García Ortiz debe dimitir por el bien de España
El fiscal general del Estado Álvaro García Ortiz está inmerso en un escándalo sin precedentes tras haber sido imputado por el Tribunal Supremo. Un hecho que debería ser motivo suficiente para que alguien en su posición dimitiera de manera inmediata, pues el sistema judicial español requiere de transparencia absoluta en sus máximos representantes y la permanencia de García Ortiz en el cargo pone en tela de juicio la credibilidad de la Fiscalía General del Estado. Pero claro, no podemos olvidar que esto es España... Y aquí, lamentablemente, no dimite nadie.
Esta imputación no es la primera controversia en la que se ve involucrado García Ortiz. Su cercanía al gobierno de Pedro Sánchez y las decisiones que ha tomado en cuanto a nombramientos -como el controvertido ascenso de Dolores Delgado- son solo algunos ejemplos. Estas decisiones no solo han sido criticadas por su falta de imparcialidad, sino que en ocasiones también han sido revocadas por el Tribunal Supremo, lo que refuerza la percepción de “desviación de poder” que existe públicamente sobre él.
Además, el reciente choque con los fiscales del 'Procés' sobre la Ley de Amnistía, junto con la postura favorable a los líderes independentistas, han generado tensiones internas que han dañado la confianza de los españoles en la institución. El hecho de que García Ortiz haya optado por apartar a los fiscales que no se alineaban con su postura solo ha agravado la situación, proyectando una imagen de autoritarismo e instrumentalización del poder judicial. ¿Les suena familiar?
A nivel político, García Ortiz ha sido acusado repetidamente de parcialidad, llegando a ser apodado “el ministro número 23” por su marcada línea afín al Gobierno de Pedro Sánchez. El Senado lo reprobó en mayo, y la Asociación Profesional e Independiente de Fiscales ha recurrido su nombramiento por considerar que actúa más como un defensor del Gobierno que como un garante de la justicia. Estas críticas no deberían ser ignoradas, ya que provienen tanto de sus colegas como de instituciones políticas del Estado. Pero, de nuevo, no podemos olvidar que esto es España... Y lo de escuchar a las voces críticas es algo poco generalizado.
La imputación por el caso del novio de Ayuso marca un punto de no retorno. No es aceptable que el máximo representante de la Fiscalía esté siendo investigado por el Tribunal Supremo. Sin entrar en partidismos. Sin hablar de siglas. En un momento en el que la justicia necesita ser vista como un pilar inquebrantable de la democracia, la continuidad de García Ortiz en el cargo no solo es inapropiada, sino que socava la confianza pública en la imparcialidad del sistema judicial. Por todo esto, García Ortiz debe dimitir inmediatamente. Negarse a hacerlo es indigno de su cargo y un desprecio a la transparencia que se le exige.
Miguel Ángel Rodríguez Caveda es periodista, ganador de tres premios Emmy y presidente de la consultora internacional de comunicación 3AW.