José Apezarena

Cómo dinamitar Correos y el voto por correo

Servicio de Correos en Huelva

Confieso que me encuentro entre los españoles, quizá pocos, no lo sé, que se declaran fans de una institución tan histórica como Correos. Desde siempre.

Tan es así, que hoy, no pocas veces, cuando me cruzo por la calle con un cartero realizando el reparto, me dan ganas de darle las gracias por su trabajo. Como suena.

Tal sentimiento posiblemente tenga que ver con la figura de un tío mío, que era el cartero de Puente la Reina, en Navarra.

Siendo pequeños, pasábamos unos días de verano en su casa, también oficina de Correos, y allí oíamos sellar las cartas, le veíamos salir al autobús de línea a entregar y recoger la valija, y le acompañábamos por las calles del pueblo repartiendo la correspondencia. Hasta alguna vez nos dejaba cargar con la gran bolsa de cuero que lucía el anagrama del servicio.

Días atrás, me referí a la larga suma de destrozos y atropellos protagonizados por la actual mayoría socialista. Pues bien, puestos a destrozar, resulta que los actuales gobernantes se han cargado hasta Correos. ¡Que ya es hazaña!

No me refiero a la quiebra económica en que lo ha dejado la incompetencia del anterior presidente, Juan Manuel Serrano, nombrado para ese cargo en pago al dudoso mérito de haber sido jefe de gabinete de Pedro Sánchez antes de que llegara a La Moncloa.

Hablo de que han tirado por tierra la fiabilidad profesional del servicio merced el último escándalo: la acusación de haber falsificado el voto por correo en la pasadas elecciones. La Guardia Civil ha constatado irregularidades en el voto por correo a favor del PSOE.

Quizá viene de atrás. La hoy fontanera del PSOE fue concejal y teniente de alcalde en Vega de Pas (Cantabria), donde los socialistas nunca habían conseguido representación. El entonces alcalde, Víctor Gómez Arroyo, denunció que Leire Díez le robó las elecciones municipales de 2011... manipulando el voto por correo. En un pueblo de menos de mil habitantes, el voto por correo se disparó al 20%, cuando habitualmente era del 1%.

Digo que viene de atrás, porque ahora se acaba de publicar que Leire Díaz, que últimamente se ha dedicado a prometer favores judiciales a cambio de información contra la UCO, tiene también que ver con el escándalo del voto por correo en las últimas elecciones generales.

Los datos de voto por correo en 2023 son, según el CIS: PP+Vox 34.1%, PSOE+Sumar 51.5%. Llamativa resulta la elevada cifra del bloque de izquierdas. Y, desagregando, Vox tuvo el 7.8% y Sumar el 20.6%. Es decir, el triple de votos por correo que Vox, siendo así que quedó por detrás en el voto en urna.

Y ahora parecen tener ‘explicación’ algunas de las numerosas anomalías contabilizadas en los elecciones de 2023. Como, por ejemplo, que Puigdemont ganara en Lavapiés o en Santa Cruz de Tenerife.

Resulta que Leire Díez gestionó el voto por correo en esos comicios, como directora de Productos y Servicios de Correos, instancia a la que corresponde dicha tarea. Según algunos directivos el papel de la fontanera era muy inusual.

Casi se veía venir. UGT y CCOO denunciaron que, dos días antes de las elecciones, más de 700.000 personas todavía no habían ejercido su derecho a voto: 47.000 no habían recibido la documentación, 375.000 no habían acudido a por ella después de ser avisados, y 300.000 no habían ido a votar.

Acusaron a Correos de no informar adecuadamente a la población sobre cómo votar por correo y dijeron que la empresa pública "había vuelto a ocultar los datos".

Un año después, en marzo de 2024, Leire Díez terminó su etapa en Correos y, con ese motivo, publicó un mensaje en Facebook presumiendo precisamente de su gestión del voto por correo, jactándose de ser responsable de “más de 2.500 oficinas” y de “más de 9.400 personas”. Escribió: "¿Os acordáis del voto por correo de las pasadas elecciones generales? Ahí estuvimos mano a mano". Estuvo, por supuesto.

Así, con que tales denuncias y estas revelaciones, Correos ha dejado de ser fiable para gestionar un mecanismo tan delicado como votar en unas elecciones. Lo cual constituye una enorme desgracia.

Es que lo corrompen todo.

En este caso, sin embargo, la consecuencia concreta presenta una gravedad particular, porque hablamos de elecciones. Ya no se trata de un problema de amiguismos, de llenarse los bolsillos, de simple desfachatez...  Manipulando el voto por correo, se tergiversa la sacrosanta voluntad popular. Con ello, está en juego la legitimidad de quienes ostentan el poder.

Ahora que está de moda el bulo de la bomba lapa, esto sí que ha sido una hazaña: han dinamitado Correos.

editor@elconfidencialdigital.es

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