Política

Pedro Sánchez no se atrevió a expulsar al embajador ruso al ver que solo lo hacía Lituania

Albares lo planteó en el Consejo de Ministros y Moncloa consultó con Francia y Alemania, que se negaron a tomar una medida tan drástica en sus países

Pedro Sánchez y Emmanuel Macron, en el Palacio del Elíseo (Foto: Pool Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa).
photo_camera Pedro Sánchez y Emmanuel Macron, en el Palacio del Elíseo (Foto: Pool Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa).

Numerosos gobiernos occidentales están anunciando en cascada la decisión de expulsar de su territorio a diplomáticos rusos acreditados en esos países. A Estados Unidos, Polonia, Francia, Alemania... se unió este martes España.

Confidencial Digital adelantó que en la reunión del Consejo de Ministros que se celebraba este martes en el Palacio de la Moncloa se iba a discutir la opción de expulsar de España a un grupo de diplomáticos rusos. El Ministerio de Asuntos Exteriores incluía entre ellos al embajador ruso en Madrid, Yuri Korchagin.

Una vez terminó la reunión del Gobierno, José Manuel Albares compareció públicamente y anunció que, efectivamente, el Ejecutivo de Pedro Sánchez había decidido mandar de vuelta a Rusia a 25 diplomáticos acreditados en España.

Albares justificó la decisión por las “terribles acciones” que se han conocido en los últimos días, en referencia a las denuncias de posibles crímenes de guerra cometidas por las tropas rusas en Bucha, donde se han encontrado numerosos cadáveres de civiles ucranianos muertos a tiros o enterrados en fosas comunes.

El propio ministro de Asuntos Exteriores aclaró que el embajador ruso no está incluido entre los 25 diplomáticos expulsados: “Queremos darle una oportunidad al diálogo”, apuntó Albares, para justificar que no se hubiera llegado a echar de España al jefe de la legación diplomática.

Fuentes consultadas por ECD confirman que la opción de llevar esta medida hasta el punto de expulsar al embajador ruso sí fue contemplada por el Ministerio de Asuntos Exteriores. Era una posibilidad firme, que Albares planteó en la reunión del Consejo de Ministros.

De hecho, la decisión de expulsar a personal diplomático la podía haber tomado el ministerio por su cuenta, pero se quiso tratar en la reunión semanal de todos los ministros del Gobierno, con Pedro Sánchez incluido.

En ciertos ambientes vinculados a la seguridad nacional se llegó a dar por expulsado de España a Yuri Korchagin, a la misma hora en que José Manuel Albares estaba anunciando esta decisión del Ejecutivo. Sin embargo, el ministro aclaró en su comparecencia que el embajador no estaba entre los expulsados.

Alemania y Francia no expulsan a los embajadores

ECD ha podido saber que el Gobierno descartó finalmente la opción más dura, la de expulsar al embajador ruso, después de sondear a sus socios europeos.

 

Un día antes, el lunes, los gobiernos de Alemania y Francia habían anunciado sus propias represalias diplomáticas contra Rusia. Francia no dio una cifra concreta, pero después se dio a conocer que va a echar a una treintena de representantes rusos, mientras que Alemania declaró “persona non grata” y expulsó a 40 diplomáticos rusos acreditados en la embajada en Berlín.

Las fuentes consultadas por ECD señalan que desde La Moncloa se consultó con los dos grandes de la UE, antes de concretar y anunciar las expulsiones. El Gobierno de España pretendía que sus medidas estuvieran en la línea de otros países de la Unión Europea.

En esos contactos con los gobiernos de Emmanuel Macron y de Olaf Scholz, el equipo de Pedro Sánchez recibió el mensaje de que Francia y Alemania no secundaban cruzar la línea roja de expulsar también a los embajadores rusos.

Han sido muchos los países que han expulsado a diplomáticos rusos: Estados Unidos, Bélgica, Países Bajos, Italia, Suecia, Dinamarca, Irlanda, República Checa, Polonia, Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania...

Pero sólo este último país, la ex república soviética fronteriza con el enclave ruso de Kaliningrado, ha comunicado al embajador ruso que debe abandonar el país. Lituania también ha decidido cerrar el consulado de Rusia en la ciudad de Klaipeda, y ha ordenado a su propio embajador en Moscú que regrese al país.

El Gobierno de Pedro Sánchez prefirió alinearse con los grandes países de la UE, y expulsar a más de una veintena de ciudadanos rusos acreditados como personal diplomático en España. De hecho, ya se estaban oyendo algunas críticas contra el Ejecutivo de Sánchez, por “ir tarde” en esta medida.

Como ya ocurrió con las sanciones económicas y comerciales, el Gobierno español ha buscado en todo momento que las medidas contra Rusia sean concertadas y adoptadas entre los socios de la UE y de la OTAN.

“Amenaza para los intereses de seguridad”

Además de por los posibles crímenes de guerra en Bucha atribuidos a Rusia, el responsable de la diplomacia española justificó las expulsiones señalando que el personal que tendrá que abandonar nuestro país “representa una amenaza para los intereses de seguridad” de España.

Esta expresión se suele entender como un eufemismo de que algunos de los expulsados realizaban actividades de espionaje para los servicios de inteligencia rusos. Cuando se toma la decisión de expulsar a diplomáticos acreditados en un país, las autoridades nacionales suelen elegir a determinadas personas de la embajada sobre los que hay constancia, o sobre los que recaen mayores sospechas de que no se limitan a su actividad oficial, sino que además ejercen actividades de inteligencia.

También en ocasiones se incluye a representantes oficiales, declarados, de los servicios de inteligencia de ese país. De esta forma, se aprovechan las represalias diplomáticas, que tienen motivaciones políticas, para tratar de debilitar las estructuras y redes de inteligencia que ese país (Rusia, en este caso) pudiera mantener en España.

Tras anunciar Albares la expulsión de los diplomáticos españoles, una portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso advirtió que “Rusia dará la respuesta correspondiente”. Rusia suele destacar que no son ellos quienes inician estas expulsiones de diplomáticos, pero suelen responder de igual forma, echando de su territorio a personal de las embajadas en Moscú.

Cabe señalar que ya desde que comenzó la invasión rusa de Ucrania, en febrero, muchas instituciones habían ido reduciendo sus relaciones con la Embajada de Rusia en España. Eso también está afectando a las invitaciones que recibe el embajador ruso para participar en distintos actos públicos.

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