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Política

Ella se presenta como la “mini-Rajoy”

Rajoy solo se fía de Soraya

Ha desplazado a Fernández Díaz y Margallo y despacha únicamente con la vicepresidenta sobre negociaciones y pactos de gobierno

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Mariano Rajoy está decidido a tomar la iniciativa para formar gobierno cuando antes, priorizando las conversaciones con PSOE, Ciudadanos, PNV y Coalición Canaria. El presidente ha trazado esa hoja de ruta con Soraya Sáenz de Santamaría –y sólo ella-, que también tendrá un papel fundamental en las conversaciones.

Soraya Sáenz de Santamaría y Mariano Rajoy. Soraya Sáenz de Santamaría y Mariano Rajoy.

Según explican a El Confidencial Digital fuentes gubernamentales bien situadas en Moncloa, la vicepresidenta del Gobierno se ha convertido en la única consejera de Rajoy de cara a las negociaciones que el presidente piensa emprender con Pedro Sánchez y Albert Rivera en los próximos días.

El presidente se ha apoyado mucho durante la campaña en su jefe de gabinete, Jorge Moragas, y en su asesor personal, Pedro Arriola. Pero ahora que ambos le han aconsejado tomar la iniciativa para intentar formar gobierno, Rajoy ha decidido acordar con Soraya Sáenz de Santamaría la hoja de ruta para mantener La Moncloa.

Soraya, la “mini-Rajoy”

El presidente en funciones ha reconocido, en conversaciones recientes, que considera a su número dos no solo como su mejor “representante” de cara a las negociaciones que pueda haber con dirigentes del PSOE que apuestan por la abstención y que no forman parte de la actual ejecutiva de Pedro Sánchez.

La propia Sáenz de Santamaría, de hecho, se auto-denomina estos días, en ámbitos privados, como la “mini-Rajoy”. Deja claro a sus interlocutores que todo lo que ella pueda decir en esa conversación es conocido, y avalado, por el propio jefe del Ejecutivo. Ella no tiene opinión propia. Es la voz del presidente en funciones.

Esa circunstancia, y el hecho de que la vicepresidenta mantenga muy buena relación con cargos de PSOE, Ciudadanos, y PNV, ha propiciado que Rajoy la haya convertido en su única consejera para trazar una estrategia que permita a Rajoy ser investido en el Congreso en mes y medio.

Rajoy se ha alejado de Margallo y Fernández Díaz

Durante una buena parte de la anterior legislatura, Rajoy también contaba con otros consejeros. José Manuel García-Margallo y Jorge Fernández Díaz jugaban un papel protagonista. Les llamaba a su despacho y les pedía consejo sobre asuntos principales de su gobierno. Al ministro de Exteriores, de hecho, le encargó la preparación de informes sobre una reforma constitucional.

La relación con ambos, sin embargo, se ha enfriado desde comienzos de año, aunque por motivos distintos:

-- A García-Margallo no le perdona que, tras las elecciones del 20-D, y especialmente en los últimos meses, se haya postulado como su posible relevo y que haya actuado por libre en los viajes a otros países.

--Con Fernández Díaz, el desencuentro es más reciente. Rajoy le echa en cara decisiones cuestionables como el nombramiento de Marhuenda como comisario honorífico y no controlar a la cúpula policial, alimentando una guerra de comisarios que ha provocado la filtración de las conversaciones del ministro con el director de la Oficina Antifraude de Cataluña.

El distanciamiento con los dos se ha hecho más que visible en las últimas semanas. Así, Fernández Díaz estuvo presente en el balcón del PP el 26-J, pero en ningún momento fue invitado por Rajoy a situarse en primera línea. Además, durante toda esa noche, se le vio aislado y hablando únicamente con Gabriel Elorriaga.

Margallo, por su parte, intentó una cierta complicidad con Rajoy en una reunión en la que estaban presentes varios miembros del Gobierno durante un acto de campaña reciente. Fue en vano. El presidente se mantuvo esquivo con el titular de Exteriores en todo momento.

Ana Pastor, la única del G-8 que se salva

La confianza plena en Sáenz de Santamaría y el distanciamiento con Fernández Díaz y Margallo supone, de facto, una derrota del llamado G-8 frente al grupo de los “sorayos”. No obstante, queda una “superviviente” de la purga que han sufrido los contrarios a la vicepresidenta: Ana Pastor.

Según explican las fuentes consultadas, la ministra de Fomento mantiene intacto su crédito ante Rajoy, del que es amigo antes incluso de que el presidente llegara a La Moncloa. Lo mismo sucede con su mujer, Viri.

Pastor, además, ha sabido mantenerse al margen de la guerra de García-Margallo contra Sáenz de Santamaría. Aunque ella apuesta también por un gobierno “más político y menos tecnócrata”, en contra del hacer de la vicepresidenta, la ministra no ha tratado de imponer su criterio. Esto, y la ausencia de faltas en su gestión ha provocado que Rajoy siga confiando en ella pero a otro nivel.

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