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¿Por qué me habrán dado una medalla?

Militares españoles en Afganistán.
photo_camera Militares españoles en Afganistán.

El 19 de junio, el día que se cumplían cinco años de la proclamación del rey Felipe VI, el Boletín Oficial del Ministerio de Defensa publicó una orden por la que, a propuesta de la ministra, Margarita Robles, se me concedía la Cruz del Mérito Militar con distintivo blanco.

Según el Reglamento de recompensas militares, las cruces se otorgan por “méritos, trabajos, acciones, hechos o servicios distinguidos” relacionados con la Defensa.

Cuando la ministra me llamó para comunicarme la distinción, primero me sorprendí, después me alegré, y a continuación, he de reconocerlo, me conmoví un poco. ¡No es tan normal que te den una medalla! Al menos en el periodismo, pero menos aún en mi caso. Así que, finalmente, lo agradecí.

Por cierto, que un lector de ECD escribió un comentario a la noticia diciendo que un periodista que acepta una medalla es como un niño al que el pederasta le da un caramelo. He de deducir que eso ocurrirá tal vez en su caso, pero no en el mío. Evidentemente, una medalla no cambia años de libertad y de independencia informativa.

Después me puse a cavilar, preguntándome por qué me habían concedido la Cruz del Mérito Militar. Es verdad que prácticamente desde mis inicios como periodista, entonces en la agencia Europa Press, he prestado atención a los asuntos militares, pero esa no podía ser la razón.

Llegué a la conclusión (tampoco era tan difícil) de que tiene que ver con la abundante, exacta y completa información de defensa que todos los días publicamos en Confidencial Digital.

Pienso que la ministra, por encima de sus opiniones y gustos, ha valorado un trabajo serio, continuado, solvente, que en el fondo es un servicio, como toda labor periodística honrada y limpia, y en este caso un directo servicio a los ejércitos y al país.

Me consta que Margarita Robles valora el trabajo que realizamos en ECD. Y no porque se trate de noticias a su favor, porque en no pocas ocasiones (antes y ahora) el ministerio de Defensa no ha quedado precisamente bien, sino porque considera que se trata de información de calidad, rigurosa, fundamentada, respetuosa con lo que son los ejércitos y la defensa de España, planteada con sentido de Estado y no de partido.

Así que los “méritos, trabajos, acciones, hechos o servicios distinguidos” se refieren a la información periodística sobre defensa que publicamos en ECD.

Para quien no lo sepa, he de explicar que se trata de una información difícil, delicada, compleja. Por la especialización de la materia que trata, pero también porque los destinatarios, los que la leen, suelen ser profesionales muy cualificados, que saben de esas materias bastante más que el periodista. Por ese motivo, sus matices, precisiones, y a veces correcciones, que realizan, y que siempre escuchamos con atención, nos resultan de enorme utilidad.

La calidad de la información de defensa que ofrece ECD se debe al trabajo de unos periodistas de primer nivel, con fuentes (que, evidentemente, no se pueden revelar) casi increíbles.

Estamos en contacto con generales y almirantes, con jefes, oficiales, suboficiales y con profesionales de a pie, que hablan con nosotros porque cumplimos la palabra, porque contamos las cosas con claridad, pero a la vez con responsabilidad y limpieza, sin filias ni fobias, atentos a la verdad, guste o disguste lo que publicamos.

Si hubiera que recordar a algunos de los informadores que han trabajado en la sección de Defensa, no puedo dejar de citar los nombres de Tomás Azcona y Pelayo Barro. Además, por supuesto, de Javier Fumero.

Ahora que ha llegado una medalla, quizá no es la ocasión de recordar tantos momentos en que nos hemos visto maltratados, ignorados, excluidos, por sucesivos ministros de Defensa, y por el ministerio como tal, a causa de la información que ofrecíamos y que no les gustaba. No querían que lo contáramos porque muchas veces quedaban en evidencia los responsables.

No vale la pena relatar los encuentros informativos a los que no nos han invitado, los desplazamientos a zonas donde se encuentran desplegadas nuestra tropas de los que ECD ha sido excluido sistemáticamente …

La realidad es que no nos ha importado mucho. Hemos seguido a lo nuestro. Y eso nos ha proporcionado mayor independencia aún: no estábamos pendientes de que nos aplaudieran. Nos da igual como nos traten: ni la palmada en la espalda, ni la mala cara nos han torcido el rumbo.

Es verdad que en estas páginas se han ofrecido informaciones muy relevantes y de trascendencia. Viene a mi memoria la noticia publicada por ECD de que los RG-31, los blindados que habían sustituido en Afganistán a los obsoletos BMR, tenían inhibidores anti minas terrestres cuya señal interfería el sistema de radio y dejaba incomunicado el vehículo.

Al ministerio no le gustó que quedara en evidencia que un fallo suyo ponía en grave riesgo a la tripulación y ocupantes de esos blindados. Como tampoco gustará lo que contamos hoy: los nuevos aviones de transporte no permiten el lanzamiento de paracaidistas en modo automático.

Aquí se contó que la OTAN había advertido a España de que los recortes económicos habían colocado el Ejército al borde de la inoperatividad por falta de entrenamiento. Que un general de las FAMET utilizó un helicóptero Super Puma para marchar a las fallas de Valencia con un grupo de subordinados. Y que España se había quedado con un solo submarino operativo tras una avería del “Galerna”.

Revelamos en estas páginas que los teléfonos de nuestros soldados en Letonia, dentro del despliegue de la OTAN, estaban siendo jaqueados y sufrían escuchas e interferencias, y que las sospechas apuntaban a Rusia.

Y tantas noticias más.

Es evidente que no trabajamos para ser o caer simpáticos sino para contar la verdad, aunque sea amarga, como ocurre en no pocos casos. En alguno, hasta hemos conseguido que se pusiera remedio a una carencia, un error o un descuido. Y que se castigara un abuso o una injusticia.

Al mismo tiempo, en estas páginas se refleja con limpieza el trabajo de unos profesionales, los militares, que no acaba de ser del todo reconocido. Aunque se ha avanzado, los ejércitos siguen siendo los grandes desconocidos de los españoles, además de no muy bien pagados ni dotados de medios.

A ellos sobre todo va dedicado el esfuerzo informativo que realizamos cada día.

Quiero pensar que ese ha sido uno de los motivos de fondo de la Cruz del Mérito Militar con distintivo blanco, que vuelvo a agradecer a la ministra.

[email protected]

En Twitter @JoseApezarena

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