Vox endurece más su discurso en inmigración: ahora cierra también la puerta a los latinos
Afirma que, si se aplican las políticas de remigración, tendrán solución la inseguridad, los problemas de vivienda y el colapso en los servicios públicos
Vox ha dado un giro drástico en su discurso sobre inmigración. El partido liderado por Santiago Abascal, que desde su entrada en el panorama político español se ha caracterizado por una postura firme contra la inmigración procedente de países islámicos, ha decidido extender ahora ese rechazo también a la inmigración latinoamericana.
- “España no puede asumir más inmigración”
- Falta de vivienda y salarios bajos
- Fin de la diferenciación entre inmigrantes
- Repatriaciones de quienes viven de ayudas sociales
La formación deja atrás una de sus líneas discursivas más distintivas: la diferenciación entre quienes “se adaptan culturalmente” y quienes “imponen su cultura”.
Hasta hace pocos días, los dirigentes del partido defendían abiertamente que los inmigrantes procedentes de América Latina compartían valores culturales, religiosos y lingüísticos con los españoles. Vox consideraba que, a diferencia de otras comunidades migrantes, los latinos contribuyen de forma positiva al desarrollo del país a través de su trabajo y su integración.
“España no puede asumir más inmigración”
El punto de inflexión se produjo esta semana, durante una intervención de Santiago Abascal en el Congreso de los Diputados. Desde la tribuna, el líder de Vox acusó al bipartidismo de haber promovido “la llegada de millones de inmigrantes a España sin pensar en adecuar los servicios públicos”.
Según Abascal, el país enfrenta un “colapso inminente” en sanidad, vivienda y empleo a causa del incremento de la población inmigrante.
“Este año tendremos 600.000 inmigrantes más y, en total, son más de tres millones los que han llegado en los últimos cinco años”, afirmó. Subrayó que “España no puede asumir más inmigración” y advirtió de que las soluciones que propondrá su partido “van a tener que ser drásticas”.
Falta de vivienda y salarios bajos
El líder de Vox relacionó la presión migratoria con la falta de viviendas asequibles y con los salarios bajos. “No hay salarios que permitan emanciparse y formar una familia; los jóvenes se tienen que ir del país mientras traemos a otros”, denunció.
Uno de los argumentos centrales en el discurso de Vox es el impacto de la inmigración sobre los servicios públicos. Abascal mencionó especialmente la situación sanitaria, que —según el partido— está “muy cerca del colapso”. Para sustentar su afirmación, citó datos de la Comunidad de Madrid, donde, según explicó, “se atiende a 200.000 inmigrantes ilegales al año”.
También se refirió a los “problemas de inseguridad que viven las mujeres”, vinculando el aumento de determinados delitos con la inmigración. Insistió en que la inseguridad y la sobrecarga de los servicios públicos son consecuencias directas de una “política migratoria irresponsable” ,impulsada, según él, por los gobiernos del PSOE y del PP.
Fin de la diferenciación entre inmigrantes
Con este nuevo posicionamiento, Vox abandona una de sus principales estrategias retóricas: la defensa de la inmigración “culturalmente compatible”.
Hasta ahora, la formación distinguía entre la inmigración proveniente del mundo islámico, que considera una amenaza para la identidad nacional, y la inmigración latinoamericana, a la que reconocía afinidad cultural y religiosa.
Fuentes internas del partido aseguran que esa distinción ya no tiene cabida en el contexto actual. Según dichas fuentes, el colapso de los servicios públicos, la falta de vivienda y el deterioro de los salarios, hacen “insostenible” cualquier tipo de inmigración masiva, independientemente de su origen.
Repatriaciones de quienes viven de ayudas sociales
El endurecimiento del discurso se traduce también en una fuerte defensa de sus propuestas. Vox propugna la repatriación inmediata de todos los inmigrantes en situación irregular, así como la deportación de aquellos que, aun residiendo legalmente, hayan cometido delitos graves o traten de “imponer su cultura”.
El partido plantea además la llamada “remigración” de quienes se encuentren en España viviendo de ayudas sociales. Según su argumento, esos recursos “ya no están disponibles para los españoles” y deben priorizarse para los nacionales.

