Miércoles 13/12/2017. Actualizado 01:00h

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Seguridad

Ha habido graves incidentes en Madrid, Barcelona y Murcia

Mafias detrás de los motines en los CIEs

La Policía tiene datos de la presencia de coches sospechosos en las inmediaciones de los centros y de conexiones telefónicas con el exterior durante los altercados

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En apenas un mes se han producido cuatro motines en los Centros de Internamiento de Extranjeros de Madrid, Barcelona y Murcia. En el de la ciudad levantina se registraron el primero y el último, que además provocaron la fuga de decenas de personas. Y, aunque los impulsores de estos altercados aseguraron que su único objetivo era reivindicar mejores condiciones en los centros, la Policía no se lo cree y sospecha de actos organizados por mafias.


Motín en el Centro de Internamiento de Extranjeros de Aluche, en Madrid Motín en el Centro de Internamiento de Extranjeros de Aluche, en Madrid

Según cuentan a El Confidencial Digital fuentes bien solventes del Cuerpo Nacional, la Policía tiene “indicios serios” de que los motines producidos en los CIEs no son una mera reivindicación por parte de los internos, sino que forman parte de una estrategia diseñada por mafias del exterior para provocar fugas masivas.

Coches en los aledaños de los centros

Las sospechas, reconocen los propios investigadores, comenzaron el pasado 6 de octubre, día que se produjo el primer motín en Murcia. Esa revuelta, como la registrada en ese centro esta semana, provocó la fuga de decenas de internos, en una acción que entonces se calificó como “espontánea”.

No obstante, algunos agentes declararon después de esa jornada que habían detectado, en las inmediaciones del CIE, la presencia de “coches sospechosos”, nunca vistos en la zona hasta entonces. Una advertencia que puso en alerta a toda la Policía Nacional.

De hecho, la vigilancia en los exteriores de todos los centros se incrementó en las dos semanas posteriores, en las que se produjeron los motines de Madrid y Barcelona. En esos casos, se justificaron los disturbios asegurando que los internos exigían mejores condiciones, pero los investigadores tienen otros datos sobre el objetivo de las revueltas.

En concreto, la Policía dispone de fotografías de vallas forzadas en ambos centros, que demostrarían que los internos pretendían fugarse. Además, y como pasó en Murcia, se volvieron a observar “movimientos extraños de coches” en las inmediaciones.

Esta misma semana, y antes del nuevo motín en Murcia, se reforzó la presencia de anti-disturbios en la zona perimetral del centro, lo que no evitó que una decena de internos se volvieran a fugar y se dirigieran a una carretera cercana.

Se investigan los móviles usados por los internos

Además de la presencia de vehículos sospechosos en las inmediaciones de los centros, los días en los que se produjeron los motines, varios agentes han declarado que, durante los altercados, observaron a internos comunicándose, a través de teléfonos móviles, con el exterior.

Esos terminales, explican las fuentes consultadas, no habían sido “fichados” por los empleados del centro en el momento de hacer el ingreso, por lo que tuvieron que ser introducidos en los CIEs desde fuera

Una circunstancia que refuerza la teoría policial de que los motines producidos en el último mes precisaron de una organización tanto interna como externa, y de que el objetivo era la fuga del máximo número de personas.

Tras la pista de mafias y grupos radicales

Con los datos de que dispone la Policía en estos momentos, los investigadores se están centrando en detectar qué personas o grupos organizados pudieron ayudar desde fuera a los internos a intentar fugarse de los CIEs.

La hipótesis principal es que detrás de esta escalada de violencia en los centros de internamiento se encuentran mafias organizadas, cuyo objetivo es lograr salidas masivas de inmigrantes para, una vez 'rescatados', forzarles a trabajar para ellos. Ese 'empleo' puede ser en plantaciones agrícolas o en grandes ciudades actuando como vendedores de “top manta”.

Otra línea de investigación no descarta la participación de grupos radicales que, a modo de “ONG anti-sistema”, ayudan desde fuera a los internos a amotinarse y les proporcionan transporte una vez que logran fugarse. Su objetivo, en este caso, sería “liberar” a los internos y poner en cuestión la existencia y el funcionamiento de los propios CIEs, rechazados por los integrantes de estas plataformas.


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