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José Apezarena Editor de Confidencial Digital

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La madrastra de Pedro Sánchez

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen (foto: European Parlamient)
photo_camera La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen (foto: European Parlamient)

Pedro Sánchez tiene por delante un futuro bastante tormentoso, desde el punto de vista político, pero también, y quizá es lo más grave, en lo económico.

En lo político, porque preside un Gobierno incompetente, incapaz de gestionar con mediano sentido común, como se está demostrando en la catástrofe administrativa de la pandemia. Y con las mentiras de algunos de los portavoces, como es el caso de Fernando Simón.

Sánchez encabeza un Ejecutivo mediocre, incapaz de explicarse de forma coherente, que toma medidas que se ven rectificadas media hora después, pero sobre todo truncado en dos, dividido por la mitad, con dos almas: la socialista y la podemita.

No es lo malo que exista desconexión. Lo grave es que lo demuestran constantemente, con enfrentamientos, disensiones, diferencias, peleas por llevarse el protagonismo y por ganar la batalla de la imagen y de la opinión pública.

Ahí está ahora, por ejemplo, Pablo Iglesias, tratando de vender en solitario la implantación del ingreso mínimo vital, un invento que Cáritas lleva décadas demandando y que va a ser posible porque el ministro Escrivá lo ha estudiado a fondo y le ha puesto patas.

En lo económico, España se encuentra al borde del desastre, de la quiebra, del default, con decenas de miles de empresas en quiebra, con millones de nuevos desempleados, asfixiado su turismo, el automóvil empezando a deslocalizar

Ese panorama pronosticaría el final inevitable de cualquier político que encabezara el Gobierno. En este caso, de Pedro Sánchez.

Y, sin embargo, muy posiblemente Sánchez no va a caer. Él mismo está convencido de eso.

¿Y quién le va a salvar? Europa. La madrastra Europa.

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Sánchez juega con la convicción de que no nos dejarán caer, de que no consentirán que nos hundamos. ¿Por qué? Porque Europa no se puede permitir el derrumbe de la cuarta economía de la UE, que es lo que somos.

Por si fuera poco, tenemos al lado, incluso en peor estado, a Italia, y eso nos beneficia. A la hora de pedir auxilio, y de conseguirlo, nos ayudará mucho no encontrarnos solos.

Basta mirar el presupuesto aprobado por la Comisión, de 750.000 millones, para la reconstrucción económica de Europa. De ellos 140.000 millones irán a España, el segundo país más beneficiado tras Italia.

Aseguran los expertos que hay dinero. Que las instituciones europeas van a disponer de liquidez suficiente para afrontar esta enorme crisis. Y de eso nos beneficiaremos.

Otra cosa es cómo nos dan las ayudas, qué condiciones tendremos que asumir. Y ahí no vamos a poder ponernos muy chulitos. Entre otras cosas, porque Bruselas está hasta el moño de España y de los incumplimientos presupuestarios de estos últimos años. Y porque los países del Norte van a vigilar como se gasta su dinero.

Todos recuerdan el caso de Grecia, de Tsipras, el ex amigo de Pablo Iglesias, que convocó un referéndum para que la aprobaran una serie de medidas en contra de lo que trataba de imponerles la Unión Europea.

Lo ganó con toda claridad. Consiguió el apoyo de la población, pero al final no ha tenido más remedio que aceptar lo que le llegaba de Bruselas. Y así, poco a poco, está sacando adelante el país, haciendo exactamente lo contrario de lo que prometió y defendió durante la campaña electoral.

Algo semejante acaba de sucederle a Italia. El Gobierno se puso farruco, decidió que no iba a acatar las restricciones europeas, anunció que no entregaría el presupuesto…  y al final se lo ha tenido que tragar. Lo ha presentado, e incorporando todas las condiciones que le habían impuesto.

Así que la madrastra va a salvar a Pedro Sánchez en lo inmediato, evitando una quiebra de país que tendría consecuencias incalculables desde el punto de vista de imagen y, por tanto, electoral.

Pero le va a salvar también en lo político, librándole, de paso, de una muy incómoda situación que ya le tiene harto.

Cuando asuma las condiciones de Bruselas, que supondrán recortes de gastos, ajustes en costes sociales, reducción de aparato burocrático en todas las administraciones (también en las comunidades autónomas), disminución del número de funcionarios, edad de jubilación… Entonces, el socio de Gobierno, Podemos, no tendrá más remedio que decir que no a esas imposiciones, y optará por abandonar. Se marchará, romperá el Gobierno de coalición.

Con ello, Sánchez se habrá librado de lo que ahora está siendo el ejemplo auténtico del abrazo del oso: el abrazo de un Pablo Iglesias que le está asfixiando.

La madrastra Europa le librará de eso también. Y sin coste alguno.

[email protected]elconfidencialdigital.com

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