Religión

La marcha de Cañizares apunta un rápido proceso de cambios en varias diócesis españolas, con Osoro y Ureña como candidatos más citados

El nombramiento de Antonio Cañizares para presidir la Congregación del Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos estaba pactado desde hace meses. Por eso, el proceso su sustitución en Toledo será en principio rápido, porque también ha sido diseñado con tiempo. Y en otras diócesis españolas, con dos nombres en primer plano, Osoro y Ureña.

El anuncio de la marcha del arzobispo de Toledo se ha demorado porque el hasta ahora titular de la congregación, el nigeriano Francis Arinze, había pedido seguir en el cargo hasta cumplir sus bodas de oro sacerdotales, que coincidieron con la festividad de Cristo Rey, porque quería celebrarlas siendo cardenal.

Por ese retraso, la Nunciatura en España ha tenido tiempo para ir madurando los siguientes nombramientos episcopales, que por tanto podrán anunciarse pronto. Para la sede toledana destacan sobre todo dos nombres: Carlos Osoro, arzobispo de Oviedo, y Manuel Ureña, arzobispo de Zaragoza.

Según fuentes eclesiásticas, Osoro sería la opción preferida por el Nuncio, Manuel Monteiro, mientras que Ureña sería la del cardenal de Madrid, Antonio María Rouco. El interés por Toledo tiene que ver, además de la cercanía a Madrid, con las opciones de que siga siendo una archidiócesis ‘cardenalable’. Por otro lado, Ureña sería un adecuado relevo para Agustín García-Gasco, arzobispo de Valencia, quién ha visto prorrogada su permanencia en la diócesis a pesar de haber superado la edad de jubilación.

Cañizares viaja hoy a Roma para una primera toma de contacto con su nuevo cargo. Aún no ha sido fijada la fecha del acto de posesión oficial, al que en principio acudirán algunas autoridades españolas, políticas y religiosas. Hasta que se produzca el nombramiento de nuevo arzobispo, seguirá atendiendo las necesidades de la diócesis de Toledo.

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