Política

Pedro Sánchez evitó reconocer a Guaidó como presidente de Venezuela para no enfadar a su socio Podemos

Fuentes diplomáticas critican la posición del Gobierno porque “España ha perdido la oportunidad de liderar un cambio histórico en la política venezolana”

Pedro Sánchez telefoneando a Guaidó desde Davos.
photo_cameraPedro Sánchez telefoneando a Guaidó desde Davos.

La crisis de Venezuela pilló a Pedro Sánchez en plena cumbre de Davos, con otros máximos mandatarios europeos y americanos. El presidente, al igual que hicieron algunos de sus colegas, telefoneó a Juan Guaidó, autoproclamado presidente provisional del país. En esa conversación evitó reconocerle tal condición a la espera de un pronunciamiento de la UE.

La postura oficial de la Unión Europea es buscar un discurso “unitario” de los 28 Estados miembros. Por tanto, y a la espera de llegar a un acuerdo, la UE reconoce la legitimidad de Guaidó como presidente de la Audiencia Nacional pero no se pronuncia sobre su autoproclamación y únicamente pide la celebración de elecciones “libres y creíbles” en Venezuela.

Pedro Sánchez, explican al Confidencial Digital altos cargos del Gobierno, ha aprovechado esa posición de la UE para “no moverse un milímetro” y lograr, con su “respaldo” a Guaidó sin reconocerlo como presidente, “navegar entre dos aguas sin ahogarse”, tal y como era su objetivo desde el primer momento.

No había que enfadar a Podemos

Desde el estallido de las revueltas en Venezuela, y la autoproclamación de Guaidó, “sabíamos que teníamos un problema” afirman desde el Ejecutivo. Entre otras razones, porque “somos un país cuyo ex presidente ha mediado con el gobierno de Maduro y todas las miradas iban a estar puestas en nosotros”.

A la “presión internacional” se le unió, en la tarde del miércoles, la presión de los socios de Pedro Sánchez: “Podemos dejó claro que lo de Guaidó era un golpe de Estado y que España no debía reconocerle como nuevo presidente”.

Ante esa tesitura de respaldar al líder de la oposición en Venezuela o “enfadar” a los socios de Gobierno, Pedro Sánchez encontró en la posición de la UE su vía de escape: “La solución más clara era reconocer la legitimidad de Guaidó únicamente como presidente de la Asamblea Nacional y pedir la celebración de elecciones. Y el presidente hizo ese discurso”.

Una “oportunidad perdida”

A Sánchez le “reconfortó” saber, desde Davos, que la Unión Europea no iba a cambiar de posición sobre Venezuela hasta la semana que viene, cuando el Parlamento Europeo aprobara una resolución de urgencia sobre lo ocurrido en las últimas 48 horas. De esta forma, el presidente creyó que ganaba tiempo para, finalmente, adoptar la misma postura que el resto de países comunitarios.

No obstante, y a pesar de que no se espera un pronunciamiento nuevo de la UE hasta la semana que viene, otros mandatarios europeos han decidido ya tomar partido con la crisis de Venezuela y reconocer, sin ambages, a Juan Guaidó.

Según la información de la que dispone el Ministerio de Asuntos Exteriores, Emmanuel Macron y Angela Merkel están valorando hacer un pronunciamiento en ese sentido, después de que el francés reconociera la “valentía” de la oposición venezolana ante la elección “ilegítima de Nicolás Maduro” y apostara por la “restauración de la democracia”.

El Gobierno de Portugal, por su parte, también empieza a tomar partido a favor de Guaidó, después de afirmar su ministro de Exteriores que “Maduro debe entender que su hora ya pasó”.

Todos estos mensajes han sido mucho más contundentes que el de Pedro Sánchez que, en un juego de equilibrios para no enfadar ni a la UE ni a los socios de Gobierno, ha optado por una “vía intermedia” que le ha “evitado problemas”.

Esa estrategia, que desde un punto de vista político es “muy inteligente”, ha impedido a España, sin embargo, “ser protagonista de un cambio histórico en Venezuela”, tal y como reconocen a ECD fuentes diplomáticas.

En ese sentido, recuerdan que del millón de europeos residentes en Venezuela, 300.000 son españoles, por lo que “teníamos mucho que decir”. Sin embargo, “por cálculos políticos, no lo hemos hecho”.

Contacto permanente con la embajada

Más allá de los pronunciamientos políticos, en el Gobierno se sigue con detalle todas las novedades de la crisis de Venezuela, con contacto permanente con la embajada.

Desde el Ministerio de Asuntos Exteriores confirman a este confidencial que Josep Borrell y miembros de su gabinete llevan desde el miércoles llamando constantemente a Caracas para que el embajador, Jesús Silva, informe de las últimas novedades.

Así, en la tarde de ayer, el Gobierno fue informado previamente de que el Ejército de Venezuela iba a pronunciarse a favor de Maduro, y que ningún español residente en el país se había visto afectado por los altercados surgidos en las calles.

Las fuentes de Exteriores consultadas afirman que el Gobierno no se plantea, por el momento, pedir el regreso a España del embajador porque “es fundamental saber de primera mano lo que está pasando en Venezuela”.

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