Opinión

Por la boca… Ganar es ganar. Perder es perder

Pablo Casado valora los resultados del PP el 28-A.
photo_camera Pablo Casado valora los resultados del PP el 28-A.

Ahora es el momento de las alharacas y de las justificaciones, es la hora de los argumentarios y de explicar resultados que, para bien o para mal, son los que son.

Las perogrulladas siempre están en boca de nuestros políticos, más en campaña y en las horas inmediatamente posteriores a los resultados definitivos de las elecciones.

En unas elecciones que todos pensaban abiertas y proclives a cualquier resultado, los números no han podido ser más claros, ni más contundentes: el Partido Socialista y Ciudadanos, ganan y el Partido Popular y Podemos pierden. Sánchez y Rivera, ganan y Casado e Iglesias pierden.

Ahora es el momento de las alharacas y de las justificaciones, es la hora de los argumentarios y de explicar resultados que, para bien o para mal, son los que son.

Ciudadanos prácticamente dobla los escaños que tenía y el Partido Socialista, sin obtener un número excepcional de diputados, no sufre el desgaste normal después de los desmanes de diez meses en La Moncloa y podrá gobernar, hasta en solitario, con cierta holgura.

El Partido Popular se despeña y Podemos pierde la mitad de su electorado.

Pablo Casado y Pablo Iglesias aguantarán el tirón porque las municipales autonómicas y europeas están a la vuelta de la esquina, pero un nuevo fracaso e incluso un revés no tan severo, hará que muchos en sus respectivas formaciones, se cuestionen su liderazgo, y que nadie olvide que los dos, por unas u otras causas, han dejado muchos cadáveres en el camino.

Pedro Sánchez, que sigue enfilado en muchos feudos socialistas, puede presumir de ganador y además tiene varias opciones para gobernar, aunque si consigue la investidura preferirá un gobierno monocolor. Será el momento de las promesas engañosas a derecha e izquierda, separatistas incluidos y en eso Sánchez es un maestro

Albert Rivera se encuentra en el filo de la navaja que él mismo se fabricó en la campaña. En España no solamente mandan los políticos que vemos todos los días, hay muchos poderes entre bastidores que desde lo económico, lo empresarial y hasta en los ámbitos internacionales, van a presionarle, para que apoye y “vigile” un gobierno de Sánchez lejos de extremismos comunistas y de separatismos indeseables.

 

Capítulo aparte sería el de Vox. Abascal se ha quedado a media salida. Si los escaños logrados, partiendo de cero, son todo un hito, las cifras no son para tirar los cohetes que muchos ya tenían medio encendidos. Si a eso se añade el indudable mal que ha hecho al Partido Popular y, por ende, la parte de culpa que pueda tener en los resultados del Partido Socialista, lo del pan y las tortas, el viaje y las alforjas, vienen aquí que ni pintiparados.

Pero todas esas cábalas y unas negociaciones, que no van a ser fáciles, están además, condicionadas por las elecciones demasiados próximas, que harán que muchos barones autonómicos y no pocos alcaldes importantes, saquen la cabeza y, en cierto sentido y de momento, aten las manos a sus líderes.

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