación crearon un lenguaje visual que todavía hoy sigue influyendo en los superdeportivos.
El coche parecía un animal agazapado.
Incluso parado transmitía velocidad.
Colores, personalidad y provocación
Otro detalle rompedor fue la paleta de colores. Mientras muchos deportivos de la época se vendían en tonos discretos, Lamborghini ofrecía acabados llamativos como Arancio Miura, Giallo Fly o Azzurro Mexico Metallizzato.
Era una declaración de intenciones: el Miura no quería pasar desapercibido.
En plena década de los sesenta, el coche se convirtió rápidamente en un símbolo cultural. Estrellas de cine, músicos y pilotos se enamoraron de su estética y su sonido.
Un icono que también conquistó el cine
El Lamborghini Miura también se convirtió en una estrella de la cultura popular gracias a una de las escenas más famosas del cine automovilístico.
En la película The Italian Job (1969), un Miura naranja recorre una carretera de montaña mientras el V12 ruge entre túneles alpinos. Aquella secuencia inicial se convirtió en una de las escenas más recordadas de la historia del automóvil en el cine.
Desde entonces, el modelo ha aparecido en innumerables revistas, exposiciones y concursos de elegancia como Villa d’Este o Pebble Beach.
763 coches que cambiaron el rumbo de Lamborghini
Entre 1966 y 1973 Lamborghini fabricó 763 unidades del Miura. Para un superdeportivo de su época, era una cifra sorprendente.
El modelo consolidó a la marca italiana como un fabricante serio dentro del mundo de los deportivos de alto rendimiento.
Pero, sobre todo, estableció un ADN que Lamborghini seguiría durante décadas.
Modelos como el Countach, el Diablo, el Murciélago, el Aventador o el actual Revuelto comparten la misma filosofía: motor central, diseño radical y una obsesión absoluta por el rendimiento.
Sesenta años después, sigue siendo una obra maestra
En 2026 Lamborghini celebra el 60 aniversario del Miura con diversos eventos internacionales, incluido el Lamborghini Polo Storico Tour, un recorrido histórico dedicado exclusivamente al modelo que tendrá lugar en el norte de Italia.
Para Stephan Winkelmann, presidente y CEO de Lamborghini, el Miura representa mucho más que un coche clásico.
“El Miura cambió el curso de la historia del automóvil. Definió el concepto mismo de superdeportivo y estableció el ADN de Lamborghini: audaz, visionario y adelantado a su tiempo”.
Sesenta años después, el Miura sigue provocando la misma reacción.
Un silencio breve.
Y luego ese sonido grave del V12 arrancando, como si el tiempo no hubiera pasado.
