Preocupación por el auge de incendios en placas solares: las empresas crean una guía para evitarlos
Las nuevas medidas de seguridad incluyen usar materiales ignífugos, revisiones anuales, ventilación y protección de los cables
- Más placas y más riesgo
- Prevención desde el diseño
- Manos expertas y control de calidad
- El mantenimiento: la gran asignatura pendiente
- Baterías de litio: un riesgo añadido
- Acceso rápido para los bomberos
- Formación y calidad como garantías
Las causas más habituales se encuentran en montajes defectuosos, fallos en el producto y diseños inadecuados, factores que podrían evitarse con un control más estricto desde el inicio del proyecto.
Para frenar esta tendencia, la Unión Española Fotovoltaica (UNEF) ha elaborado el Manual de buenas prácticas en seguridad contra incendios en instalaciones fotovoltaicas de autoconsumo en cubiertas.
El documento, al que ha tenido acceso Confidencial Digital, explica de forma práctica cómo prevenir riesgos desde la fase de diseño hasta el mantenimiento, incorporando medidas como el uso de materiales ignífugos, la realización de revisiones periódicas y la formación de los instaladores.
Más placas y más riesgo
En España se instalan cerca de 700 sistemas fotovoltaicos al día, y aunque solo una pequeña parte sufre incendios, el crecimiento constante del sector multiplica la probabilidad de incidentes.
Expertos reunidos en la última Jornada sobre Prevención y Protección contra Incendios en Instalaciones Fotovoltaicas advirtieron que casi la mitad de las reclamaciones de seguros relacionadas con placas solares se deben a problemas de impermeabilización, un cuarto a daños por viento y un porcentaje menor, aunque significativo, a incendios.
La experiencia demuestra que el origen de muchos siniestros está en el cableado y las conexiones de corriente continua, especialmente cuando no se respetan las instrucciones de montaje o se emplean piezas de baja calidad.
La falta de ventilación, la utilización de cubiertas con materiales combustibles y la ausencia de revisiones periódicas son otros elementos que incrementan el riesgo.
Prevención desde el diseño
El manual de UNEF insiste en que la prevención debe empezar mucho antes de colocar la primera placa. Propone que los materiales de la instalación sean resistentes al fuego, que la disposición de los módulos respete distancias de seguridad y que se garantice la ventilación suficiente para evitar sobrecalentamientos.
Recomienda además que los inversores se ubiquen en zonas protegidas de la lluvia y el sol directo, siempre accesibles para labores de inspección, y que el cableado vaya protegido en canaletas cerradas, con una separación adecuada para minimizar el riesgo de cortocircuitos.
Otro aspecto clave es evitar que los cables crucen de una zona a otra con distinto nivel de riesgo de incendio. Si no queda más remedio, se debe reforzar la protección con materiales ignífugos para impedir que un fuego se propague.
La instalación de protecciones eléctricas capaces de detectar fallos y cortar el suministro en caso de emergencia es otro de los puntos centrales del documento.
Manos expertas y control de calidad
Una vez definido el diseño, la correcta ejecución es determinante. La guía recalca que la instalación debe quedar en manos de profesionales con formación específica, que utilicen las herramientas recomendadas por los fabricantes para asegurar conexiones estancas y duraderas.
El cableado y los conectores no deben quedar en contacto directo con la cubierta ni expuestos de forma continua a la intemperie, y el paso de cables por muros cortafuegos debe estar debidamente protegido.
El documento plantea también la necesidad de señalizar con claridad las partes de corriente continua y alterna y de realizar una auditoría final antes de la puesta en marcha.
Esta revisión permite comprobar que todos los elementos están bien fijados, que cumplen la normativa y que no existen puntos vulnerables que puedan derivar en un fallo.
El mantenimiento: la gran asignatura pendiente
Muchos propietarios de instalaciones de autoconsumo olvidan que requieren un mantenimiento regular.
La guía propone que se realice al menos una revisión anual para comprobar el estado del cableado, las conexiones y las protecciones eléctricas, así como para limpiar los paneles y la superficie bajo ellos, evitando la acumulación de hojas, polvo o basura que pueda entrar en combustión.
También sugiere el uso de cámaras térmicas para detectar puntos calientes y la revisión periódica de anclajes y estructuras, con el fin de identificar signos de desgaste o corrosión.
Un seguimiento adecuado no solo reduce el riesgo de incendio, sino que prolonga la vida útil de la instalación y mantiene su rendimiento.
Baterías de litio: un riesgo añadido
El manual dedica especial atención a las baterías de litio, cada vez más presentes en sistemas de autoconsumo. Su principal peligro es el llamado “embalamiento térmico”, una reacción en cadena que puede provocar fuego o explosión.
Para reducir este riesgo, se recomienda ubicarlas en espacios ventilados, lejos de materiales inflamables, mantener una separación suficiente entre ellas y contar con sistemas de detección de humo y monóxido de carbono, además de extinción automática.
En todos los casos, la instalación y el mantenimiento deben estar en manos de personal cualificado, capaz de manipular estos equipos con conocimiento de los riesgos y de los protocolos de seguridad.
Acceso rápido para los bomberos
En caso de incendio, el tiempo de respuesta es crucial. La guía aconseja facilitar a los bomberos planos claros con la ubicación de los sistemas de corte y de los elementos más peligrosos.
También considera imprescindible que las cubiertas cuenten con accesos rápidos y seguros, pasillos técnicos y puntos de anclaje para evitar caídas.
Formación y calidad como garantías
Desde UNEF recuerdan que “uno de los pilares es asegurar la calidad y la seguridad en las instalaciones de autoconsumo. Para ello, se está trabajando en grupos de trabajo reducidos para elaborar materiales, y se están llevando a cabo iniciativas con el Instituto Nacional de Seguridad y Salud (INSST)”.