Incendio en el PP por el apoyo al decreto del Gobierno: “En Vox se están frotando las manos”
Los barones se han dividido en dos facciones. Ha habido fractura incluso en el equipo de Feijóo
El Partido Popular anunció este miércoles que votará a favor del nuevo decreto ómnibus del Gobierno. Una decisión influenciada por los barones, que ha causado más que desconcierto dentro del partido. En un principio, Génova era más partidaria de volver a votar “no” a este nuevo paquete porque las razones que llevaron a rechazar el primer decreto seguían vigentes: el palacete cedido al PNV, la okupación o el IVA de los alimentos básicos.
La opinión de la mayoría de los dirigentes territoriales con peso en el partido precipitó el cambio de postura, pero hay presidentes que se opusieron y no entienden cómo van a defender ahora ante la opinión pública este giro de guion. El equipo de Alberto Núñez Feijóo, dividido, tardó 24 horas en posicionarse públicamente después de un largo debate interno.
Inquietud en sectores más duros y moderados
El giro de la cúpula popular ha despertado críticas en el sector más duro del partido, que apostaba por seguir rechazando el nuevo decreto por “coherencia” y para evitar un alineamiento con el Ejecutivo y Junts. “Ahora Vox va a tener vía libre”, exclaman voces populares ante el temor de dejar como única oposición al partido liderado por Santiago Abascal.
Pero también ha causado inquietud en sectores más moderados porque da luz verde al Gobierno a la hora de presentar macro-decretos. Una práctica criticada por el Tribunal Constitucional porque impide debatir cada cuestión por separado. Incluso grupos parlamentarios como el PNV han afeado esta forma de operar del Ejecutivo, aunque ahora lo apoye.
Enfado por haber cedido ante el mismo decreto
La diferencia entre el decreto que tumbaron PP, Vox y Junts el pasado 22 de enero y el nuevo paquete acordado con los independentistas, reside, esencialmente, en que han dejado para más adelante las normativas relacionadas con la economía. De las casi 80 iniciativas que tenía el primer decreto ómnibus, se han reducido a 29.
Pero todas las cuestiones por las que el PP argumentó su voto en contra, continúan vigentes. Es este punto el que ha despertado un gran enfado en parte del partido porque consideran muy difícil justificar ante la ciudadanía su cambio de postura.
Los populares establecieron dos motivos principales: el palacete en Francia, que el Ejecutivo cede ahora al PNV, y la no reducción de impuestos a los productos alimentarios básicos.
Sin embargo, el nuevo paquete no recoge ninguna bajada impositiva y mantiene el traspaso de la propiedad del edificio que sirvió de residencia para el Gobierno vasco en el exilio y fue expoliado por la Gestapo alemana para dárselo a la dictadura.
El PP también criticó la forma de presentar las medidas: el llamado decreto ómnibus debe su nombre a las decenas de leyes que introduce de golpe, en una sola votación, en vez de presentar cada una por separado. Una característica que también se mantiene, en parte. Reduce el número de medidas, pero aúna casi 30.
Un cambio de decisión impulsado por los barones
Tras el acuerdo Gobierno-Junts, distintos dirigentes autonómicos del PP se pusieron en contacto con Génova para insistir en que debían apoyar el decreto porque el electorado pensionista no entendería que volvieran a rechazar la revalorización del 2,8% incluida en el decreto.
El debate en la dirección del partido la tarde del martes y la mañana de este miércoles fue intenso. Había muchas dudas, pese a la posición de los líderes territoriales, de si apoyar o no el decreto y cómo justificarlo.
Tanto es así que la posición inicial del equipo de Alberto Núñez Feijóo era volver a rechazar este paquete, aun sabiendo que saldría adelante gracias al voto de Junts. El portavoz del partido, Borja Sémper, lo calificó de “chantaje” de Carles Puigdemont al Ejecutivo. Y el decreto no modifica los puntos críticos argüidos por los populares la semana pasada.
Ambos ingredientes llevaban al PP a considerar inviable un voto a favor, pero terminó venciendo el miedo a mermar el apoyo de los pensionistas.
El miedo al voto pensionista
Los presidentes autonómicos calcularon el daño que podría suponerles enfadar al electorado de mayor edad. Otro voto contra de su partido a la revalorización de las pensiones podría afectarles gravemente en sus territorios.
Se trata de doce millones de votantes, clave para las cuentas del PP para llegar a La Moncloa, pero también para mantener el poder territorial conseguido en las elecciones autonómicas y municipales del pasado 28 de mayo.
Además, la rebaja de los precios del transporte también afectaba directamente a los ciudadanos de todas las autonomías y obligaba a los gobiernos regionales a soportar el 100% de esa reducción, sin ninguna ayuda estatal.
Un voto en contra habría llevado a una encrucijada entre retirar los descuentos y exponerse a ser culpados como los responsables tras votar “no” en el Congreso, o soportar un coste para el que ningún ejecutivo autonómico quiere hacer frente.