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¿Habrá bala en el revolver de Pedro Sánchez?

Pedro Sánchez con Iván Redondo en Moncloa
photo_camera Pedro Sánchez con Iván Redondo en Moncloa

Disolviendo las Cortes y convocando ya elecciones, para el 28 de abril, Pedro Sánchez ha puesto en danza muchos imprevistos. Muchísimos.

Ha manejado, por supuesto, todo tipo de escenarios, y ha llegado a la conclusión de que este, es decir, celebrar las generales antes de las europeas, autonómicas y municipales, sin dejarlo para después del verano, es el que más le conviene.

Son bien conocidos los argumentos que ha manejado para tomar esa decisión. Y parece existir alguno más. Uno de los últimos publicados es que, según las previsiones de su hombre de confianza, Iván Redondo, Ciudadanos se va a hundir en esas elecciones.

Lo cierto es que Pedro Sánchez está jugando a la ruleta rusa. Ese procedimiento suicida consistente en dejar una única bala en el tambor del revolver, hacerlo girar, y después colocarse el arma en la sien y accionar el gatillo.

El invento del 28 de abril puede salirle bien. Casi todas las encuestas pronostican que la suma de las tres formaciones de la derecha, con un PP menguante pero un Vox emergente, junto con el Ciudadanos que dice que nunca pactará nada con Pedro Sánchez, consiguen la mayoría absoluta, y por tanto gobernarán.

Pero los márgenes resultan muy estrechos. No faltan estudios que conceden al PSOE, junto con Podemos, más los restantes compañeros de la llamada “mayoría de la moción de censura”, una ventaja suficiente como para mantener a Sánchez en La Moncloa.

Los analistas dicen también que esta vez la campaña electoral va a convertirse en determinante. Y que el voto se decidirá seguramente en el último minuto.

Por eso Sánchez tiene una oportunidad: acertar con el tipo de campaña que realice, dar con los mensajes adecuados, que desacrediten a la derecha, siembren el miedo a los de Vox, y movilicen a sus correligionarios. La derrota sufrida en Andalucía, junto con la fotos de la manifestación de la plaza de Colón, podrán servir tal vez para estimular a los votantes de izquierdas.

Pero casi todo está en el aire. Y previsiblemente, como digo, se decidirá en el último segundo.

Sánchez ha jugado a la ruleta rusa. Trasladar a después del verano era la peor alternativa, mientras que en esta de abril tiene alguna opción. Él cree que más de una.

Cuando alguien se somete a ese albur, suele ser porque confía en su buena suerte.

Veremos si el 28 de abril, al disparar, Pedro Sánchez encuentra en el tambor del revolver un espacio vacío, o bien lo que hay es una bala final. Políticamente hablando.

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En Twitter @JoseApezarena

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