Los expertos piden más enfermeros en centros escolares para prevenir trastornos alimentarios
La proporción de personal sanitario por alumno en Europa es 8 veces mayor que en España, y hasta 46 veces que en algunas autonomías
- Baja tasa de enfermeras escolares
- Trastornos de conducta alimentaria entre jóvenes
- La importancia de las enfermeras escolares en la prevención
- La responsabilidad recae en educadores y orientadores
- Dinámicas peligrosas en centros escolares
Baja tasa de enfermeras escolares
Según el Consejo General de Enfermería, nuestro país cuenta con una de las tasas más bajas de enfermeras escolares de toda la Unión Europea. España tiene una por cada 6.300 alumnos, muy por debajo de la media europea de una por cada 750. Algunas comunidades tienen tasas aún más bajas, como Asturias (una por cada 18.000), Cantabria (una por cada 22.000) o País Vasco (una por cada 35.000). No obstante, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya publicó directrices en 2022 recomendando implementar servicios de salud escolar en todos los centros de enseñanza.
Muchos centros escolares tienen visitas esporádicas de enfermeras de la atención primaria, aunque el Consejo General de Enfermería defiende que no es una medida tan eficaz como tener enfermeras presentes a tiempo completo en el centro. La Asociación Científica de Enfermería y Salud Escolar (ACEESE), el Sindicato de Asistentes Técnicos-Sanitarios de España (SATSE) y otras organizaciones del sector han pedido que se obligue por ley a que haya profesionales sanitarios en todos los centros escolares, tal y como recomienda la OMS.
Trastornos de conducta alimentaria entre jóvenes
En los últimos años han crecido los casos de trastornos de conducta alimentaria en personas adultas, y muchas personas de todas las edades tienen una relación insana con la comida, según la psicóloga especializada en trastornos de conducta alimentaria Silvia Muñoz Bernús. Sin embargo, la mayoría de casos de anorexia y bulimia se encuentran en chicas menores de 18 años. Es una edad en la que crece la importancia de la imagen personal, la apariencia física y la identidad propia, por lo que los adolescentes son más propensos a adoptar medidas poco saludables para cambiar su aspecto físico mediante la alimentación.
Algunas señales de que un adolescente puede tener una relación insana con la comida incluyen cambios en el estado de ánimo, obsesión por contar calorías o cantidades de comida, actitudes de aislamiento, pérdidas de peso repentinas, aumentos drásticos en el ejercicio físico, mayor autoexigencia y autocastigo.
La importancia de las enfermeras escolares en la prevención
Más allá de las revisiones físicas y primeros auxilios, los profesionales sanitarios en el ámbito escolar tienen una gran importancia en la prevención y detección de trastornos de conducta alimentaria y otros comportamientos nocivos, según Engràcia Soler Pardo, presidenta de ACEESE. Por ejemplo, a menudo llevan a cabo talleres de alimentación saludable con estudiantes, docentes y sus familias. También hacen control de la alimentación en comedores y a menudo son los primeros en identificar alumnos con baja autoestima, víctimas de acoso escolar y personas con problemas de salud mental, comenta Soler Pardo.
“La falta de enfermeras se nota” al comparar centros con y sin profesional sanitario, indica. "Ojalá podamos tener unos ratios como en otros países”.
La responsabilidad recae en educadores y orientadores
La labor de prevención y detección de los trastornos de conducta alimentaria en colegios e institutos a menudo la llevan a cabo otros profesionales de la educación que no tienen formación sanitaria, según la psicóloga y enfermera especializada Isabel Martínez Planas. Algunos centros cuentan con psicólogos y orientadores, pero suelen estar especializados en el aprendizaje y carecen de formación sanitaria.
Aparte de profesionales del propio centro, en ocasiones se solicita ayuda externa por parte de asociaciones especializadas para realizar talleres y charlas, pero también es insuficiente comparado con la atención contínua e individualizada de un profesional adscrito a un centro, indica Martínez Planas.
Dinámicas peligrosas en centros escolares
Algunos profesionales consultados por Confidencial Digital comentan que existen comportamientos por parte de algunos centros escolares y del sector de la educación que pueden empeorar conductas insanas alrededor de la alimentación. Por ejemplo, según Martínez Planas, la educación en ciencias naturales a menudo lleva mensajes al extremo que pueden llevar a los alumnos a obsesionarse, como que el sedentarismo es peligroso o que nunca se deben consumir productos ultraprocesados. También opina que en ejercicios educativos donde los alumnos diseñen dietas o calculen calorías en clase se debe añadir contexto y límites para evitar esta obsesividad.
También advierte que muchos casos de trastornos de conducta alimentaria en niños y adolescentes comienzan en comedores escolares, donde a menudo se responde a niños que no quieren comer con castigos. En esos casos, los profesionales sanitarios pueden formar al personal del comedor sobre cómo tratar con alumnos que tengan una relación complicada con la comida.
Para prevenir estos trastornos, debería también enfocarse la educación en la persona en su conjunto, no como objeto, opina Muñoz Bernús. En los colegios hay demasiada exigencia con las notas, imagen y competencia entre alumnos: “Tienes que sacar un diez, tienes que tener un buen cuerpo, tienes que… tienes que… tienes que…”, comenta.