Martes 12/12/2017. Actualizado 13:33h

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Seguridad

Además del control en las mezquitas

Orden a Prisiones de grabar todos los actos de culto islamistas en las cárceles

Interior quiere conocer qué mensajes lanzan los imanes y si son utilizados como una red de captación de extremistas

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La amenaza yihadista ha puesto sobre aviso al ministerio del Interior, que quiere acabar con las redes de captación. Las cárceles se han consolidado como lugares estratégicos para los islamistas, que buscan ahí nuevos aliados a su causa. Por ese motivo, Fernández Díaz ha ordenado a Instituciones Penitenciarias un mayor control de las reuniones de culto que se realizan en las prisiones.

Detención de un islamista en abril de 2014. Detención de un islamista en abril de 2014.

Según explican a El Confidencial Digital fuentes bien situadas en Prisiones, el incremento de la vigilancia sobre los actos de culto en las cárceles se inició la semana pasada, después de que el ministerio del Interior elevara a 3 el nivel de alerta anti-terrorista. Desde entonces, “se han tomado una serie de decisiones que se harán públicas este viernes”.

Quiénes van y qué proclaman

Efectivamente, tal y como confirman desde Interior, Jorge Fernández Díaz anunciará, en el Consejo de Ministros, las medidas de prevención que ha adoptado el Gobierno desde los atentados yihadistas en Francia. Entre ellas, estará la mayor vigilancia de los lugares de culto.

Ese control incluye a todas las mezquitas de España, y también a aquellas salas de las cárceles españolas en las que se reúnen los islamistas para rezar.

Los técnicos de Instituciones Penitenciarias consultados explican que, en cada prisión, hay una “sala de culto” que sirve para todas las religiones: “Se establecen horarios para cada una de esas religiones y todos los encarcelados pueden acudir a rezar”. En el caso de los musulmanes, “van con una alfombra, escuchan al que hace las funciones de imán, y rezan”.

Hasta la fecha, añaden, “solo se controlaban los accesos para evitar aglomeraciones”. Sin embargo, ahora se vigilará de cerca quiénes van -y quiénes han dejado de ir- y lo que se proclama en esas reuniones de culto. Para ello, habrá funcionarios presentes en esas reuniones y también se grabará, a través de las cámaras de videovigilancia, todo lo que allí se haga y se diga.

Problema: ausencia de traductores

El único inconveniente existente para que estos controles en las salas de culto no tengan el éxito esperado es la ausencia de traductores que entiendan lo que en esas reuniones se dice.

Las fuentes consultadas explican que, en Prisiones, hay personas que conocen el árabe. Sin embargo, en los últimos años, “los presos, conscientes de que eran escuchados y entendidos, han optado por usar dialectos locales para que no sepamos de qué hablan”.

Ante este problema, Instituciones Penitenciarias ya presentó un concurso público, a finales de 2014, para  la contratación de un servicio de traducción e interpretación de las comunicaciones escritas y orales de la población reclusa extranjera.

En concreto, y según constaba en las espicificaciones técnicas, el objetivo de Instituciones Penitenciarias es tener traducidas todas las conversaciones de los presos foráneos que hayan sido intervenidas por el personal de prisión. El objetivo de Interior es revisar en profundidad las conversaciones de aquellos reclusos vinculados al yihadismo.

Los siete retornados de Siria, “muy controlados”

Según los datos que maneja el ministerio del Interior, en los últimos diez años, concretamente desde los atentados del 11-M, han sido llevados a prisión a más de 450 islamistas. De todos ellos, 42 son considerados terroristas de la Yihad.

Desde Instituciones Penitenciarias confirman que, en estos momentos, hay en las cárceles españolas siete presos islamistas que fueron detenidos en España después de regresar de combatir en Siria. El control sobre ellos es “máximo”, si bien es cierto que son “de los presos más tranquilos y con mejor comportamiento en prisión”.

En ese sentido, las fuentes consultadas aseguran que los internos procedentes de Marruecos y Argelia “son más ruidosos y también más activos”. De hecho, un preso marroquí de la cárcel Puerto I (Cádiz), acusado de narcotráfico, protagonizó el pasado día 10 un incidente al empezar a aplaudir las noticias sobre el atentado contra Charlie Hebdo.

Los técnicos de Prisiones apuntan que son los presos argelinos los que “más mandan”. De hecho, muchos de los que ejercen como imanes son naturales de Argelia. Sobre ellos, y todos los encarcelados vinculados al islamismo, se está aplicando una vigilancia especial que se extenderá al menos todo el tiempo que dure el nivel 3 de alerta.

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