Confidencialmente

Blog

Que lo resuelva Meritxell Batet

Pedro Sánchez y Meritxell Batet.
photo_camera Pedro Sánchez y Meritxell Batet.

Estamos en las horas finales de lo irremediable. Afrontamos el segundo (y último) día de consultas para la investidura.

Felipe VI recibe hoy a los representantes de las fuerzas parlamentarias más numerosas, y la información que van a proporcionarle es que no existe mayoría que respalde a un candidato a presidente del Gobierno.

El último movimiento, de Albert Rivera, apostando por una abstención conjunta de Ciudadanos y Partido Popular para facilitar la designación de Pedro Sánchez, más parece una ocurrencia inmadura e improvisada que una verdadera propuesta política. Que, por si faltara algo, ni siquiera había sido consultada antes con la dirección del PP.

El resumen de este martes será que no existe candidato, no se celebrará Pleno de investidura, las Cortes quedarán disueltas, se convocarán elecciones generales, e iremos a las urnas el 10 de noviembre. ¡Y otra vez el país de campaña electoral!

Se han escuchado algunas voces planteando que, para situaciones semejantes, de bloqueo institucional y de parálisis, el monarca pueda tener un papel más activo, de cara a sacar adelante la investidura, concitando voluntades, convenciendo, promoviendo alianzas, buscando candidatos alternativos...

Sería un error que tal cosa se pusiera en práctica. Y tengo la seguridad de que Felipe VI no aceptaría una idea semejante. Que ahora no tiene encaje en la Constitución, pero que, si un día la tuviera, pondría al rey en situación de grave riesgo para su continuidad.

Algún otro ha ofrecido la variante de que sea el presidente del Congreso (en este caso, presidenta) quien tenga capacidad de iniciativa para promover acuerdos y gestionar alianzas que conduzcan a la consumación de la investidura, ahorrando así al país la pesadilla de una repetición electoral.

Desde el punto de vista teórico, no tengo nada en contra de una solución semejante. En la práctica, sin embargo, veo un obstáculo difícilmente superable: que el presidente de las Cortes no es persona independiente, sino miembro de un partido político, que le ha colocado en el cargo precisamente por esa pertenencia.

Pero es que, además, el presidente (en este caso la presidenta) no esconde la militancia sino todo lo contrario: no hace nada por situarse en zonas de neutralidad política. Más bien lo contrario. Baste recordar una reciente comentario de Pedro Sánchez diciendo que ya había "llamado a la presidenta", Meritxell Batet, para trasladarle lo que "tenía que hacer".

Meritxell Batet, en fin, tampoco resolvería nada.

[email protected]

En Twitter @JoseApezarena

Comentarios
Somos ECD
¿Quieres ser protagonista del Confidencial Digital?