Política

¿Quién espió el chalet de Pablo Iglesias? La Policía señala a un hacker

Una investigación interna descarta a la Unidad de Sistemas Especiales y la Unidad de Delitos Tecnológicos. No se instaló un dispositivo pirata, sino que se interceptó la señal que transmitía las imágenes

Pablo Iglesias.
photo_cameraPablo Iglesias.

La intervención de la cámara de seguridad del chalet de Pablo Iglesias e Irene Montero no se hizo desde ninguna unidad de la Policía Nacional. Esa es la conclusión de la Dirección General del Cuerpo y del Ministerio del Interior, después de una investigación cuyo objetivo era desvincular los hechos de las llamadas “cloacas del Estado”.

Se ha hecho público ahora, pero tanto Podemos con el Ministerio del Interior conocen desde hace meses los hechos. El pasado 17 de octubre, la formación morada denunció que la cámara instalada en el exterior del chalet de Pablo Iglesias e Irene Montero apenas unos meses antes había sido pirateada y sus imágenes se estaban difundiendo en una página web.

La Guardia Civil, que fue la que investigó el suceso, no logró identificar al culpable, pero decidió cambiar esa cámara por una garita para que agentes del Instituto Armado hicieran las labores de vigilancia que hasta entonces estaba haciendo la cámara. El asunto se zanjó de esta forma hasta el estallido de nuevas noticias sobre las cloacas policiales y las investigaciones a Podemos.

A raíz de publicarse el espionaje a Pablo Iglesias, orquestado por el ex comisario Villarejo, a través del teléfono móvil de una colaboradora muy cercana, y los viajes del inspector Fuentes Gago a Venezuela para que el ex ministro Rafael Isea acusara a Podemos de financiarse del régimen de Nicolás Maduro, se ha filtrado también el suceso de la cámara en el chalet de Galapagar.

Investigación de la Policía

Desde Podemos, de hecho, se ha vinculado este suceso a “las cloacas del Estado”, y el número dos de la organización, Pablo Echenique, ha recordado que el “espionaje” a Igleias y Montero a través de la cámara de su chalet se hizo ya “con Gobierno socialista” y con “Marlaska como ministro del Interior”.

Esas acusaciones, sin embargo, han sido desmontadas tanto por el Ministerio como por la Policía Nacional. Según confirman al Confidencial Digital altos mandos policiales, la investigación de la Dirección General del Cuerpo ha descartado que el espionaje al chalet de los dirigentes de Podemos se llevara a cabo desde alguna unidad de la Policía.

En un primer momento, y antes de confirmarse que la cámara no había sido manipulada, “se podía haber relacionado a la Unidad de Sistemas Especiales”, explican desde la Policía, ya que “están especializados en la instalación de dispositivos de escucha y grabación y no necesitan orden judicial, sino la orden de algún superior”.

De hecho, en la investigación del caso de Cala Cortina de Murcia de hace cinco años, “instalaron micrófonos en los espejos retrovisores de los zetas para descubrir a los policías implicados en la muerte de un hombre en Cartagena sin necesidad de acudir al juez”. Su forma de actuar, por tanto, “podría coincidir con este caso”.

No obstante, al constatarse que la cámara del chalet no había sido manipulada, se descartó que Sistemas Especiales pudiera haber actuado. Tampoco lo hizo, según las mismas fuentes, la Unidad de Delitos Tecnológicos, ya que “ellos sí hubieran necesitado orden judicial y habría registros de la intervención de la cámara. Y no ha pasado ni una cosa ni la otra”.

Apuntan a un hacker privado

Así las cosas, la Policía se auto exculpa del espionaje al chalet de Pablo Iglesias, aunque apunta al posible culpable: “Ha sido un hacker informático que pudo acceder a la línea de transmisión de las imágenes de la cámara para difundirlas él por su cuenta”.

Las fuentes consultadas explican que “la señal que transmitía las imágenes a los encargados de vigilancia va por ondas, y éstas fueron interceptadas”. El pirata, añaden “actuó como el que roba una señal de wifi. Y una vez que tuvo acceso a las imágenes, hizo con ellas lo que quiso”.

La Policía concluye, por tanto, que el hackeo a la cámara del chalet de Galapagar fue realizado por un particular, y nunca por parte del Cuerpo Nacional.

Cobra fuerza, a nivel interno, la tesis de que se trata de la acción de un pirata informático “sin pretensiones políticas”, aunque tampoco se descarta que el hacker actuara “por encargo”, lo que dejaría abiertas todas las opciones, incluida la implicación de la llamada cloaca policial: “Hay que recordar que Villarejo tenía su propia agencia privada de detectives...”

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