“Es una necesidad real tener formación en terapia intravenosa neonatal”

La enfermera Maite Montes subraya la importancia de adquirir habilidades precisas para atender con seguridad a los más pequeños

Pies de un neonatal. Europa Press
Pies de un neonatal. Europa Press
  1. Boom del cuidado neonatal
  2. Impulso a nuevas vocaciones
  3. Referentes
  4. “De todos he aprendido y sigo aprendiendo”​

Por más de cuatro décadas, María Teresa Montes Bueno —Maite, como todo el mundo la llama— ha acompañado a miles de recién nacidos en sus primeras horas de vida. Enfermera especialista en pediatría, lleva 45 años trabajando en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) del Hospital La Paz de Madrid, un centro que considera su casa. 

También es profesora titular y consejera de Enfermería en la Sociedad Iberoamericana de Neonatología (SIBEN), coordinadora de Enfermería de la Fundación NeNe y una de sus patronas. Su voz, reflexiva y serena, es la de una profesional convencida de que el cuidado neonatal necesita mucho más que técnica.

La enfermera Maite Montes en una imagen cedida
La enfermera Maite Montes en una imagen cedida

Boom del cuidado neonatal

“Actualmente, llevo 47 años trabajando en neonatología, 45 años en La Paz y un año en el Hospital 12 de Octubre”, explica. Su llegada a esta especialidad fue fruto del azar. “Los primeros contratos estables que me ofrecieron fueron neonatología y posteriormente, cuando conseguí la plaza, pude conseguir el área neonatal en la UCIN”.

Desde entonces, ha sido testigo de una auténtica transformación. “El boom del cuidado neonatal, no solo tecnológico sino de cuidados, se iniciaba alrededor de la década de los 80 del siglo pasado”, recuerda. “Cualquier actividad técnica o de cuidado suponía un reto para todos (médicos y enfermeras)”. Lo que no sabían, lo aprendían mirando hacia fuera: “Con una gran pasión, responsabilidad y entusiasmo intentábamos incorporarlo”.

En esa época, la formación de las enfermeras era escasa. “La formación teórica era relativamente pequeña, dependiendo en gran parte del equipo médico, y la formación práctica a nivel de enfermería no estaba bien instaurada”. Pronto se hizo evidente que no bastaba con aprender sobre la marcha. “Se vio la necesidad de realizar una formación oficial especializada y estructurada si queríamos avanzar en la profesión de enfermería neonatal”.

Sin embargo, para Maite, el verdadero punto de inflexión llegó con un cambio de filosofía: “Quizás la revolución más importante en la atención del recién nacido enfermo ha sido la incorporación de la familia en las unidades neonatales”. Una transformación que ha exigido una adaptación completa: “Esto requiere una gran formación de todo el equipo asistencial, donde la enfermera juega un papel fundamental”.

Impulso a nuevas vocaciones

Ha participado como docente en el Experto Universitario en Neonatología de Aula Siena y defiende con entusiasmo el impulso a nuevas vocaciones. “Me parece interesante porque es una forma de contribuir, para quienes tienen que decidir sus estudios, al conocimiento de la profesión enfermera y, en mi caso, de la enfermería neonatal”, explica. Su objetivo es claro: “Intentando transmitir el gran entusiasmo que yo he tenido y sigo teniendo en el desarrollo de mi actividad profesional”.

Respecto al Curso de Experto Universitario en Terapia Intravenosa Neonatal, no duda en señalar su utilidad. “La formación en terapia intravenosa en general es un déficit que tiene la formación reglada universitaria”. Y remarca: “Creo que no solo es una necesidad real, sino que tendría que ser obligatorio tener formación a través de algún tipo de curso en terapia intravenosa neonatal”.

Trabajar en una UCIN, añade, exige conocimientos y habilidades muy específicas. “Actualmente este cuidado se centra en la integración de la familia en el equipo asistencial como eje fundamental para la atención del recién nacido”. La familia, insiste, también debe participar: “Tiene que conocer y entender los aspectos relacionados con la terapia intravenosa de su hijo”.

Referentes

Maite cita a la Dra. Altimier como referente: “Los conocimientos y habilidades que son imprescindibles para trabajar en una UCIN o en el área neonatal son los que la Dra Altimier lleva años proponiéndonos: la atención centrada en la familia, el cuidado físico, emocional y psicológico de esta familia, el cuidado del medio ambiente que rodea al niño, el cuidado de la piel, la mejora de la alimentación con promoción de la lactancia materna, la protección del sueño, el cuidado postural y la interacción con el recién nacido y la prevención del dolor y el estrés”.

Todo ello, sin olvidar las técnicas propias de esta etapa vital: “El conocimiento y las habilidades necesarias para utilizar un material muy específico que no se va a encontrar en otras áreas del cuidado, y técnicas que tampoco se van a realizar en otros momentos de la vida como es la canalización de vasos umbilicales”.

A quienes se plantean estudiar Enfermería, les recuerda que “es una ciencia, una disciplina, un arte y una profesión”. Señala: “Esta formación no solo requiere conocimientos, habilidades, destrezas, sino también una observación minuciosa, atención a todo lo que rodea al paciente y a la familia y adecuada monitorización”. Concluye con un mensaje directo: “Tenemos que encontrar un equilibrio entre la técnica y la atención humana pero siempre con una sonrisa”.

“De todos he aprendido y sigo aprendiendo”​

De los miles de casos que ha vivido, le cuesta elegir uno. “Es muy difícil porque durante tantos años he tenido muchas alegrías y tristezas”. Pero se queda con lo que permanece: “Familias que te ven después de 20 años en un centro comercial y te reconocen; familias que después de 30 años te recuerdan situaciones vividas contigo que les marcaron de forma positiva y que tú no recuerdas”.

Mirando atrás, siente orgullo por haber crecido en La Paz. “He formado parte de un gran equipo asistencial”, dice. “Me han enseñado que todos somos importantes, cada uno en su tarea, y por tanto para mí es un orgullo seguir en este equipo”. Y se despide con gratitud: “De todos he aprendido y sigo aprendiendo. Por eso doy las gracias a todos los que me han acompañado y me siguen acompañando durante mi vida profesional”.

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