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Cataluña y los pactos post-electorales embarraron un debate demasiado encorsetado

Confidencial Digital | 23 de abril de 2019

Los cuatro candidatos posan antes del debate de RTVE.
Los cuatro candidatos posan antes del debate de RTVE.

El primer debate electoral entre los cuatro principales candidatos a la presidencia del Gobierno fue diseñado con turnos de intervención tan sumamente estrictos que los espectadores de TVE vieron más monólogos que intercambio de impresiones. Los principales reproches llegaron con la crisis de Cataluña y la política de pactos.

El debate comenzó con una intervención inicial de un minuto por parte de cada candidato. Se respetó el orden fijado por sorteo, empezando Albert Rivera y concluyendo por Pablo Casado. Entre medias, hablaron, por este orden, Pablo Iglesias y Pedro Sánchez.

Cruce de reproches sobre economía

Los dos primeros bloques del debate, “Política económica, fiscal y empleo” y “Política social, estado del bienestar, pensiones e igualdad” sirvió para que cada candidato expusiera sus propuestas en estos ámbitos… y echara en cara las políticas llevadas a cabo por sus adversarios políticos.

Así, tanto Pablo Casado como Albert Rivera aprovecharon la ocasión para anunciar una reducción de impuestos si llegaban al Gobierno, y para atacar al Gobierno de Pedro Sánchez por la imposición de nuevas tasas.

El líder de Ciudadanos, no obstante, aprovechó también para recordar que “la política económica del PP está en la cárcel”, empleando una frase de la ministra María Jesús Montero en el debate de Presupuestos y que hacía referencia al ex ministro de Economía Rodrigo Rato.

Pablo Iglesias, por su parte, acusó a sus adversarios de realizar “monólogos” sin responder a las diferentes preguntas realizadas por el moderador. Y, para replicar la política fiscal de PP y Ciudadanos, basada en bajar impuestos, recurrió al artículo 31 de la Constitución Española, que habla de “sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad”.

Cataluña embarra el debate

El gesto de Iglesias sacando la Constitución fue lo más anecdótico de una primera parte del debate que apenas dejó titulares. No obstante, con el comienzo del tercer bloque, dedicado a la “política territorial”, los candidatos se saltaron los turnos de intervención para lanzarse duros reproches a la cara.

El debate entró entonces en otra fase, en la que Albert Rivera quiso liderar la defensa de la unidad de España y atacó con contundencia a Pedro Sánchez por “pactar con los independentistas”. El líder de Ciudadanos situó en su atril una foto enmarcada de Pedro Sánchez y Quim Torra en Moncloa.

Pablo Casado, por su parte, recordó la reunión de ambos mandatarios en Pedralbes, donde el presidente pactó, según el líder del PP, “la independencia de Cataluña”. Sánchez, por su parte, replicó que “el PP y Ciudadanos, y los independentistas, saben que no se va a producir la independencia de Cataluña”.

El jefe del Ejecutivo también replicó a Iglesias, cuando el líder de Podemos pidió “diálogo” con los separatistas y una “reconciliación” entre naciones. Sánchez, a esta petición, aseguró que podía haber diálogo pero “dentro de la Constitución”.

También tuvo que hacer frente Sánchez al recuerdo que hizo Casado a las palabras de Miquel Iceta, en las que el líder del PSC apostaba por indultar a los políticos catalanes presos.

Tanto el presidente del PP como Rivera preguntaron de forma reiterada a Sánchez sobre si iba a indultar a Junqueras y el resto de procesados, pero el jefe del Ejecutivo eludió responder de forma contundente.

Lo máximo que dijo Sánchez a este respecto es que “hay que respetar la separación de poderes”, y que “ningún presidente ha podido indultar antes de que haya sentencia”. Recuerdó, en ese sentido, que eso mismo había dicho Felipe González, citado tanto por Pablo Casado como por Albert Rivera en reiteradas ocasiones.

Para concluir este bloque, y ante las acusaciones de los líderes de PP y Ciudadanos, Sánchez respondió a la foto del atril de Rivera recordándole “la foto de Colón” con Vox y echó en cara a Casado que el PP, en el Parlamento Vasco, había aprobado 127 iniciativas con Bildu.

Sánchez no aclara si prefiere a Cs o Podemos

Pablo Iglesias inició el cuarto y último bloque, dedicado a los pactos post electorales. Dio por hecho que se ha puesto fin a los gobiernos unitarios en España. Alertó de la posibilidad de un Gobierno PSOE-Ciudadanos y pidió a Pedro Sánchez que aclare si apuesta por esa coalición para mantenerse en La Moncloa, ya que “los electores de izquierda quieren saberlo”.

Le siguió, en el turno de intervención, Albert Rivera, que tendió de forma explícita la mano a Casado para formar un gobierno de coalición.

Sánchez, por su parte, afirmó que el PSOE es “el único que puede evitar que la suma de las tres derechas gobierne”. Además, advirtió que “no creía que fuera a ganar Trump, y ganó. No creía que el Brexit iba a triunfar, y triunfó”. Y alertó sobre Vox: “Quieren cerrar las televisiones privadas, apuestan por tener armas en casa y niegan el nazismo”.

Casado aprovechó su turno de réplica para echar en cara a Rivera que recordara previamente el pacto del PP con el PNV, replicándole que “puedo sacar sus fotos con Sánchez”. Y aseguró que ese tipo de políticas son cosas del pasado: “Cuando yo gané el congreso del PP, dejé atrás eso”.

En el segundo turno de intervención de los candidatos, Iglesias, tuteando a Sánchez, volvió a pedir al presidente que aclarara si va a pactar con Ciudadanos. Además, le echó en cara el voto en contra del PSOE, junto a PP y Ciudadanos, para que Villarejo compareciera en el Congreso, y la incorporación a Moncloa de Alberto Pozas, ex director de Interviú, que se vio obligado a dimitir tras ser imputado en el caso Tándem.

El presidente del Gobierno, sin embargo, eludió responder, por dos veces, esa pregunta planteada por Iglesias, al que recordó que “las cloacas del Estado se fueron por el sumidero tras la moción de censura”.

Casado, por su parte, se erigió como el líder de un futuro gobierno de centro-derecha, aprovechando la oferta de un Albert Rivera que, después, apostó por encabezar ese hipotético ejecutivo, en una alocución que quedó poco creíble tras su ofrenda al PP y que, además, se vio interrumpida por Sánchez, quien le recordó que en Andalucía gobierna “con Vox”.

Mucho eslogan en el minuto de oro

Acabados los cuatro bloques temáticos, los cuatro candidatos disfrutaron de un “minuto de oro” para dirigirse directamente a los espectadores. 60 segundos que los cuatro aprovecharon para poner el énfasis en sus propios lemas de campaña.

Así, Pablo Casado apeló al “valor seguro”, eslogan de su campaña, para pedir el voto a los españoles. Afirmó que quiere “gobernar para todos mis compatriotas”, “crear empleo”, “bajar impuestos”, y “garantizar la unidad de España”.

Pablo Iglesias se dirigió a la gente que considera que la política no vale para nada: “Claro que sirve. Hemos podido cometer muchos errores, pero no nos ha comprado nadie. Por eso montaron las cloacas para que no gobernáramos”.

Albert Rivera, habló de los diferentes silencios padecidos “por los españoles cuando los independentistas quisieron romper España; “el de una pareja que no puede tener hijos, el de un autónomo, una pensionista…” y echó en cara a Sánchez de su “silencio cómplice” del presidente ante esas injusticias, y pidió a los ciudadanos que acudieran a votar: “Vamos España”

Pedro Sánchez finalizó el debate recordando que los españoles pueden elegir “qué país queremos”, también en clara referencia a su eslogan, “La España que quieres”. Calificó de histórica la moción de censura contra Rajoy y pidió que el próximo domingo “hagamos una enorme moción de censura contra la desigualdad, contra la corrupción y contra la crispación”.

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