Lunes 11/12/2017. Actualizado 13:42h

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Política

No se habla con Artur Mas

La atormentada vida de Jordi Pujol: “Soy un apestado, ni los míos me hacen caso”

Ha alquilado la portería de su vivienda en Barcelona y se dedica a traducir del alemán un libro sobre el honor. Se siente abandonado y dice que no puede salir a la calle porque le insultan

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Jordi Pujol ha pasado de ser la persona más influyente en Cataluña durante casi 25 años a ser “un apestado”, tal y como él mismo ha reconocido ante personas cercanas. El ex president se encuentra recluido, prácticamente solo, en su vivienda de la zona alta de Barcelona. No sale apenas del inmueble y se pasa el día en la portería, que ha alquilado para entretenerse.

Jordi Pujol. Jordi Pujol.

Pujol lleva en este momento una “atormentada vida”. Así define en este momento el propio ex president de la Generalitat a las escasas personas que le visitan en su domicilio. El “molt honorable” continúa residiendo en un inmueble de la calle General Mitre, en la zona alta de Barcelona, pero con algunas novedades.

Jordi Pujol ha alquilado la portería de este edificio que data de los años setenta y allí se pasa la mayor parte del día, tal y como él mismo ha contado.

En este momento, el ex president se encuentra traduciendo del alemán un libro sobre el honor. Pujol, incluso, ofrece a los amigos que van a verle la posibilidad de ir leyendo lo que lleva traducido hasta ahora. Aunque no ha desvelado el título de la obra, sí que ha explicado por qué está haciendo está traducción:

-- “Estaba preparado para el destierro, para la cárcel y para otras situaciones similares… Pero no para la vergüenza”.

Pujol, por tanto, da a entender que traducir este libro sobre el honor le está ayudando a comprender mejor la situación por la que atraviesa él y su familia en este momento.

Soy un apestado”, ha llegado a comentar. “Ni los míos me hacen caso”, se ha quejado. En efecto, Pujol admite que la relación con Artur Mas es bastante tensa (afirma que no se hablan) y que en Convergència, su partido, no le quieren ver.

En algunos momentos de su día a día, Jordi Pujol ha pedido a uno de sus escoltas si podría hacerle fotocopias en una tienda cercana de los documentos que lleva traducidos. El objetivo era entregárselos a la persona que visitó esa jornada al ex presidente de la Generalitat.

Pujol también ha agradecido a varios de sus amigos la visita que le han hecho. Les ha comentado también que no puede salir a la calle porque le gritan y le increpan.

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