Política

Aún no hay ningún pacto electoral entre ambas formaciones

El sector crítico de IU advierte a Alberto Garzón: “La unidad con Podemos restó”

Lo transmitirán en la reunión de la Coordinadora Federal de este sábado, en el que se debatirá la nueva reorganización del partido a partir de 2020

Alberto Garzón.
photo_cameraAlberto Garzón.

Este sábado Alberto Garzón ha convocado una reunión de la Coordinadora Federal de Izquierda Unida para debatir la nueva reorganización territorial del partido a partir de 2019. Un plan que pasa por recentralizar la formación y saldar la deuda con los bancos. Los críticos aprovecharán el cónclave para cuestionar el posible pacto electoral con Podemos.

Así lo confirma a El Confidencial Digital José Antonio García Rubio, miembro de la Colegiada Federal de IU, que denuncia que “se ha empezado por las candidaturas antes que por programas y práctica política”.

En un artículo remitido a este diario, “El dogma de la unidad”, García Rubio asegura que “en el espacio político de la izquierda se utiliza la llamada “unidad popular” como instrumento para la batalla política interna que permite descalificar y anatemizar al adversario”.

La unidad con Podemos restó”

Ahora, añade, “la cuestión está en si vamos a las próximas elecciones con Podemos o no”.

En ese sentido, recuerda que “la experiencia habida hasta ahora no es positiva: en las últimas elecciones generales se perdió un millón de votos; es incontestable que el electorado no entendió la candidatura de Unidos Podemos. La unidad no sumó, restó”.

Además, concluye, “hoy Izquierda Unida está globalmente en peores condiciones de visibilidad, influencia política y solidez organizativa. Las encuestas señalan casi unánimemente un retroceso importante, que en los lugares donde el sistema D´Hont influye significativamente puede ser grave. Estos son hechos muy poco cuestionables.

Aun así, señala García Rubio, “no hay que tirar la toalla en el trabajo por la confluencia, pero tampoco hacernos trampas al solitario. La cuestión es que un acuerdo sirva para avanzar en la confluencia más allá de lo electoral”.

La única salida, según el integrante de la Colegiada Federal de IU es que la dirección del partido “acuerde unas orientaciones para concretar acuerdos amplios allí dónde se puedan producir.Orientaciones, a ser posible, pactadas con Podemos y con otras fuerzas interesadas en ese acuerdo.

Esto implica, añade, que “la dirección federal de IU garantizaría la cobertura jurídico-electoral y de campaña en igualdad de condiciones en cada lugar y en cada una de las circunstancias. No habría tres posibles escenarios, sino uno sólo desarrollado según se acuerde en el territorio y tal como permitan las condiciones concretas”.

Dudas sobre las europeas, las locales y autonómicas

En cuanto a las elecciones europeas, a Rubio le sorprende que no aparezca en el debate el hecho de que Podemos ha anunciado un acuerdo para Europa con el Bloco de Portugal y la France Insoumise de Mélenchon:

--“Esto implica muy probablemente una candidatura diferente, fuera del ámbito del Partido de la Izquierda Europea al que pertenecen IU y el PCE. Esto, si se concreta, supone competencia electoral. Sorprende, al respecto, que Podemos no esté muy convencido de la “irreversibilidad” de la confluencia con IU”.

Por otra parte, concretando en el Ayuntamiento y en la Comunidad de Madrid, por su importancia y situación política, “conviene no olvidar que el acuerdo programático de Ahora Madrid, su coherencia interna y su espacio político están muy deteriorados. Aspectos importantes del programa han sido cuestionados”.

Así, Rubio se pregunta qué posibilidades de acuerdo unitario preelectoral hay, y añade la sisguiente reflexión:

--“Allí donde se elijan más de 20-25 candidatos y sea circunscripción única (como son los casos del Ayuntamiento. de Madrid -57 concejales- y otros de la Comunidad, y de la Asamblea de Madrid -129 diputados-) el sistema D´Hont se convierte prácticamente en proporcional, por lo tanto agruparse en una sola lista no produce mejores resultados que yendo solos”.

Los acuerdos, concluye, “pueden ser luego (de Gobierno o de oposición) y se evita el castigo de quienes no están por la coalición electoral. Cierto, que hace falta una votación mínima, pero si no fuera así la fuerza negociadora sería muy pequeña y volveríamos al empotramiento”.


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