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La Otra Cara del Covid-19

Los once rostros de una pandemia “muy polarizada” en la que ‘triunfan’ los políticos que son abogados del Estado

Sánchez ha pasado de “hombre preocupado” a político en lo que va de estado de alarma. Casado se ha hecho esclavo del guion. Iglesias y Díaz Ayuso demuestran que el esfuerzo de contención les hace menos creíbles. Almeida “es un cohete”, Olona, “la flecha” y Calvo, el vacío. Los que son abogados del Estado ganan ‘el partido’. Así lee lo que hablan los gestos políticos durante la crisis del coronavirus Martín Ovejero, experto en comunicación no verbal

Pedro Sánchez, Edmundo Bal, José Luis Martínez-Almeida, Margarita Robles, Fernando Simón, Isabel Díaz Ayuso, Pablo Casado, Macarena Olona, Pablo Iglesias, Yolanda Díaz y Carmen Calvo, protagonistas del análisis
photo_cameraPedro Sánchez, Edmundo Bal, José Luis Martínez-Almeida, Margarita Robles, Fernando Simón, Isabel Díaz Ayuso, Pablo Casado, Macarena Olona, Pablo Iglesias, Yolanda Díaz y Carmen Calvo, protagonistas del análisis

Con la televisión conectada en vena desde siempre, pero con el microscopio especialmente cerca desde el 14 de marzo. Así trabaja estos días José Luis Martín Ovejero, experto en comunicación no verbal y autor del libro Tú habla que yo te leo.  Porque este hombre fue abogado antes que analista puntilloso de nuestros gestos, “y eso es un plus, porque un juzgado es un terreno mucho más hostil que el Congreso de los Diputados o que un plató de televisión. Si superas comunicar con credibilidad ante un tribunal, lo demás serán retos menores”.

Con el prejuicio de no tener prejuicios, “porque es importante que quede claro que yo hablo de los gestos y de la comunicación, no de los contenidos ni de las personas”, destripa la puesta en escena de las intervenciones de algunos de los políticos nacionales con más protagonismo en la tramoya de la pandemia: lo que pasa delante de las pantallas de un país masivamente en casa, en parte cansado de la información sobre el coronavirus, y en parte, al pie de todas las novedades con la lanza de su voto en ristre en medio del páramo.

Pedro Sánchez: “del humano, al político”

El perfil más estudiado por Martín Ovejero es el del presidente del Gobierno. En su opinión, desde el anuncio del decreto de alarma “ha habido una evolución clara del humano, al político de ahora. En la intervención del 14 de marzo se notaba en sus gestos que estaba nervioso, asustando, y sus micro expresiones faciales nos comunicaban miedo. Vimos una coherencia entre lo que nos decía su cara y la situación. El 21 de marzo apareció de nuevo Pedro Sánchez en rueda de prensa para enfatizar que llegarían los días más duros. Su cuerpo, entonces, nos contaba que estaba hundido. La única vez que le he visto así fue en octubre de 2016, cuando anunció que dejaba el acta de diputado y la secretaría general del PSOE. Es posible que ese mismo día él se enterara de que algunos familiares suyos habían dado positivo, y eso también influye”.

Pero a partir de la intervención del 4 de abril se observa un cambio en el que las emociones pasan a un segundo plano en el discurso del presidente del Gobierno. “Durante su comparecencia para anunciar la prórroga del estado de alarma, volvió el Pedro Sánchez político, y hasta ahora, con algún momento especial, como cuando comunicó que se aireaba el confinamiento de los niños. Por los gestos, dio la impresión de que estaba inseguro y de que, quizás, no compartía aquella decisión”.

Sobre sus intervenciones en las Cortes, Martín Ovejero resalta la ruptura entre su propuesta de unidad hacia los partidos de la oposición para abordar entre todos esta crisis sanitaria y social, “mientras después ni mira, ni da la impresión de que escuche a Pablo Casado. Es una incoherencia manifiesta que se lee en clave: vamos unidos, pero ni te miro, incluso te trato con una cierta indiferencia”.  

Sobre el híper liderazgo de Sánchez en la gestión mediática casi exclusiva por parte del Gobierno, el experto señala un mensaje elocuente que no se ha dicho, pero que vemos todos: la ausencia “de toda una vicepresidenta primera del Gobierno” en el debate público desde que recibió el alta. “Carmen Calvo no existe en unos de los momentos más importantes de la política española. ¿Por qué está desaparecida? Vemos que el resto de las vicepresidencias del Gobierno tienen cancha, pero ella está completamente fuera. La comunicación no es solo lo que se hace o se dice. Lo que no se hace o no se dice también nos relata un discurso. En este caso, no sabemos si la ausencia de Calvo refiere problemas internos dentro del Consejo de Ministros, si es fruto de una decisión suya de alejarse del foco porque no comulga con la acción del Gobierno, o si existe alguna otra causa que igualmente desconocemos. En cualquier caso, es muy raro que la persona que fue clave para las negociaciones entre PSOE y Podemos para la formación de este Ejecutivo se encuentre ahora mismo totalmente fuera de escena”.

Los gestos y las apariciones denotan que Sánchez lidera con exclusividad la acción del Gobierno, de la que se ha apeado a la vicepresidenta ausente, Carmen Calvo, “que fue clave en las negociaciones PSOE-Podemos para la formación de este Gobierno”

            ¿Qué dice la comunicación no verbal de la relación entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en estos días?

            -No los he visto juntos el tiempo suficiente como para sacar conclusiones. Sinceramente, estoy a la caza de gestos que me permitan saber cuál es la relación actual entre ellos, y también entre Pedro Sánchez y Salvador Illa. Por lo que he visto últimamente, tengo mis dudas de que el trato entre el ministro de Sanidad y el presidente del Gobierno esté siendo todo lo cordial que exigen las circunstancias.

Martín Ovejero cree que Pedro Sánchez debe aprender a combinar en sus intervenciones la faceta humana y la política, sin irse a los extremos exclusivistas.

“Por las imágenes que he visto últimamente, tengo mis dudas de que el trato entre Sánchez y el Ministro de Sanidad sea todo lo cordial que exigen estas circunstancias”

Fernando Simón y el gabinete de crisis

El experto en comunicación no verbal está haciendo un seguimiento exhaustivo también de las comparecencias diarias de Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad y voz pública del gabinete de crisis de Moncloa, con el permiso de Salvador Illa. En sus apariciones crónicas de este mes y medio largo, también subraya una evolución: “Empezó hablando con datos y con un perfil técnico, pero al principio se le entendía más y mejor. Ha ido perdiendo capacidad de comunicación, quizás también como consecuencia del agotamiento y del propio contagio. Sus intervenciones son excesivamente similares cada día, porque solo cambian los datos. Lo que veo en sus ruedas de prensa me recuerda a los candidatos al final de una campaña electoral, que repiten los mismos mensajes como si fuesen robots”.

“Las últimas ruedas de prensa de Fernando Simón me recuerdan a las apariciones de los candidatos al final de una campana electoral, que repiten los mismos mensajes como si fuesen robots”

            ¿Sería mejor que el gabinete de crisis hiciera pública una nota de prensa diaria y se reservara las comparecencias para momentos especiales?

            -¡No! ¡Yo prefiero verlos todos los días! Una nota de prensa muy editada nunca comunica lo mismo. Yo quiero ver a las personas y meterme en su mente, para leer lo que trasciende las palabras.

            ¿Habría sido buena comunicación no verbal del Gobierno haber contado con la oposición desde el principio en el gabinete de crisis?

            -Si hubieran sido capaces de lanzar un mensaje de trabajo unido y creíble, habría sido buenísimo, porque nos hubieran arrastrado a todos para avanzar al unísono. Pero como se ve que ese logro es imposible, es mejor que vayan claramente por separado, porque sería peor pretender ir de la mano y después polarizar más al país con posturas contradictorias.

Martín Ovejero no cree que haya habido un exceso de uniformes en la comunicación desde el epicentro informativo del Gobierno: “Al fin y al cabo, los miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado representan a todos las personas que trabajan en ellos, y nada mejor que acudir a las fuentes de autoridad para conocer su información de primera mano”.

El ‘plus’ de los abogados del Estado

Da la casualidad de que tres de los ejemplos más positivos de comunicación no verbal -“insisto, más allá de lo que digan o de quiénes sean”- son abogados del Estado: José Luis Martínez-Almeida, Edmundo Bal y Macarena Olona.

Sobre el liderazgo del alcalde de Madrid, que trasciende con creces la política municipal con su actuación frente al coronavirus, destaca que “está siendo un cohete a nivel de comunicación. Quizás, visto desde fuera, es lo que más haya sorprendido a la mayoría. De todas formas, el alcalde de Madrid comunica bien en general, también antes de la pandemia. Le sigo de cerca desde el debate electoral en Telemadrid del 22 de marzo de 2019, justo antes de los pasados comicios municipales. Allí me di cuenta de que controla muy bien la palabra y los gestos. Consigue que te creas el mensaje. Además, como hemos visto estos días, la coherencia de sus intervenciones mantenidas en el tiempo hace que, estando a favor o en contra de las siglas que representa, veas a una persona que se cree lo que está haciendo, y que lo que está haciendo es lo mejor que puede aportar a la sociedad”.

Con respecto a las actuaciones políticas en el hemiciclo durante estos días, Martín Ovejero resalta “la brillante intervención de Edmundo Bal”, portavoz adjunto de Ciudadanos, en los diferentes Plenos, “sobre todo en los primeros. Decir que das la mano mientras la ofreces con un gesto es un recurso sencillo, pero muy potente. Se nota que es abogado del Estado”. Y también resalta las intervenciones de Macarena Olona, portavoz y secretaria general del grupo parlamentario de Vox en el Congreso de los Diputados: “Para mí ha sido la gran sorpresa. La llamo la flecha, porque me parece que sus intervenciones son breves y directas. Le sobra agresividad, y eso puede generar rechazo, porque los seres humanos no solemos empatizar con la ira, pero cuando la escuchas te queda claro que siente lo que cuenta, y lo transmite con mucha naturalidad”.

Díaz Ayuso, Iglesias y Robles

Una de las figuras más controvertidas en el panorama nacional es Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid. Para algunos, está siendo un ejemplo de comunicación -como resaltan los barómetros de comunicación política de Confidencial Digital-, y para otros, todo lo contrario. ¿Por qué? Si fuera simplemente una reacción de seguidismos políticos, no se entendería el eco positivo que está teniendo Martínez-Almeida entre gente de sus filas y otras muchas personas que no comulgan con su ideario político.

Martín Ovejero sigue a Díaz Ayuso desde antes de su elección como presidenta de la Comunidad de Madrid. Él detecta “un cambiazo brusco” desde el día en que se erige en candidata popular para hacerse con la herencia de Cristina Cifuentes. “Antes comunicaba de forma más potente, más emocional, más coherente, y también más dura. En cualquier caso, antes de ser investida presidenta se notaba que se creía más sus propios mensajes y que estaba convencida hasta la médula”, pero el peso institucional hizo “que diera un bajón desde las elecciones autonómicas, como si su entorno la estuviera forzando a moderarse, y la comunicación de una persona pasional que se modera no suele salir bien, por eso el tono de Díaz Ayuso suena a veces artificial”.

Por los gestos, “se nota que Díaz Ayuso e Iglesias se están conteniendo, y por eso a veces parecen artificiales. Es lo contrario que hemos visto con Margarita Robles, que antes era muy esclava del texto y ahora hemos sido testigos de sus emociones y ha ganado mucho”

Algo parecido le sucede, según el experto, a Pablo Iglesias desde su nombramiento como vicepresidente del Gobierno: “La fortaleza del líder de Podemos no son sus gestos, sino su voz. Ahora ha bajado de volumen, su entonación parece más plana, y si te robotizas, dejas de conectar con la gente”.

Sobre la estampa de las lágrimas de Díaz Ayuso en el funeral de La Almudena, Martín Ovejero destaca que “una foto sirve para jugar, pero no para analizar. Todos sabemos que llorar es muy fácil. Yo, al menos, he visto a muchos culpables en un juzgado llorando a cántaros. En cualquier caso, no puedo afirmar si lo de Ayuso fueron lágrimas sentidas o de cocodrilo, porque no he podido ver material idóneo y suficiente para ello”, aunque haya mucha gente en las redes sociales que haya juzgado el bando de esa emoción desde el minuto cero.

Según él, “a Margarita Robles le ha pasado lo contrario que a la presidenta de la Comunidad de Madrid. Antes de esta crisis, la ministra de Defensa era muy criticada por su comunicación, que le costaba mucho, porque era muy esclava del texto. Sin embargo, con la pandemia ha sabido ofrecer discursos llenos de emoción donde la comunicación no verbal casaba a la perfección con el contenido de sus palabras. Claramente, así gana mucho más”.

Pablo Casado, el guion y el luto

¿Qué dice la comunicación no verbal del líder de la oposición? Según Martín Ovejero, que le falta “su característica improvisación parlamentaria y que está demasiado sujeto al guion. Pablo Casado un buen orador en las Cortes, sabe mirar de frente al presidente del Gobierno, y sus gestos son coherentes. Se cree lo que dice, pero está muy atado al papel. Debería ser mucho más natural”.

            ¿Cree que se está acercando demasiado a Martínez-Almeida para aprovecharse de su éxito y se nota? Es comunicación no verbal en 3D…

            -Acercarse al éxito hace que las consideraciones positivas se peguen algo. Desde el punto de vista de la comunicación, es bueno. Habrá que ver si lo es desde el punto de vista moral. Martínez-Almeida está arrasando en las encuestas y en la opinión pública, y es lógico que el líder de su partido intente aparecer más cerca de él, aunque si es muy evidente, puede afectar negativamente a Casado

Sobre la propuesta insistente del presidente del Partido Popular de decretar el luto nacional, este experto considera que “en el ámbito de la comunicación no verbal, el luto es acertado. Eso no significa que quien no lo lleve no sienta la tragedia. En absoluto. Pero toda imagen de dolor, respeto y solidaridad que ofrezcan los políticos hacia las personas que han muerto y hacia todos los ciudadanos que lo están pasando mal, se interpretará como interés de hacer todo lo que pueden por manifestar su respaldo. El luto también puede ser solo fachada, pero en nuestra cultura es una manera de decir muchas cosas sin sesgos ideológicos. ¿Qué está desfasado? Puede ser, pero, de momento, es la forma que tenemos de expresarnos en medio de los dramas, especialmente ante una tragedia de estas características”.

“En el ámbito de la comunicación no verbal, el luto es acertado. Eso no significa que quien no lo lleve no sienta la tragedia. En absoluto. También puede ser solo fachada, pero en nuestra cultura es una manera de decir muchas cosas sin sesgos ideológicos”

Yolanda Díaz, Errejón y la polarización de Twiiter

Con la crisis laboral latente casi desde los primeros días de la pandemia, la ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, ha tenido también un papel relevante en la comunicación del Gobierno. Martín Ovejero cree que sus intervenciones son mejorables, “porque, como nos pasa a todas las personas extrovertidas, a veces la acción pasa demasiado rápido por nuestra cabeza, se nos agolpan las cosas que queremos decir, y la comunicación se emborrona. Como vimos en la rueda de prensa del 2 de abril en la que explicó los ERTE, se mezclan ideas en su discurso, se da cuenta, se intenta explicar mejor, y entra en un círculo en el que resta eficacia a su discurso. No es que no sepa comunicar, pero la comunicación no creo que haga justicia a su capacidad, que desconozco. Debería frenarse un poco. Si lo consigue, creo que mejoraría notablemente”.

Otro de los políticos que le han llamado la atención estos días es Iñigo Errejón, referente de Más País en el Congreso de los Diputados, “al que sigo particularmente desde que estuvo en la Comunidad de Madrid. Es un comunicador buenísimo, además muy joven y con mucho futuro parlamentario por delante. Su fortaleza es ser muy cercano. Se le entiende perfectamente, y transmite tranquilidad y confianza. Sus gestos y su rostro están en sintonía con su discurso”.

Después de seguir este primer mes y medio de comunicación contra el coronavirus, Martín Ovejero considera la importancia de “inyectar” más emociones en los discursos políticos, “porque se persuade con el corazón y se convence con la razón”. Emociones, en la medida de lo posible, que sean puentes con la sociedad, porque, más allá de prestar su atención a los primeros espadas del escenario, también tiene un pie puesto en Twitter, donde lee “barbaridades, porque muchas personas que opinan en las redes no están interesadas en los mensajes, en los contenidos, en la comunicación, solo buscan refrendar sus prejuicios, y mi idea es estar al margen de cualquier posicionamiento, porque si no mi trabajo pierde la frescura de la independencia. En cualquier caso, está claro que los prejuicios funcionan, y el más poderoso es el ideológico, por eso estamos ante una opinión pública que sufre la pandemia en un clima muy polarizado. En los primeros días de la crisis oíamos mucho que de esta saldríamos más unidos. Visto lo visto, no lo creo. Es más, posiblemente salgamos más divididos todavía”.

Los mensajes, los programas, los argumentarios y las ideologías de unos y otros están claras. Ahora hacen falta gestos de desescalada entre una clase política nacional que no siempre ha estado a la altura de la tragedia. Los puentes hacia la nueva normalidad pueden tener pilares de consenso y paz social o pivotar entre cables de alta tensión. Sus señorías tienen la última palabra y los abogados del Estado del hemiciclo deberían arrimar el hombro para que se sean las que mejor juzgue una sociedad en shock, sobre todo si son sinceras. 

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