Sumar renuncia al plan para unir a toda la izquierda: “Ahora somos un partido más”

Descartan formar un frente amplio para convertirse en una formación que excluye a otras fuerzas: Compromís, comunes, Más Madrid…

El portavoz de Sumar y ministro de Cultura, Ernest Urtasun, en imagen de archivo.
El portavoz de Sumar y ministro de Cultura, Ernest Urtasun, en imagen de archivo.
  1. Aglutinar a la izquierda: el objetivo por el que nació SUMAR
  2. Giro de 180 grados: del 30% de representación a obligar a afiliarse 
  3. Un proyecto enterrado
  4. Un partido más

Movimiento Sumar ha renunciado a formar un frente amplio que aglutina a todas las organizaciones a la izquierda del Partido Socialista, en contra del plan aprobado por los militantes en la Asamblea de Valverde celebrada hace un año. 

La estrategia de lo que ahora es un partido pasaba por convertirse en una gran coalición con una importante cuota de representación orgánica para Compromís, Más Madrid, Izquierda Unida, CHA y cualquier formación progresista. Pero fuentes del partido aseguran a Confidencial Digital que tras la salida de Yolanda Díaz el rumbo ha cambiado y la ponencia orgánica que se aprobará este fin de semana sepulta el espíritu con el que nació la formación.

El partido fundado por Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda del Gobierno, celebra este fin de semana su segunda Asamblea, el evento más importante que puede organizar, homologable a un Congreso Nacional en el Partido Popular o a un Congreso Federal socialista.

Aglutinar a la izquierda: el objetivo por el que nació SUMAR

La militancia aprobó caminar hacia un frente amplio, semejante al chileno —e inédito en España— que permitiese compatibilizar y conjugar fuerzas de distintas sensibilidades progresistas situadas a la izquierda del PSOE. El primer paso de este plan lo protagonizó Díaz, consiguiendo presentar, unidos, a 15 partidos distintos a las elecciones generales del 23-J.

La hoja de ruta que sedujo entonces a muchas de esas formaciones y a independientes e intelectuales de izquierdas para sumarse al proyecto, fue precisamente la ambición de consolidar una formación que aglutinase a todas las organizaciones que habituaban a disputarse el espacio o presentarse separadas. Todas tendrían voz en la dirección y acudirían bajo las mismas siglas a los comicios nacionales.

Díaz fundó su partido, Movimiento Sumar, que hasta ahora ha funcionado como tal, a falta de estructuras orgánicas y territoriales; pero con el compromiso de convertirlo en SUMAR, un frente amplio que, a medio plazo, tuviese un reparto de poder horizontal y representación —significativa— de todos los partidos que forman parte del proyecto.

Giro de 180 grados: del 30% de representación a obligar a afiliarse 

El mandato de Díaz terminó con un carrusel de malos resultados en Galicia, Euskadi, Cataluña y las elecciones europeas. Dimitió como máxima responsable de Movimiento Sumar, aunque en realidad, se trataba de la renuncia a liderar el frente amplio que aún estaba en construcción. De hecho, fue la presión de las confluencias —aún sin voz ni voto en el Movimiento Sumarz— la que forzó la salida de la vicepresidenta. Es más, siguió encabezando su partido —con una dirección transitoria hasta la Asamblea de este fin de semana—, pero sin ninguna pretensión de capitanear la gran coalición que pretendían forjar.

Ernest Urtasun tomó más presencia y poder orgánico, y entonces se produjo un viraje que no ha gustado nada a muchos miembros de Movimiento Sumar. La ponencia organizativa reservaba un espacio de poco más del 30% al resto de partidos y casi un 70% a Movimiento Sumar en el Grupo Coordinador, como adelantó ECD. Este equipo es la espina dorsal de la formación y elige, a su vez, a la dirección.

Una cuota a todas luces insuficiente tanto para las formaciones asociadas como para cargos del propio Movimiento. Con este reparto, Urtasun y Díaz se aseguraban siempre la mayoría para elegir a la cúpula.

Ante las críticas, la dirección se comprometió a revisar el documento y la segunda propuesta —la definitiva— tampoco ha convencido nada: permitir la doble militancia. El documento asevera que incluirá en el 70% restante a representantes de otras organizaciones que no sean de Movimiento Sumar, siempre que tengan el carnet del partido. Es decir, que un miembro de Más Madrid debe estar afiliado también a Movimiento Sumar para poder entrar en esa cuota del 70%.

Esta iniciativa coincide con una crisis de militantes, como viene informando ECD. El partido está intentando crear sus propias juventudes, pero no está dado sus frutos: “Caben en un taxi”, afirman fuentes de Movimiento Sumar. Y los afiliados son incluso insuficientes para organizar campañas electorales o la propia Asamblea de este fin de semana. 

De momento, la doble militancia solo ha servido para integrar a miembros de En Comú Podem, según revelan desde el partido a Confidencial Digital.

Un proyecto enterrado

A ojos de muchos cargos y diputados de Movimiento Sumar, la ponencia incumple lo acordado y votado por los militantes hace un año. Las voces críticas, cada vez más numerosas, sostienen que la nueva dirección ha enterrado cualquier posibilidad de formar un frente amplio porque la inmensa mayoría de las organizaciones que se presentaron bajo la marca SUMAR rechaza esa cuota de representación.

“Está muerto”, aseguraban cargos del Movimiento en los días previos a la Asamblea de este fin de semana. No en vano, Elizabeth Duval, uno de los rostros más conocidos, anunciaba su dimisión el pasado viernes, justo antes de que se presentaran las listas. 

La ya exsecretaria de comunicación de Movimiento Sumar fue un fichaje personal de Díaz y supone la guinda de una serie de salidas que han debilitado el proyecto en mitad de reiteradas críticas internas por la gestión que se ha hecho de puertas hacia adentro y la ausencia de democracia.

Un partido más

Las fuentes consultadas por este medio aseguran que Movimiento Sumar ha dejado de suponer un proyecto ilusionante para la mayoría de ellos, para pasar a configurarse como un partido político más. Advierten que no habrá participación de otras formaciones, el Grupo Coordinador será prácticamente íntegro de miembros del Movimiento y no confían en que la formación de Díaz pueda aglutinar de nuevo al resto de socios en 2027.

Como adelantó Confidencial Digital esta semana, Compromís, Más Madrid, Izquierda Unidas, etc, se congratulan ahora de no haber firmado el acuerdo que les exigía la ministra de Trabajo cuando se unieron al proyecto: comprometerse a presentarse siempre bajo la marca SUMAR en los comicios electorales venideros.

La práctica totalidad de los socios se aleja de la posibilidad de presentarse unidos dentro de dos años, y ahora, todavía más.

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