Política

El Gobierno prepara la expulsión del embajador de Rusia en España y de más personal diplomático por motivos de espionaje

La opción de tomar medidas diplomáticas se venía barajando desde hace días, pero la matanza en Bucha ha precipitado la decisión

El Gobierno de España se prepara para expulsar del territorio nacional a personal diplomático de Rusia acreditado en nuestro país. Sigue así la cadena de decisiones similares que han ido adoptando otros países de la OTAN: Estados Unidos, Polonia, Bélgica, Holanda, Francia, Alemania, Italia...

Confidencial Digital ha podido confirmar, por fuentes diplomáticas, que el Ministerio de Asuntos Exteriores ultima la decisión de expulsar a Yuri Korchagin, el embajador ruso en Madrid. José Manuel Albares ha acudido con esta propuesta al Consejo de Ministros, que se reúne hoy, como cada martes, en el Palacio de la Moncloa.

El ministro José Manuel Albares ha querido someter esta decisión de tanto calado al Consejo de Ministros, para que tanto el presidente Pedro Sánchez como todos los ministros puedan discutir el paso que supone para las relaciones diplomáticas entre España y Rusia esta expulsión.

Además, ECD ha podido saber que Korchagin no será el único diplomático en salir de España. El Gobierno también va a expulsar a más personal diplomático ruso que trabaja en nuestro país.

La expulsión de esos otros diplomáticos se va a justificar con el argumento de que estos rusos realizan actividades de inteligencia, es decir, están espiando en España.

Confidencial Digital ha podido confirmar que desde hace ya semanas se barajaba esta posibilidad en ambientes de inteligencia. Desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania, a finales de febrero, las sospechas sobre los movimientos de algunos diplomáticos rusos en España se habían incrementado.

En fechas más recientes, en círculos del Ministerio de Defensa y de los servicios de inteligencia ya se daba por hecho que en breve se procedería a echar de España a cierto número de diplomáticos rusos.

Eso ha llevado, por un lado, a que algunos altos cargos que tenían contacto con representantes de Rusia en España hayan recibido en los últimos días el mensaje de que no se preocuparan mucho de mantener las relaciones y contactos con esos diplomáticos rusos, porque un buen número iban a ser expulsados.

Pero, además, en ámbitos de los servicios de inteligencia se comentaba también en fechas recientes que ya no era necesario poner especial celo en controlar a determinadas personas, sospechosas de trabajar para la inteligencia rusa, por el mismo motivo: varios tenían los días contados en España.

La posibilidad estaba encima de la mesa desde el inicio de la invasión de Ucrania, y en las últimas semanas se habían ido acumulando indicios para justificar la expulsión, en base a las sospechas de que algunos rusos con acreditación diplomática realizan actividades de espionaje, lo que les convierte en “persona non grata” en España.

Sin embargo, ha sido la denuncia sobre una supuesta matanza de civiles ucranianos en Bucha, a manos de militares rusos -que Rusia niega-, lo que ha precipitado esta decisión que supone un paso muy decisivo en las relaciones diplomáticas bilaterales entre España y Rusia.

 

Alemania, Francia, Italia...

Otros países aliados ya han tomado decisiones similares. Este mismo martes Italia ha anunciado la expulsión de 30 diplomáticos rusos, y Dinamarca hará lo propio con otras 15 personas.

El Ministerio de Asuntos Exteriores francés anunció este lunes que ha decidido “expulsar a numerosos trabajadores rusos con estatuto diplomático destinados en Francia y cuyas actividades son contrarias a nuestros intereses de seguridad”.

Lo anunció en un comunicado breve en el que enmarcaba esta decisión “en una iniciativa europea”, que en su caso tiene por objeto “garantizar la seguridad de los franceses y de los europeos”.

El gobierno francés no ha dado una cifra de diplomáticos que va a expulsar, pero la cadena de televisión BFM TV ha apuntado que serán “una treintena de personas”. Una portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia declaró que su gobierno responderá "con dignidad" a esta decisión.

Alemania hizo el mismo anuncio este lunes: declaró “persona non grata” y expulsó a 40 diplomáticos rusos acreditados en la embajada en Berlín. Justificó la decisión tanto porque esas personas “trabajan contra nuestra libertad y contra nuestra cohesión social”, como por la “increíble brutalidad” de los militares rusos en Bucha.

Bélgica se adelantó unos días, y expulsó de su territorio a 21 diplomáticos rusos por su implicación en operaciones de espionaje e influencia que amenazan la seguridad del país. Las autoridades de los Países Bajos ha enviado de vuelta a Rusia a 17 “oficiales de inteligencia”, por ser “una amenaza para la seguridad”.

Irlanda ha expulsado a cuatro diplomáticos rusos por razones de seguridad; República Checa ha echado a una persona; Bulgaria ha aprobado en dos tandas doce expulsiones en las últimas semanas;

Estados Unidos obligó a salir del país a principios de marzo a doce diplomáticos rusos acreditados ante la Organización de las Naciones Unidas, en Nueva York, acusándoles expresamente de “participar en actividades de espionaje que son adversas para nuestra seguridad nacional”.

Estonia, Letonia y Lituania también han adoptado este tipo de represalias diplomáticas. Polonia ha expulsado a 45 diplomáticos rusos, también acusados de espionaje, e incluso ha detenido a varias personas bajo la acusación de trabajar para los servicios de inteligencia rusos. Igualmente ha detenido a un periodista español, Pablo González, al que señala como supuesto colaborador del GRU, el servicio de inteligencia militar de Rusia.

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