Política

El Gobierno frena la vuelta de la mascarilla en las calles que reclaman algunas autonomías

Sanidad se lo ha denegado a País Vasco, Navarra… con el argumento de que el cubrebocas ya es obligatorio en exteriores si no se puede respetar la distancia de seguridad

Gente con mascarilla paseando por la calle Teobaldo Power, en Santa Cruz de Tenerife.
photo_camera Gente con mascarilla paseando por la calle Teobaldo Power, en Santa Cruz de Tenerife.

La alerta por la variante ómicron del Covid ha provocado que varias autonomías ya estén tomando medidas para blindarse frente al virus en las fiestas de diciembre. Hasta el punto de que algunos territorios, como País Vasco y Navarra -donde la incidencia del virus está disparada-, piden recuperar la obligación de uso de la mascarilla en las calles.

Se acerca la Navidad y, con ella, vuelve el miedo por un incremento de los contagios derivado de un mayor número de desplazamientos y encuentros sociales.

En las últimas semanas se ha producido un aumento de la incidencia de casos de coronavirus en diferentes territorios de nuestro país. Los contagios superaron ya los 10.000 en 24 horas el pasado martes.

Las mascarillas dejaron de ser obligatorias desde el pasado mes de junio en espacios públicos exteriores, aunque con condiciones y algunas excepciones. Sin embargo, la normativa es flexible como para volver a imponer su uso en apenas unos días si se registra una transmisión descontrolada del coronavirus.

El Consejo de Ministros aprobó entonces la reforma de la conocida como ley de la nueva normalidad (Ley 2/2021de medidas urgentes de prevención, contención y coordinación para hacer frente a la crisis sanitaria ocasionada por la Covid-19).

Esta ley es la que fijaba desde el pasado marzo que la mascarilla debía utilizarse en todo momento y situación siempre que se permaneciese en un espacio público y aunque haya distancia de seguridad.

La ley contempla un “freno de emergencia”

Esa normativa fue la que las autonomías y Sanidad acordaron en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) “flexibilizar” para permitir prescindir de la protección en playas, piscinas y otros lugares de medio acuático cuando se esté tomando el sol y sin moverse.

El texto contempla una previsión de cambio según el territorio o la situación, que es flexible por si hay rebrotes porque la pandemia no está superada y deja abierta la puerta ante la necesidad de tener que volver atrás. Una especie de “freno de emergencia”. Pero es el Gobierno el que marca la obligatoriedad o no del uso de la mascarilla.

Recuperar el uso de la mascarilla en la calle

Así las cosas, el PP ha exigido este miércoles al Gobierno que responda sobre la mascarilla en espacios exteriores después de que el Ejecutivo vasco haya anunciado que reiterará su propuesta al Consejo Interterritorial de Sanidad para modificar el Real Decreto para que el uso de la mascarilla sea obligatorio también en el exterior.

 

Por si fuera poco, el director general de Salud del Gobierno de Navarra, Carlos Artundo, ha recomendado con “toda la fuerza” el uso de mascarilla también al aire libre porque “es importante en estas fechas, con mucha coincidencia de personas en las calles, protegerse y protegernos con mascarilla en el exterior”.

Sanidad se opone a la mascarilla en exteriores

En cambio, en el Ministerio de Sanidad se oponen radicalmente a la vuelta de la mascarilla en las calles. “Las mascarillas están eliminadas en el exterior con unas condiciones muy concretas. Replantear si deben volver como estaban antes no tiene sentido. Son obligatorias en todas las situaciones de riesgo, no creemos que haya que dar ningún paso atrás en ese sentido”, explican a Confidencial Digital fuentes del departamento que dirige Carolina Darias.

Recuerdan, de hecho, que el uso obligatorio de la mascarilla en exteriores permanece si no se puede respetar la distancia de seguridad interpersonal de 1,5 metros, salvo entre grupos de convivientes.

Además, el cubrebocas es imprescindible en eventos multitudinarios al aire libre, cuando los asistentes estén de pie o si están sentados y no pueden mantener la distancia de seguridad.

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