Seguridad

La Guardia Civil adquirirá 1.300 coches camuflados

Destinados a unidades de investigación y al Servicio de Información, dedicado a la lucha antiterrorista, la inversión es de 25 millones de euros

Vehículos de la Guardia Civil.
photo_camera Vehículos de la Guardia Civil.

La Guardia Civil prepara una inversión importante para incorporar a su parque móvil cientos de vehículos, en este caso no coches patrulla, logotipados con los colores y escudos del cuerpos, sino coches que pasarán por turismos normales y corrientes, para ser utilizados por unidades de investigación y de lucha contra el terrorismo.

Confidencial Digital ha podido comprobar que la Jefatura de Asuntos Económicos de la Dirección General ha iniciado el proceso para buscar una empresa que le suministre, en régimen de arrendamiento, 1.300 vehículos turismo, nuevos, en color comercial.

Son las características generales principales que exige la Guardia Civil en este contrato de arrendamiento de vehículos, para el que se ha fijado como valor estimado algo más de 25 millones de euros, por lo que se calcula que cada uno de los coches costará alrededor de 19.300 euros.

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El destino de los coches serán las unidades de investigación e información del cuerpo, que en la mayoría de sus funciones trabajan sin uniformes ni vehículos logotipados como propios del Instituto Armado.

El Servicio de Información

En el organigrama de la Guardia Civil, por debajo de la directora general se encuentran el DAO y los responsables de varios mandos. Uno de ellos es el Mando de Información, Investigación y Ciberdelincuencia, que dirige precisamente las unidades que van a utilizar los coches camuflados en su trabajo de calle.

Por un lado se encuentra la Jefatura de Información, a la que corresponde “organizar, dirigir y gestionar la obtención, recepción, tratamiento, análisis y difusión de la información de interés para el orden y la seguridad pública en el ámbito de las funciones propias de la Guardia Civil y la utilización operativa de la información, especialmente en materia antiterrorista en el ámbito nacional e internacional”.

El Servicio de Información cuenta con varias unidades centrales especiales (UCE-1, UCE-2 y UCE-3), y con una organización periférica por toda España con Secciones de Información de Zona y Grupos de Información de Comandancia.

ETA, yihadismo, Resistencia Galega...

Tras décadas volcado en perseguir comandos y estructuras de ETA, incluso con decenas de agentes desplazados a Francia, el Servicio de Información se centra ahora en perseguir el terrorismo yihadista. Es la principal amenaza, a la que dedica mayores esfuerzos y medios humanos y materiales.

Presta también atención a amenazas como el terrorismo de corte anarquista (como las células que colocaron explosivos en la Basílica del Pilar, en Zaragoza y en la Catedral de La Almudena, en Madrid), ha detenido a los últimos dirigentes de Resistencia Galega, y en general vigila movimientos antisistema y extremistas, pero también redes de inmigración ilegal, bandas de delincuencia organizada e incluso cumple tareas de contrainteligencia.

Clave frente al independentismo

En los últimos años, los guardias civiles de Información han tenido un papel relevante frente a los planes del independentismo catalán para subvertir el orden constitucional y lograr la secesión.

Un número muy importante de agentes se desplegaron en 2017 en Cataluña para impedir los preparativos del referéndum ilegal del 1 de octubre, y realizaron seguimientos y vigilancias sobre las personas clave del plan dirigido a preparar las “estructuras de Estado” y proclamar la independencia.

También han actuado frente a las actividades violentas del independentismo catalán más radical: el Servicio de Información de la Guardia Civil aportó al juez las evidencias que llevaron a la detención, en septiembre de 2019, de miembros de los Comités de Defensa de la República (CDR) que manejaban precursores de explosivos para ocupar el Parlament y proclamar la independencia.

La UCO y la Policía Judicial

Los agentes del Servicio de Información se infiltran en todos estos ambientes, o bien vigilan de forma discreta a sospechosos de yihadismo y a miembros de organizaciones extremistas peligrosas. Por ello, visten de paisano y se mueven en turismos camuflados, como los 1.300 que ahora va a incorporar la Guardia Civil.

Del mismo Mando de Información, Investigación y Ciberdelincuencia que controla la lucha antiterrorista depende también la Jefatura de Policía Judicial.

Esta jefatura se dedica a “la investigación y persecución de los delitos y faltas”, y desarrolla “los servicios de criminalística, identificación, analítica e investigación técnica llevando a cabo las funciones de Policía Judicial específica de la Guardia Civil”.

De ella dependen las Unidades Orgánicas de Policía Judicial territoriales, que tienen como misión desarrollar las funciones específicas de Policía Judicial por razón del territorio o especialización técnica.

También controla la Unidad Central Operativa, la poderosa UCO, que investiga casos de “delincuencia organizada, económica, internacional y aquella otra cuyas especiales características así lo aconsejen”, lo que abarca, entre otras cuestiones, las investigaciones sobre corrupción.

Tanto los agentes de la UCO, que realizan labores de investigación sobre grupos criminales y de delincuencia, como los guardias civiles de Policía Judicial, se mueven también en coches camuflados, tanto en las misiones de vigilancia como al acudir a realizar detenciones y registros.

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