Un director general del Ministerio de Defensa asiste a una conferencia de Pedro Baños
El coronel en la reserva Pedro Baños es uno de los militares (aunque no esté en activo) más mediáticos de España. Desde hace años publica libros, imparte conferencias y concede entrevistas. También está claramente marcado en parte de la opinión pública por sus opiniones sobre Rusia, Ucrania, Estados Unidos... cercanas en muchas ocasiones a las tesis rusas.
Baños impartió una conferencia titulada ‘Amenazas a la seguridad nacional’ este martes 1 de abril, en Madrid. Le invitó el Centro Cultural de los Ejércitos (también conocido como casino militar), una entidad sin vínculo formal con el Ministerio de Defensa, pero integrado principalmente por militares retirados o en la reserva.
Asistieron decenas de personas, que casi llenaron un salón de actos del centro, ubicado en la Gran Vía. Entre el público se encontraban generales retirados y otras personas que han sido señaladas como “prorrusos” por sus opiniones sobre la guerra por la invasión rusa de Ucrania, la OTAN, Vladímir Putin...
En su charla, Baños se dirigió en varias ocasiones a “mis generales”, en referencia a varios asistentes que le escuchaban desde las primeras filas del salón. Dijo de ellos que habían ocupado puestos de mucha responsabilidad, en ocasiones en la estructura de la OTAN. Y comentó que, entre ellos, uno había sido su profesor de Táctica en la academia.
El Chivato pudo constatar que uno de esos generales no está retirado, y no sólo eso, sino que ocupa un cargo relevante en la estructura del Ministerio de Defensa.
Se trata de Luis Cebrián Carbonell, teniente general del Ejército de Tierra. Cebrián es actualmente el director general de Infraestructura del Ministerio de Defensa, y como tal la corresponde la planificación y desarrollo de las políticas de infraestructura, medioambiental y energética del departamento.
El teniente general Cebrián asistió, lógicamente, sin uniforme, sino vestido con una americana. Saludó a algunos conocidos al entrar y al salir del salón, con los que estuvo charlando.
Distintas fuentes militares confirman que desde hace años Pedro Baños está “muy mal” visto en el Ministerio de Defensa.
Las opiniones de Baños son claramente hostiles hacia “los anglos”, en referencia a Reino Unido y Estados Unidos, y muy críticas con la OTAN y la Unión Europea. En no pocas ocasiones ha difundido narrativas alineadas con la propaganda del gobierno ruso sobre la guerra de Ucrania.
Una de las tesis en la que más insiste (que comparten bastantes militares en mayor o menor medida) es que Marruecos supone para España una amenaza mucho mayor que Rusia.
Sus filias y fobias en materia geopolítica motivaron que, cuando Pedro Sánchez alcanzó la Presidencia del Gobierno, al ganar la moción de censura en junio de 2018, y se deslizó que iba a nombrar a Baños director del Departamento de Seguridad Nacional, surgiera una fuerte polémica con acusaciones de ser “prorruso” que lograron abortar su candidatura. Él vio detrás de esa campaña al MI6, el servicio de inteligencia exterior del Reino Unido.
Confidencial Digital reveló hace unos meses que esas posiciones cercanas a Rusia molestaron a la Embajada de Estados Unidos en España, que se quejó al Ministerio de Defensa de que un coronel (aunque estuviera en la reserva) expresara opiniones tan hostiles a un país aliado.
María Dolores de Cospedal ordenó en 2017 al Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS) que investigara a ese coronel en la reserva. Se monitorizaron sus publicaciones y actos públicos, para analizar los mensajes que difundía Baños.
Pedro Baños se convirtió en una figura incómoda en las Fuerzas Armadas. No cuenta con el beneplácito oficial del ministerio, y por eso no suele ser invitado a actos vinculados a órganos de Defensa. Pero sí tiene cierto tirón entre parte de los oficiales y generales, y algunos de sus libros se recomiendan en centros de enseñanza militar.
Todo ese contexto justifica la sorpresa por el hecho de que asistiera a esta conferencia el teniente general Cebrián, un militar con una larga trayectoria en la Brigada «Almogávares» VI de Paracaidistas, que fue ayudante de campo de Felipe VI cuando era príncipe de Asturias, que ocupó destinos en la OTAN y mandó la Brigada «Galicia» VII.
Generales y oficiales consultados coinciden en señalar que ellos no habrían ido a esa conferencia, precisamente por ese veto más o menos táctico que hay hacia Baños en el Ministerio de Defensa. Pero no pierden de vista que Cebrián está ya de salida: en unos meses pasará a la reserva, y en septiembre cumplirá 65 años y pasará a la situación de retiro. Curiosamente, es de la misma edad que Baños, si bien Cebrián es de dos promociones anteriores a Baños en la academia de Zaragoza.
En esta charla, el ponente criticó muy duramente los mensajes que las instituciones de la Unión Europea y gobiernos están lanzando sobre la urgencia de un rearme militar.
También denunció el apoyo que Estados Unidos, Israel, Reino Unido, Francia... prestan a Marruecos, que señaló como la gran amenaza existencial para España, junto a los “nacionalismos separatistas”.
Llamó la atención que Baños deslizó en varias ocasiones alusiones a que entre el público había personas con experiencia en los servicios de inteligencia.
La charla del coronel en la reserva la escuchó también el ministro consejero o número dos de la Embajada de Rusia en España, Dmitry Sokolov, que al acabar el acto saludó al conferenciante junto a otras personas, dando la impresión de que no se conocían.
Han pasado ya tres años del inicio de la actual guerra de Ucrania, pero no hay que olvidar que en sus inicios las instituciones públicas y muchos organismos privados en España decidieron expresar cierto boicot a Rusia mediante el aislamiento a sus diplomáticos, a sus empresas, incluso a expresiones culturales rusas.
El embajador ruso fue excluido del Curso de actualización para el desempeño de cometidos de oficial general y del Curso de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas. Hasta entonces, el Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN) solía invitarle como conferenciante para los oficiales de esos cursos.
También dejaron de acudir a las celebraciones en la embajada rusa en Madrid muchos militares que por relaciones oficiales solían recibir invitación y asistir a recepciones y actos públicos.
Estos gestos, así como cierta hostilidad hacia quienes expresaban posiciones “prorrusas”, se entendían como una forma de presionar a Rusia y condenar su invasión de Ucrania. Desde entonces, las relaciones diplomáticas y militares entre Rusia y España permanecen reducidas al mínimo.
El Gobierno de Pedro Sánchez expulsó en 2022 a casi 30 rusos con acreditación diplomática, en línea con la decisión de otros países de la OTAN. Entre los expulsados había miembros de los servicios de inteligencia rusos.