Defensa

Un oficial de la Armada alerta: el uso de teléfonos móviles puede poner en peligro un buque

Recuerda que las señales que emiten los dispositivos revelan al enemigo la posición de la nave, y que las fotos publicadas por la tripulación en las redes sociales pueden facilitar información sensible

Un buque de la Armada.
photo_camera Un buque de la Armada.

“Los dispositivos móviles son una fuente de información para el enemigo”: así de contundente se muestra un capitán de corbeta de la Armada, al analizar la incidencia que los smartphone, las tabletas electrónicas y otros aparatos tienen en los buques militares.

La Revista General de Marina, que edita la Armada, incluye en su último número de enero/febrero de 2021 un artículo sobre el “Impacto de la convivencia con los dispositivos móviles personales a bordo de buques en operaciones actuales y futuras”.

El autor del artículo es Pedro José García Elvira, capitán de corbeta. Está destinado actualmente en la fragata ‘Cristóbal Colón’, actual buque de mando de la Agrupación Permanente de Escoltas de la OTAN número 2 (SNMG-2). García Elvira es el jefe de control del buque.

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Las señales revelan la posición del buque

Este oficial de la Armada señala ciertos aspectos que, siendo poco conocidos, revelan ciertos peligros que los dispositivos móviles suponen para la seguridad de un buque militar.

Uno de los impactos del uso de estos aparatos está relacionado con “las posibles derivadas que la información descontrolada puede significar”.

Destaca, por ejemplo, que “un buque anfibio del que salen 700 señales móviles puede facilitar la identificación y su posición en diversas circunstancias”. Se entiende que se refiere a que los equipos de guerra electrónica tendrían más fácil detectar un buque, por el gran número de señales que saldrían de él en medio del mar.

Este capitán de corbeta subraya también otro punto, que lleva años causando dolores de cabeza entre altos mandos militares: la difusión de imágenes en los perfiles personales de los miembros de las Fuerzas Armadas en las redes sociales, que en algún caso podría revelar información sensible de acuartelamientos, bases, vehículos, sistemas de armas...

Las cámaras de fotos o vídeos suponen otro problema. Aunque al instante pueda prohibirse su uso, el impacto de una foto una vez se levanta esa prohibición -ya sea por lo que cuenta, dónde lo cuenta o cómo lo cuenta- puede tener consecuencias muy serias”, avisa este oficial de la Armada.

Otro de los peligros que supone el uso de dispositivos móviles por parte de la tripulación de un buque son los ciberataques. Recuerda que el Mando Conjunto del Ciberespacio acuñó el mensaje “Delante del teclado todos somos combatientes”. Sustituyendo “teclado” por “dispositivos móviles, este capitán de corbeta traslada la idea de que “estar navegando con estos dispositivos no nos resta responsabilidad ni nos debe hacer pensar que a nosotros no nos va a afectar” un posible ciberataque “por estar en alta mar”.

Sobre este asunto de la ciberseguridad, menciona de pasada “los casos en los que personal desplegado en el Báltico ha visto cómo sus líneas telefónicas se veían pirateadas”. Tal y como contó ECD en 2018, militares españoles destacados en la misión de la OTAN en Letonia detectaron comportamientos extraños en sus teléfonos móviles.

El fenómeno llevó al Estado Mayor de la Defensa y al Ejército de Tierra a abrir una investigación. Se apuntó entonces que Rusia podría estar llevando a cabo una operación de desgaste psicológico contra militares de la OTAN desplegados a pocos cientos de kilómetros de su fronteras, en el este de Europa.

Un Apache localizado por fotos

El autor del artículo recuerda algunos casos reales de problemas militares que han ocasionado los smartphones. Señala que insurgentes iraquíes destruyeron en 2007 un helicóptero Apache gracias a los datos de geolocalización que obtuvieron de fotografías publicadas en Internet por soldados estadounidenses.

También trae a colación que Irán conoció la disposición de tropas israelíes en Líbano en 2006 gracias a la concentración de señales de móviles.

El tercer ejemplo es el de la aplicación deportiva Strava, que permitió ubicar bases militares y rutas de patrullaje en todo el mundo, incluidas instalaciones españolas, tanto en España como en misiones en el extranjero.

Procedimiento de desconexión digital

Otro de los problemas que pueden ocasionar los dispositivos móviles en la tripulación de un buque militar es la dependencia o la dificultad de desconectar de ellos por períodos prolongados.

El autor del artículo habla del “procedimiento Rivercity”, un protocolo “diseñado para adaptar el flujo de información que entra/sale desde/hasta el buque en las diferentes condiciones de Seguridad Operativa de la Información (OPSEC)”.

Explica el capitán de corbeta que, según su experiencia navegando en buques, cuando se activa este procedimiento “en general el nivel de concienciación es alto, así como su ejecución”, pero hay que tener en cuenta que hasta ahora siempre se ha activado por períodos reducidos.

Asegura que “en las ocasiones que ha ido más allá del tiempo utilizado normalmente durante ejercicios específicos, empieza a ser una preocupación, por un lado, controlar la información de acuerdo con la situación, como no puede ser de otra manera, pero por otro, a medida que los minutos y las horas pasan, el poder recuperar esa normalidad y conectividad”.

El actual jefe de control de la fragata ‘Cristóbal Colón’ admite que “no estamos acostumbrados a vivir sin nuestros dispositivos y esto es un factor más a tener en cuenta en los buques cuando una situación operativa puede obligar a una desconexión más prolongada de lo normal y que va a afectar psicológicamente a la dotación o a parte de ella”.

Se podrían prohibir algunos dispositivos

En el artículo se señala que “la probabilidad de tener que permanecer en la mar sin comunicaciones de ocio debido a una amenaza convencional es baja en este momento”.

Sin embargo, considera este oficial de la Armada que “sería útil el adiestramiento en este aspecto”, de desconexión de dispositivos móviles, para defenderse de ataques cibernéticos como los que se prevén en las nuevas “guerras híbridas”.

También recuerda que los militares que embarcan en un buque deben instruir a sus familias y personas de contacto, para que no les cree ansiedad si en un momento determinado el tiempo sin saber nada de un tripulante del buque se alarga por alguna circunstancia.

El capitán de corbeta se llega a plantear si “en un futuro se debiera prohibir embarcar algunos dispositivos antes de irse de misión o desplegado”: su respuesta es que “podría pasar”. Recuerda que Estados Unidos no permite a sus militares utilizar móviles de la marca Huawei, “y las restricciones de uso de móviles son mayores en los embarques”.

Concluye Pedro José García Elvira que “los problemas de seguridad derivados del uso” de los dispositivos móviles “que pueden influir en las operaciones no van a verse disminuidos con el paso del tiempo”.

Por ello, propone seguir concienciando a las dotaciones de la Armada “de la importancia de adoptar las precauciones de seguridad en el uso de los dispositivos móviles y que, llegado el caso, deben estar preparadas para un posible período de desconexión prolongado real”.

Indica que “a día de hoy es poco probable” que sea realmente necesario un período largo en ese sentido, “pero si dejamos que la dependencia de estos aparatos a bordo siga aumentando, el día que sea imperativo tendremos dificultades”.

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