Opinión

Ayuso en la diana

Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid en el Pleno de la Asamblea de Madrid 10/11/22
photo_camera Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid en el Pleno de la Asamblea de Madrid 10/11/22

Es normal que en plena campaña electoral (en España siempre hay una campaña electoral) los contendientes aprovechen cualquier situación, si es que existe y si no existe que le creen, para debilitar al adversario, que mientan y que manipulen la realidad.

La sanidad en Madrid es la circunstancia que han elegido desde La Moncloa para continuar y acrecentar el acoso a Ayuso, acoso que viene de lejos y que ha convertido a la presidenta madrileña en la diana de todas las diatribas.

Es normal que en plena campaña electoral (en España siempre hay una campaña electoral) los contendientes aprovechen cualquier situación, si es que existe y si no existe que le creen, para debilitar al adversario, que mientan y que manipulen la realidad.

Y eso es lo que está haciendo Sánchez, no desde el partido como sería lo normal, sino desde La Moncloa, lo cual es más censurable.

Miente Sánchez, porque aun contando con las deficiencias y los problemas que la sanidad pueda tener en Madrid y con las muy legítimas y fundadas quejas de los médicos y de todo el personal sanitario e incluso con las protestas de los ciudadanos, lo que pueda ocurrir en Madrid es lo mismo -o quizás menos de lo mismo- que en el resto de España. Todas las autonomías tienen sus dificultades en el ámbito sanitario y, aparte de que el correspondiente ministerio debería hacer algo más (no sería mucho porque no hace nada) para paliar una situación que se da en toda España, es falso dar a entender que Madrid es la única autonomía con problemas, o la que tiene más problemas.

Manipula Sánchez los datos, la gravedad de las cifras y hasta es muy posible que manipule a algunos sanitarios que, por supuesto se dejan manipular en aras de unos derechos, de unas situaciones incómodas y hasta injustas. Pero ni protestan todos, ni todas las protestas son justificadas.

Y centra Sánchez sus ataques, precisamente en quien es su obsesión, Madrid y en la que es su enemiga declarada, Ayuso.

Los políticos en campaña suelen tener un problema. Si no han llegado al poder, tienen que andar, hablar y conducirse con pies de plomo porque el objetivo no es tanto acertar, como no equivocarse. Cuando los políticos ya han llegado y están en elecciones, esas precauciones desaparecen en gran parte.

Esa es la ventaja de Díaz Ayuso. Ha llegado, se mantiene y parece que el futuro se le presenta dorado, a juzgar por las encuestas y por el ambiente que se respira en el entorno madrileño. Por eso, Ayuso, habla sin pelos en la lengua, no se la muerde y dice las verdades del barquero que escuecen cada vez más a Sánchez.

Además esa es la gran diferencia entre Ayuso y Feijóo.

Feijóo tiene que llegar y se tienta la ropa antes de decir y de hacer. Ayuso es la desinhibición política personificada y eso es lo que desquicia a Sánchez.

Elegir un asunto tan sensible como la sanidad y enfocar en ese ámbito el ataque permanente desatado por alguien que dice gobernar para toda España, es un riesgo; riesgo que a Sánchez, de momento, le está saliendo mal, rentándole poco en el plano electoral y desdibujándole en la confrontación personal con Ayuso.

 

Porque la responsabilidad de un gobernante en materia de sanidad no es la misma que en otros campos, simplemente por el hecho de que en asuntos de salud, la confianza en los profesionales y en su dedicación ejemplar y abnegada (siempre ha sido y es así) es parte fundamental del bagaje social que los sanitarios pueden exhibir. Despojarles de ese bagaje simplemente por cálculos electorales, es una gran responsabilidad que ya le pasa factura a Sánchez, por muchas que sean las razones y los razonamientos de médicos y enfermeros.

Mantener la confianza en el médico y la credibilidad en el sistema, sin perjuicio de mejorar lo que sea necesario, debería ser uno de los objetivos de cualquier gobernante.

Ante la desfachatez de Sánchez y su falta de decencia política, muchos dicen, que se prepare Ayuso; pero más bien habría que decir, que se preparen los madrileños.

Y los madrileños se preparan, pero pasarán a Sánchez la correspondiente factura en las urnas.

La carcajada: Dice Sánchez en plena crisis mitinera: “No elegimos las crisis, pero sí elegimos cómo responder a ellas”.

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