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Dinero

Luis de Guindos admite veladamente diferencias con el Gobierno

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Santander (Miguel Cifuentes). Luis de Guindos, considera que hay indicadores económicos que permiten una cierta confianza. Luz en la economía, pero sombras en lo personal. El titular de Economía confiesa "que no se siente colegiado consigo misma muchas veces" (en el consejo de ministros), lo que se ha entendido como una velada alusión a sus disonancias con el ministro Montoro, muy aireadas y nunca desmentidas.

Guindos, ponente en el Curso de “Marca España y Competitividad” que se celebra en la Universidad Menéndez Pelayo de Santander, pinta ya un cuadro con luz en el que las pinceladas dibujan el final del agobio para la economía española. “Estamos saliendo por el camino de siempre, un fuerte tirón exportador, reducción de la deuda y equilibrio presupuestario. Falta el tramo final, la vuelta a la inversión y el consumo, que ya se apuntan”.

No se atreve a hablar de brotes verdes pero hay indicadores de recuperación. Hay que fortalecer la salida del túnel, no sea que volvamos a pinchar.

Punto de inflexión

El titular de Economía apunta al inminente crecimiento cero, alopécico, como el punto final de la recesión. Ese punto de inflexión lo ha alcanzado nuestra economía en el segundo trimestre del año, la economía ya huele a cambio de rumbo.

“Estaremos más cerca del crecimiento cero que del menos 0,5 que preveíamos. Hemos puesto fin a los durísimos siete trimestres que llevamos en recesión”.

Su optimismo se basa en el tirón exportador, que hasta abril crecía al 8% en términos reales, un esperable superávit por cuenta corriente este año en torno al 2%, y una reducción de la deuda exterior de España del 3% del PIB. Todo esto supone “dejar atrás la recesión”. Solo falta que la inversión y el consumo se recuperen, hay indicadores de mejora de la primera y ninguno del segundo, todavía. Lo que le tiene en vilo aún es el 27% de paro y los durísimos costes sociales asociados.

Otros 10.000 millones para la banca

El ministro recuerda que hace un año teníamos la vida muy complicada, en pleno rescate bancario con créditos de Bruselas, con los ratios presupuestarios descabalados, mirados con lupa por los mercados internacionales y con problemas para financiarnos.

Hoy todo eso se ha dado la vuelta: se ha hecho un saneamiento bancario brutal, se enderezan las cuentas públicas, el Tesoro se financia bien, con un coste del 2,7%, la prima de riesgo está en torno a 300 puntos, “algo injusto todavía para los fundamentos de nuestra economía”.

Pero hay muchos flecos. La banca enferma recibió 50.000 millones de capital y el sector ha provisionado 86.000 millones de ladrillo tóxico, pero se necesitarán otros 10.000 millones para cubrir créditos refinanciados y eso exige 2.000 millones más de capital.

En principio Guindos no ve necesidades de más capital, fuera de esta cifra, pero tampoco fue rotundo ni puso la mano en el fuego.

Interés por los bancos nacionalizados

Sigue habiendo mucho tajo en el sector financiero. Los bancos nacionalizados siguen pendientes de venta. Hay interés por ellos, “pero hay que maximizar su venta. No se pueden malvender”. Bankia, Cataluña Banc y NovaGalicia han recibido 44.000 millones y hay que recuperar ese dinero público, el máximo posible. Hay cinco años de plazo para la venta, pero hay que vender en plazo y precio, no de cualquier manera.

Y sigue en el aire la unión bancaria, el colchón final para nuestro sector financiero. En julio, el ECOFIN debería dar el visto bueno al mecanismo de resolución de bancos (intervención y/o liquidación de bancos), paso previo para que Alemania acceda a que haya recapitalización directa de los bancos con problemas. Después vendría el Fondo de Garantía de Depósitos y el cierre del cuadro de la unión bancaria con la supervisión y control del BCE.

Guindos empieza a ver también luz en Europa. Por lo menos la sombra de Alemania ya no es tan alargada como hace un año. No solo nos admite un déficit público del 6% este año, sino que ha dejado de poner zancadillas a la unión bancaria. El ministro lo dejó entrever, claramente.

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