Así se gestó la ruptura entre Sumar y Junts: el enfado comenzó con la ley de amnistía
Yolanda Díaz lleva meses pidiendo a Sánchez más dureza con los independentistas. Les acusa de bloquear la legislatura y de hundir al Gobierno en las encuestas
- Falta de crítica hacia Junts en el Gobierno
- Díaz califica a Junts de formación conservadora
- Situar a Junts en la derecha y aupar a ERC
- Resistencia de Ferraz
- Rechazo de Junts a medidas progresistas
- Un problema que viene de lejos
Sumar se ha cansado de Junts. El voto negativo de los independentistas que ha tumbado la reducción de jornada laboral —la medida estrella del Ministerio de Trabajo de Yolanda Díaz— ha colmado un vaso que viene llenándose ya desde el inicio de la legislatura.
El enfado con el partido de Carles Puigdemont es mayúsculo y ha derivado en un choque dentro del Gobierno ante la ausencia total de crítica de los socialistas, según cuentan a Confidencial Digital fuentes de Sumar.
Falta de crítica hacia Junts en el Gobierno
En el equipo de Díaz comparten que deben centrar una parte importante de la responsabilidad en el Partido Popular, por votar en contra de normas que, según afirman, tienen el apoyo mayoritario de la ciudadanía; pero la falta total de crítica desde ámbitos socialistas hacia Junts, que a menudo comparte sentido del voto con los populares y Vox, ha desembocado en un ataque abierto de la vicepresidenta contra el partido catalán como el que visualizó en el Pleno del Congreso.
Díaz califica a Junts de formación conservadora
Por primera vez desde el inicio de la legislatura, Díaz se ha referido a Junts como una formación conservadora que responde a los intereses de las patronales empresariales catalanas. Son unos términos idénticos a los que emplea para referirse a PP y a Vox.
Hace tiempo que en Sumar crece un runrún que pide incluir a Junts dentro del triángulo de la derecha parlamentaria que impide el avance de medidas progresistas.
Situar a Junts en la derecha y aupar a ERC
Cada vez ven con mejores ojos situar a Junts en la derecha, con el fin de forzar al partido a que demuestra las ideas de los catalanes no son plenamente coincidentes con PP y Vox, y conseguir así que apoye algunas de las medidas más importantes que pretende impulsar el Ejecutivo.
Quienes defienden este giro, añaden que tendría otro beneficio más: aupar a Esquerra Republicana, un socio más fiable para Moncloa y con el que el Gobierno consiguió tejer multitud de acuerdos en la pasada legislatura.
Resistencia de Ferraz
En Ferraz se mantienen muy reacios a arremeter contra los socios independentistas. No hace ni dos semanas de la foto entre Salvador Illa y Puigdemont. Gracias al entendimiento con ellos, consiguieron desbloquear la investidura, la presidencia de la Cámara Baja y el paquete anticrisis, y no les han retirado el apoyo tras el ‘caso Cerdán’.
A cambio, los socialistas no han dudado en concederles la ley de amnistía, el uso de lenguas cooficiales en el Congreso y aún continúan dando la batalla para trasladar esta posibilidad a la Eurocámara.
Rechazo de Junts a medidas progresistas
En lo que se refiere a medidas que Sumar considera de izquierdas, el análisis en esa formación es contundente: “Siempre están en el no”, sentencian fuentes del partido. En las filas de Díaz aseguran que no hay norma progresista que tenga el apoyo de Junts, y el hartazgo ha llegado al límite después de que hayan tumbado la reducción de jornada.
En las últimas semanas, el choque entre los dos partidos del Gobierno se ha acentuado; primero, porque el socio minoritario considera que el PSOE no ha hecho todo lo que estaba en su mano para convencer a los independentistas; y segundo, porque no comparte el enfoque de no criticar nunca a Junts y de mantener todo el foco en los populares. “No ha servido de mucho hasta ahora”, sintetiza un diputado del grupo Sumar.
Un problema que viene de lejos
Al inicio de la legislatura, voces de Sumar ya pedían un giro de guion. “Llevamos un año hablando de la amnistía. Más salario mínimo y menos amnistía”, advertían personajes con mando en plaza.
Tras más de dos años de legislatura, este sentir se ha multiplicado, y culpan al estancamiento legislativo del bajón en las encuestas desde el 23-J.
En el partido fundado por la titular de Trabajo consideran inviable remontar la situación sin una batería de medidas que active y movilice al electorado, como consiguieron en la pasada legislatura, y apuntan directamente a Junts como responsable de no poder llevar a cabo esa agenda.
No en vano, el secretario de Estado de Trabajo, Joaquín Pérez Rey, incidió este martes en la relación de propuestas que el Ministerio le hizo al partido independentista para garantizar que la medida —rebajar de 40 a 37,5 las horas semanales de trabajo— no perjudique a las pequeñas y medianas empresas catalanas. Pero ninguna de las propuestas ha servido para evitar el rechazo frontal de Junts.