Domingo 19/11/2017. Actualizado 01:00h

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Política

Un informe tiene en alerta a Moncloa

Motines y encierros en las consejerías catalanas por la aplicación del 155

Cargos de la Generalitat ya alimentan una rebelión a partir del jueves. El Gobierno teme más disturbios que el 1-O y contempla una intervención progresiva de la autonomía

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A un día de que finalice el segundo plazo dado a Puigdemont para que descarte la declaración de independencia, en Moncloa se da por hecho que el president volverá a dar una respuesta vacía, obligando al Gobierno a aplicar el artículo 155 de la Constitución. Una medida sin precedentes para la que ya se están preparando desde la Generalitat.

Protestas contra la entrada de la Guardia Civil en la Consejería de Economía el pasado 20 de septiembre. Protestas contra la entrada de la Guardia Civil en la Consejería de Economía el pasado 20 de septiembre.

Según explican a El Confidencial Digital fuentes gubernamentales, la principal preocupación de Rajoy en estos momentos es, precisamente, la reacción que pueden tener cargos del Govern y de las diferentes consejerías a la intervención de Cataluña. Todo ello porque las informaciones que llegan a Moncloa no son “nada halagüeñas”.

Motines y encierros contra el Estado

En ese sentido, los confidentes con los que cuenta el Ejecutivo en el seno de la Generalitat están advirtiendo de una serie de movimientos, en varias consejerías, para impedir que el Estado tome el control de los diversos departamentos del Govern una vez anunciada la aprobada la aplicación del artículo 155.

Así, y según la información de la que dispone el Gobierno, cargos y funcionarios de varias consejerías catalanas han manifestado, en los últimos días, su intención de amotinarse y encerrarse en las diferentes sedes institucionales. El plan, señalan, tiene como finalidad evitar la intervención estatal en sus centros de trabajo.

La puesta en marcha de esta estrategia, reconocen desde Moncloa, supone el “peor escenario posible” para el Gobierno, que teme nuevos disturbios tras lo ocurrido el 1-O. El objetivo de la Generalitat, añaden ,“es dar imagen de violencia policial” y “van a hacer todo lo posible para forzar la intervención de las fuerzas del orden”.

Solución: un 155 “progresivo”

Conscientes de este riesgo, los asesores de Rajoy han planteado diferentes soluciones en los últimos días. Así, un sector de Moncloa apuesta por “desconectar” las consejerías que el Estado vaya a intervenir de forma inmediata para evitar el motín: “Se trataría de cortar los suministros de esas sedes de la Generalitat para que no puedan seguir siendo administradas de forma paralela”.

Esa maniobra, no obstante, levanta ciertas suspicacias dentro del Gobierno, ya que supondría un nuevo daño a la imagen del Ejecutivo. Así las cosas, desde el pasado lunes ha cobrado fuerza la opción de aplicar un “155 a plazos” o, lo que es lo mismo, que “la intervención del Estado en la Administación catalana sea progresiva”.

En ese sentido, Moncloa se plantea ir adquieriendo, de forma escalonada, el control de cada una de las consejerías de la Generalitat. De esa forma, aseguran las fuentes consultadas, “se evita un motín global” en toas las instituciones del Govern y se inicia un “periodo de transición” que, a la vez, favorece que “las cosas se vayan calmando poco a poco”.

Economía, Interior y Educación, las prioridades

En esa intervención progresiva, el Gobierno se ha marcado como prioridad hacerse con el control pleno de las finanzas de la Generalitat. Las cuentas ya están intervenidas desde diciembre, con el pago de nóminas y a los proveedores. Ahora, explican las fuentes consultadas, “el siguiente paso es evitar más fuga de capitales y recuperar la inversión”.

Después de que Economía pase definitivamente al control estatal, el Gobierno se hará cargo de las competencias de la consejería de Interior para garantizar la seguridad en Cataluña y poner fin a la división existente en los Mossos d´Esquadra, que están “partidos en dos” desde el pasado 1-O. Además, la actuál cúpula de la policía autonómica, con Trapero a la cabeza, sería remodelada.

Estas dos prioridades del Gobierno son conocidas por altos cargos de la Generalitat, que incluyen una tercera consejería en la “lista de deseos” de Moncloa: la de Educación. En este sentido, desde el Govern aseguran que “Albiol ya le ha pedido a Madrid” que intervenga la cartera que hoy dirige Clara Ponsatí, al considerar que fue clave el 1-O y que “adoctrina a los escolares”.

Descartado el “gobierno de concentración”

De todas las medidas que lleve a cabo el Gobierno a partir del jueves, una vez que se confirme la aplicación del artículo 155, estarán informados tanto PSOE como Ciudadanos. Mariano Rajoy ha transmitido a Pedro Sánchez y Albert Rivera que estarán al día de los pasos a dar en Cataluña para que los tres partidos constitucionalistas “vayan de la mano” ante el desafío soberanista.

En Moncloa son conscientes de que el PSOE ha insistido en que se eviten nuevos disturbios como los del 1-O y que Ciudadanos ha protagonizado, durante las últimas semanas, la “línea más dura” con Cataluña. Por eso, en el Gobierno se apuesta por “un equilibrio” entre ambas posturas, trabajando para evitar que el 155 suponga un nuevo enfrentamiento entre ciudadanos y fuerzas del orden.

Con esa premisa en mente, y también teniendo en cuenta las posibles consecuencias de imagen fuera de nuestras fronteras, en Moncloa se descarta la formación de un “gobierno de concentración” en Cataluña, integrado por los partidos constitucionalistas, hasta la celebración de nuevas elecciones.

Esta posibilidad, que se había barajado durante las últimas semanas, ha perdido enteros porque “ahora no somos mayoría” y, de cara al exterior, “da la impresión de que hemos aplicado un 'Quítate tú para ponerme yo`”.

Así las cosas, el Gobierno se inclina, a día de hoy, por la formación en Cataluña de un “equipo de técnicos”, que tendrían hilo directo con Moncloa, para hacerse cargo de las diferentes consejerías hasta la convocatoria de nuevas elecciones.


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